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martes, 5 de abril de 2016

ALBONDIGUILLAS CON SALSA DE ALMENDRAS



Las albóndigas son uno de los platos más populares de nuestra gastronomía. Y como suele ocurrir en estos casos, cada uno tiene su propio “truquillo” para prepararlas: carne de cerdo, de ternera, de pollo o incluso de cordero. Y en la cuestión del adobo, ahí sí que podemos llegar a las manos. Nadie lo hace igual, e incluso yo misma cambio las proporciones e ingredientes de una ocasión para otra. Podríamos decir que esta joya de nuestra gastronomía causa las mismas discusiones que la paella, y cada cocinero se erige en dueño de la Verdadera Receta de las Albóndigas. Incluso para denominarlas hay discusiones, y al final la Real Academia Española ha acabado aceptando el término “almóndigas”…

El caso es que hace unos días, en uno de los talleres que realizamos en Flow Cooking (¿cómo, que no sabes qué es? ¡Ya estás tardando en conocernos!) , intentando recopilar recetas de esas de la “batalla diaria” en nuestra cocina, brillaba con luz propia la salsa de las albóndigas. Difícil tarea, elegir una entre un millón, pero ojeando algunos libros encontré una que se acercaba mucho a una de las que hacía mi abuela, con una salsa que espesaba a base de almendra. Ella era mucho de usar almendras en sus guisos. Aparte de la aportación de un delicioso toque crujiente, y del sabor natural que proporcionaban, con las almendras conseguimos una textura especial en salsas como las del pollo en pepitoria o la que vamos a desarrollar, para enjugar las albondiguillas, que ella hacía pequeñitas para que se empaparan mejor del sabor de la salsa.

Así que esta es la receta que os traigo hoy. Hace unos días la hice de nuevo para mi familia, la publiqué en mi galería de Instagram y mucha gente me pidió la receta. Con un poco de pan (si es casero y del bueno, ya podemos rozar el Nirvana) tendréis para mojar. Eso sí, haced bastante cantidad, porque los hambrones de mi casa no dejaron ni para llevarle a los abuelos unas pocas… Espero que disfrutéis preparándolas y más todavía gozándolas en la mesa, y os animo a que experimentéis para conseguir un toque personal que las hará exclusivas y os hará entrar en el selecto club de Auténticos Conocedores de la Receta de las Albóndigas.



INGREDIENTES (Para 6 u 8 personas) 

-60 gramos (más o menos) de miga de pan.
-3 o 4 cucharadas de leche.
-500 g de carne magra de cerdo (también puede ser ternera, cordero o mezcla) picada.
-1 cebolla grande bien picada (triturada también sirve).
-1 diente de ajo grande, majado. 
-2 cucharadas de perejil picado y un poco más para adornar al final.
-2 huevos.
-Nuez moscada (recién rallada). 
-Harina para rebozar.
-Un chorrito de aceite de oliva (como 2 cucharadas). 
-Zumo de limón, al gusto.
-Sal y pimienta.
-Pan para acompañar. 

Para la salsa: 
-2 cucharadas de aceite de oliva
-25 g de pan (yo uso las cortezas del que utilicé para las albóndigas) 
-120 g de almendra pelada y algo picada, cruda. 
-150 ml de vino blanco seco 
-2 tomates rallados 
-450 ml de caldo de verduras
-Sal y pimienta

ELABORACIÓN: 

Primero vamos a preparar las albóndigas; para ello, ponemos la miga de pan en un bol y le añadimos la leche. Cuando empape bien (unos cinco minutos en remojo será suficiente) lo echamos todo sobre la carne. Añadimos la cebolla bien picada muy fina, o si queréis ahorraros todo este trabajo, la trituráis con cualquier robot que tengáis en casa junto con el ajo y el perejil. Lo volcamos todo sobre la carne. Añadimos los huevos, la sal, la pimienta y la nuez moscada. Y ahora viene lo divertido. Tenéis que mezclarlo todo bien. Para ello, no dudéis en meterle mano y apretar la carne entre vuestros dedos para que quede una pasta homogénea.

Si os gusta que tengan un sabor más fuerte o picante, podéis jugar con las especias y añadir algún massala que las enriquezca aún más y les dé vuestro toque particular. 

Una vez preparada la carne, yo la dejo reposar unas horas en la nevera. Si puedo, incluso una noche entera. 

Podréis ir haciendo las bolitas con la carne adobada. Para ello, vais tomando con una cuchara una medida que haga que todas sean más o menos del mismo tamaño, ya no solo por la estética, sino porque se cocinen todas por igual. Si os quedan unas grandes y otras pequeñas, es posible que unas estén mejor hechas que otras o no cojan todo el sabor por igual. Una vez que hayáis conseguido una bola amasándola entre las dos manos, la pasáis por harina y reserváis en una bandeja, sin que se amontonen unas con otras, o se os quedarán pegadas. 

Mientras tanto, poned aceite de oliva a calentar (TRUCO: Yo las frío en un cazo hondo y pequeño, para ahorrar aceite y que no salpiquen tanto. Así quedan completamente sumergidas y se fríen fenomenal) y las vais friendo en tandas de 5 o 6. Dorarlas un poquito. Tampoco hace falta que las friáis mucho, porque luego si no, os quedarán muy duras en la salsa. Las sacáis y reserváis en un papel hasta que tengáis la salsa preparada.

Para hacer esa salsa, calentad un poco de aceite (si queréis del mismo en el que habéis frito las albóndigas) en una sartén o cacerola baja donde os quepan luego todas las albóndigas que habéis preparado. Freíd el tomate rallado (también podéis usar una cucharadita de concentrado de tomate, o prescindir de él, que yo también lo hago a menudo) y cuando haya evaporado toda el agua y empiece a salir el aceite de nuevo, echad el pan picado (la corteza que teníamos reservada), la almendra (picada también, pero no triturada) y, sin dejar de remover, sofreír bien hasta que estén dorados. Añadir el ajo y freír ligeramente. Echar el vino y dejar que hierva un poco. 
En esta misma receta, podemos prescindir del tomate.

Agregamos el caldo y mezclamos bien con la salsa. Entonces echaremos las albóndigas y las dejaremos cocer unos 20 o 25 minutos hasta que estén tiernas. Probar y rectificar de sal al gusto. 

Podemos echarles un poco de zumo de limón al final, si es vuestro gusto. 
Yo las sirvo en una fuente, con la salsa por encima y (si no se me olvida, como en este caso que veis en la foto de portada) las espolvoreo con un poco de perejil picado para adornar. 

Y ya está, ya podemos atacarlas, armados de un buen pan para mojar. Puro vicio.

Espero que os haya gustado esta receta “albondigueril” y que los vuestros la disfruten tanto como mi familia.

¡Un saludo, y hasta otra!

Mamen




miércoles, 30 de diciembre de 2015

CREMA DE PERDIZ



Cuando te gusta cocinar y la elaboración de un plato te atrapa, se apodera de ti, te da igual que sea fiesta, que tengas mil cosas que hacer o que se te amontonen las cacerolas en el fogón. Con ilusión y ganas, todo lo malo que conlleva el trabajo se compensa cuando ves el resultado final. Mágicamente desaparecen las penalidades, la cola del super, el trayecto cargada de viandas, los engorrosos viajes para comprar algún ingrediente que se te olvidó, la cocina como un campo de batalla o las horas invertidas para vigilar y mimar tu guiso frente al fogón. Salvando las distancias, es como un parto: al tener tu bebé entre los brazos, se te olvida todo el dolor que has pasado para traerlo al mundo.

Con la receta de la crema de perdiz me pasó esto. Hacía años que la había preparado, y recordaba que tuve que emplear un montón de perdices para que supiera a lo que yo quería, y aún así no quedó demasiado bien. En aquella ocasión creo que acabé incluso añadiéndole pan. Era un sabor que me revoloteaba por la mente, una receta de alguna abuela de la familia, y quería conseguir justo esa sensación. Tras esa primera intentona, hace poco volví a intentar rescatar esa receta de los recovecos de mi memoria. Y como dice el refrán, “quien la sigue la consigue”…

Esta Nochebuena pasada recibí el encargo de preparar una cena para una familia de doce personas. En esta época de yantares copiosos y pesados, casi siempre tiendo a incluir un plato de cuchara que no sea demasiado consistente, una buena sopa o una crema… Al principio pensé preparar una crema de zanahorias o de verduras, pero recordé esta crema, muy manchega y navideña, y la sugerí. Sin dudarlo, aceptaron mi propuesta.

Me puse a ello intentando combinar mis recuerdos de la receta con todo lo que he aprendido a fuerza de leer, de escuchar, de asistir a cursos y, sobre todo, de experimentar. Como una alquimista, combiné todos mis recursos y, sin pecar de falsa modestia, el resultado fue excelente. Tanto, que me he apresurado a compartirlo antes de que se me olvide todo lo que hice para llegar a tan satisfactorio final. Así que tomad nota, porque para mí estamos frente a un plato estrella.



INGREDIENTES (PARA UNAS 6-8 PERSONAS)

Un buen trozo de gallina (por lo menos un cuarto, y si es pechuga mejor) 
Un hueso de jamón (procura que tenga algo de chicha) 
Un par de puerros
Tres patatas pequeñas
Dos zanahorias
Dos perdices en escabeche, caseras o de lata
Harina de maíz
Sal, pimienta. 


ELABORACIÓN: 

En cuestión de las medidas de los ingredientes no soy de las cocineras puntillosas con las cantidades, suelo guiarme en cada momento por lo que me dicta la intuición. Sé que esto es un verdadero suplicio para los que sois más meticulosos con el tema, y entiendo que pueda desconcertaros que a veces tire de “ojímetro” para mis elaboraciones. Prometo intentar enmendarme para sucesivas elaboraciones y afinar más en el tema medidas. En esta ocasión, intentaré contaros, lo más aproximadamente que pueda, lo que usé para esta receta.

El día anterior a la preparación de nuestra crema elaboraremos un buen caldo de gallina, consistente, de los que salen espesos. Me encanta el olor que desprende un buen caldo. Este lo preparé con un trozo de gallina generoso y un buen trozo de jamón que puse a cocer juntos en abundante agua (como tres o cuatro litros, incluso más). Cuando notamos que el agua empieza a soltar espuma, la vamos apartando. Cuando ya ha dejado de salir, lo dejamos a fuego medio, para que vaya hirviendo despacito. Por lo menos lo dejaremos un par de horas. Es entonces el momento de incorporar las verduras. En esta ocasión, añadí toda la parte verde de un par de puerros que había usado para hacer un pastel (receta que os explicaré en otro momento, porque también salió deliciosa). Me gusta aprovecharlo todo y esta parte, para los caldos, va de maravilla. Unas patatas y un par de zanahorias nos ayudarán a aclarar un poco este consistente caldo.

Dejaremos enfriar nuestro caldito por la noche, para luego poder quitar la grasa que se generará en la superficie. Entonces procederemos a darle otro toque, que creo que es lo que le aporta el sabor: añadir el caldo de las perdices, ya sean caseras o de bote, con todo lo que contengan, es decir, laurel, ajos, pimientas… todo para adentro. Después desmenuzaremos las perdices y todos los huesos y trozos de piel los echaremos también al caldo, reservando todas las mollitas que saquemos y procurando dejar apartadas por lo menos dos o tres pechugas.

Y, de nuevo, todo al fuego. Lo ponemos a hervir por lo menos otra horita. Será entonces el momento de rectificar de sal, colar el caldo y sacar todas las mollas de la gallina, que juntaremos con las de las perdices y trituraremos en la Thermomix o en la túrmix, echando poco a poco el caldo colado. Esto le dará consistencia a plato, aunque no la suficiente para convertirla en una crema. Eso lo vamos a conseguir con harina de maíz (la Maizena de toda la vida), que diluiremos en agua fría. Usaremos por lo menos dos o tres cucharadas soperas colmadas y un cuarto de litro de agua para unos dos litros y medio de crema. Si os gusta más espesa, podemos añadir otra poca. Una vez diluida en el agua, la incorporaremos a la crema sin dejar de remover. Observaremos como, paulatinamente, nuestra crema gana consistencia. Si nos parece demasiado espesa, añadiremos caldo, hasta conseguir el punto justo de cremosidad. Es ahora el momento de salpimentar al gusto.

Por último, para servirlo, cortaremos finamente las pechugas de las perdices que habíamos reservado y colocaremos un poquito de esta picada en cada plato, a modo de “tropezones”.

En la zona de Albacete es muy típica la caza de la perdiz, y hacerlas en escabeche es una tradición. Por eso, es frecuente tenerlas en casa. Os prometo que en un post sucesivo os explicaré cómo hacerlas.

Y sin más, quisiera aprovechar para desearos unas felices fiestas y que juntos podamos seguir disfrutando de estas joyas gastronómicas de nuestro acervo popular. Disfrutaremos de unos platos sencillos y deliciosos y evitaremos que estas joyas de nuestra tradición se pierdan en el olvido.

Un saludo,


Mamen.

miércoles, 30 de julio de 2014

HUEVOS AL SERRÍN

La verdad, siempre empiezo con el mismo rollo, pero es verdad. No os hacéis una idea lo que me cuesta escribir en estos días. Hacerlo sin ganas no es bueno, porque puede no salir bien. Pero bueno. Aquí estoy y espero que os guste lo que traigo.
 
Además no parece que encuentre aliciente en la cocina, porque he perdido el hambre, que es lo que me movía a hacer cosas nuevas para compartir.
 
Pero bueno, comer hay que comer todos los días, y a la fuerza hay que cocinar.
 
Por otro lado, he estado viendo cómo iban las visitas del blog, y me he dado cuenta de que las recetas más sencillas son las más visitadas y las que más aceptación tienen. En realidad tienen de bueno que son accesibles y fáciles que es lo que más se valora en estos días de calor donde no apetece estar mucho rato en la cocina al lado del fuego.
 
No tenía intención de hacer nada para publicar. Pero hoy he preparado estos huevos, como los hacía mi abuela y "algo más" y me ha parecido tan fácil y resultona para estos días de verano, que he decido compartirla con vosotros.
 
De verdad, no os penséis que es una receta de esas exclusivas, que este plato lo viene preparando la gente hace muchísimo tiempo y que además, cada uno lo hace a su manera. Yo hoy os cuento la mía. No sé si será la mejor, pero sé que salen muy buenos así y por eso os invito a que los probéis.
 
Pero no os cortéis si os apetece ponerle algo más, algo menos o cualquier otra cosa diferente que tengáis costumbre añadir. Os agradecería si me lo contáis.
 
Pues nada, no hace falta ni que os pongáis el delantal. Vamos, manos a la obra!!
 
INGREDIENTES:
 
Huevos (depende de los comensales)
Mayonesa
Tomate frito
Atún en aceite de oliva
Palitos de mar
Variantes en vinagre
Pimiento morrón
Aceitunas sin hueso
 
ELABORACIÓN:

Primero debemos cocer los huevos. Unos 15 minutos en agua con un poco de sal (decía mi abuela que para que se pelaran mejor, pero yo no tengo mucha fe a eso). Y luego dejar enfriar.
 
Truco: Dice mi amigo Ximo (que es un gran profesional) que para que queden todas las yemas en el centro del huevo, hay que pincharlos con un alfiler por la parte de abajo. Así se va el aire y la yema queda flotando en el centro. Os confieso que yo soy una impaciente y no lo he probado. Pero prometo a la próxima hacerlo.
 
Una vez enfriados los huevos, los pelamos y partimos por la mitad. Sacamos las yemas y vamos colocando las claras en una fuente en la que habremos untado un poco de mayonesa en el fondo, para que no se nos escurran los huevos.
 
Prepararemos el relleno picando muy muy finos los palitos de mar, los variantes y les añadimos el atún escurrido. Bastante atún. Es lo que más se tiene que notar. Le podéis poner aceitunas picadas, si lo preferís antes que los encurtidos. E incluso unos trocitos de pimiento morrón. Yo esta vez no le he puesto en el relleno, pero si luego.

Una vez que tenemos todo bien picado, añadimos tomate frito y removemos bien. Con esta farsa vamos rellenando los huevos poniendo algo de colmo en cada uno.

Con ayuda de una manga pastelera, cubrimos luego cada huevo rellenado con mayonesa. Y sobre estos, espolvoreamos todas las yemas,  bien trituradas con ayuda de un tenedor. De modo que parezca serrín (de ahí el nombre).

Y podíamos dejarlo aquí, pero hoy me apetecía decorarlos con un poco de pimiento morrón y una aceituna rellena de anchoa. Que me gustan un montón.

Terminado. Un plato sencillo, fresco para el verano y muy socorrido. Que se puede preparar con antelación y dejarnos tiempo para disfrutar de playa, piscina o de un libro... que también apetece en vacaciones.
 
Ya tenéis nuevo post. Espero que os haya gustado y gracias por la paciencia y la fidelidad. Sois un encanto.
 
Buen verano!!
 
Mamen.





viernes, 23 de mayo de 2014

LA TORTILLA FENTDETUTTO

"Es mejor coleccionar momentos que cosas" Es una frase que me encanta y que no valoramos. Los momentos hacen menos bulto en los cajones y permanecen siempre, sin coger polvo ni estropearse. Y si los cuentas los renuevas. Por eso quiero contaros los buenos momentos que he pasado este fin de semana, para que no se me olviden nunca y queden aquí reflejados.

En realidad, le voy a pedir permiso a Anna Bas para que me deje que le dedique este post a nuestro buen amigo   Ximo Carrión y no a las cocas de su madre, que era el fin de la "reunión coquera" este fin de semana. Aunque no puedo pasar por aquí sin mencionaros esas fantásticas cocas de Xabia que nos enseñó a hacer paso a paso con todo el amor del mundo, que suele ser el ingrediente principal para que las cosas salgan deliciosas. Ese cariño con que se prepara la masa, se da forma, se rellena y ese amor con que su padre cuida el horno para que tenga el calor justo... Todo eso es, sin duda, un arte y una tradición que no debería perderse nunca. Una maravilla que me he sentido privilegiada de compartir.
 


Pero no os voy a dar la receta de las cocas. No sabría hacerlo mejor que Ximo (Fentdetutto en las redes) y él os lo cuenta fenomenal en este post. Así tenéis ya una excusa para pasar a leerle y daros una vuelta por su blog. Recrearos en sus recetas y en su forma de escribir. Acercaros a su particular cocina. Podéis leer entre líneas la humildad que tiene, siendo un gran profesional, como lo es desde hace años.

Ximo es un joven al que la vida no le ha sonreído demasiado. Cuando empezaba a tener éxito como cocinero, la salud le dio de lado y ha sido la que, desde hace unos años, le ha ido limitando. Pero no por ello ha abandonado su amor por la cocina. Y como buen profesional, sigue cercano, sobre todo a la gastronomía valenciana de la que está profundamente orgulloso y se le ve enamorado. Defiende lo suyo a ultranza. Sabe apreciar lo tradicional y al tiempo innovar.

Este fin de semana Ximo hizo un sobreesfuerzo para acercarnos a su amada Xabia a ver y recopilar cómo se hacen estas cocas, típicas del lugar. Da mucho gusto ver cómo se emociona y se dedica a hacer fotos de cada paso, de cada detalle, de cada gesto. Luego hace unos montajes increíbles que resaltan cosas de las que tú, quizás, no te has dado ni cuenta. Tiene mucha sensibilidad y eso se nota en sus trabajos.

Pues bien. Sabiendo que aunque no pudiera no iba a negarse, se nos ocurrió pedirle que nos hiciera una de sus espectaculares tortilla de patatas. Yo las he visto muchas veces y parece que tiene un molde para hacerlas. Le salen perfectas y con una pinta súper apetecible. Por eso tenía muchísimas ganas de verle en acción ante el fogón. Sabía que esa "tortilla Fentdetutto" tenía algún misterio y yo quería saberlo. Así que he decidido, una vez descubierto, compartirlo, con su permiso, con todos vosotros. Es verdad que él tiene publicada esta receta en su blog, nada menos que cree que es la mejor manera de entrar en los altares de la cocina, y segurísimo que en él lo encontráis mejor explicado, pero yo me voy a atrever a contaros lo que vi, dejarme que tenga ese capricho.

Porque casi todos sabemos hacer una tortilla de patatas. Pero si os preguntara, seguro que cada uno la hacía de diferente manera. De hecho, la mía no se parece en nada a la suya. Ambas están buenas, aunque no estoy aquí para comparar. Sólo os voy a mostrar cómo la hace él y que os sirva de guía a los principiantes, o de alternativa a los que ya la venís haciendo hace un tiempo.

Pues poneros los delantales y vamos manos a la obra!!! Pelamos patatas??

INGREDIENTES;

4 o 5 patatas medianas (algo menos de un kilo)
6 huevos grandes
una cebolla pequeña (fui yo la que le pidió que le pusiera cebolla)
Aceite de oliva
Sal

ELABORACIÓN:

Imprescindible, antes de contaros nada más, que tengáis una buena sartén antiadherente. De hecho creo que es obligatorio tener una sartén reservada exclusivamente para hacer tortillas. Esa que mimaremos con todo el esmero para que no pierda esa cualidad.

Pues si tenéis la sartén apropiada, ya podéis poneros manos a la obra: a pelar patatas! Una vez peladas y lavadas, Ximo la pone sobre una tabla, y con la maestría de un buen cocinero, comienza a dar "toques" con el cuchillo y corta en filetitos simétricos todas las patatas. Reconozco que se me caía la baba mirándole. Qué envidia esa habilidad!

Sin llenar del todo la base de la sartén, echa aceite y lo pone a calentar a fuego medio. Va echando las patatas y despacito las va pochando o mejor, como él dice: a confitar. Despacito y tapadas les va dando vueltas con cuidado.

Un poco después de echar las patatas, me enseña como se hace un corte en ciselé;  pica finísima la cebolla y la incorpora a las patatas. A confitar  junto. Despacito. Muy despacio. "La cocina es cuestión de paciencia, eso tenlo claro" me dice.

Me comenta que no pone sal hasta que no lo mezcla con el huevo, así que sin sal por ahora.

Una media hora más tarde, las patatas están confitadas, tiernas y la cebolla prácticamente ha desaparecido; ni se ve. Aún así el maestro chafa toda la mezcla. La pica toda y la deja, no como un puré, sino como si fueran trocitos muy pequeños y lo pone todo a escurrir el aceite en un escurridor. Reserva el aceite (esto es algo que saben los buenos cocinicas; ese aceite se puede volver a utilizar).

Mientras, bate los huevos. Pero me fijé que a penas los bate. Sólo un poquito. Me comenta que esto hace que salga más jugosa. Y luego mezcla poco a poco la patata removiendo bien. Mientras calienta la sartén que usará para hacer la tortilla. Pensé que se le iba a salir todo; me pareció mucha mezcla para tan poca sartén, pero realmente fue justo para que le saliera una súpertortilla bien alta!!
Antes de dar la primera vuelta, le vi que extendía con una servilleta aceite por toda la superficie del plato con el que iba a dar la vuelta al ejemplar. Es un buen truco, porque así se escurrirá mejor al volverla sobre la sartén.

El fuego flojito. Despacito va colocando toda la orilla de la tortilla para que quede impecable. No se desarma ni un poquito. Ni al dar la vuelta -cosa para la que también hay que tener maña y bastante práctica- se mueve algo fuera de su sitio. Ya está él vigilante, para que no se desmadre nada.

Varias vueltas da. La verdad, no las conté. Pero le gusta que quede algo doradita por la superficie y un poco tierna en el centro. Al final, un toquecito de más fuego para que se dore y tenga ese aspecto de obra de arte. En fin, un espectáculo con una pinta increíble.

Ximo. Es un gustazo estar cerca de ti y verte en acción. Es una suerte contar contigo como amigo. Es una lección verte afrontar tus problemas. Es un lujazo tenerte en este rinconcito de mi blog y darte a conocer a quien aún no sepa de ti. Hoy mi pinche te ha elegido una canción, para que en esos momentos en los que la vida se ponga chunga puedas evadirte a otro lugar donde se esté mejor.
Te lo dejo aquí y espero que puedas perdonarme este capricho y sigas mucho tiempo dándonos lecciones de comida y de vida. Un gran abrazo para ti y saludos a todos los que me leéis.

Mamen


miércoles, 12 de junio de 2013

HACER MAYONESA CASERA

Me gusta mucho la mayonesa casera. En general todas las salsas caseras son mucho más sabrosas que las compradas, sobre todo porque le ponemos algo más de eso que nos gusta que sepa con más fuerza, por ejemplo, más anchoas a la salsa césar o más ajo al alioli si nos gusta fuertecito...

Pero realmente casi nunca hay mucho tiempo para dedicarle a la salsa, que es como el último mono de las recetas. A no ser que hagas algo que realmente sea la salsa la que aporte todo a la receta, como una mayonesa para ensaladilla.

Otro tema es el susto que nos meten en el cuerpo cuando la salsa lleva huevo, y más en esta época que llegan los calores y parece que la mayonesa tiene menos aguante. Así que, a parte de todo lo que te enseñan en el curso de manipulador de alimentos sobre la Salmonelosis, me informé de varias recomendaciones a tener en cuenta para evitarla:
  • Lavar bien el huevo antes de usarlo bajo el chorro fuerte de agua fría
  • Vigilar que el huevo sea fresco y que al abrirlo, en la burbuja de aire que hay dentro no se encuentre ningún punto o mancha alguna.
  • Poner dos o tres gotas de vinagre antes de empezar a batirlo.
  • Algunos indican que cocer el huevo es lo recomendable y luego usar la yema cocida para hacer la mayonesa, pero esto os confieso que no lo he probado nunca
  • Mantener siempre la mayonesa en sitio refrigerado y usarla prácticamente recién hecha.
Seguro que hay más, pero vamos, yo me quedo con esto, que no es poco. Y con el atrevimiento de hacerla en verano, que también es bastante.

Y esto fue lo que me pasó el otro día; decidida a hacer una buena mayonesa casera para una ensalada de merluza, que incluí en uno de los menús de #Hoymelohagoyo. Pero como las prisas no son buenas, ni thermomix ni batidora casera... Se me cortó no una, sino dos veces!! Ya desesperada respiré hondo y me dí una vuelta por twitter pidiendo socorro. Y como siempre, gracias a Dios, apareció un alma caritativa que acudió en mi ayuda...

Mi amigo Jose Félix de la Cruz (más conocido en twitter como @JDCruz6)  me mandó un dossier completo de los trucos que él tiene para que le salga una mayonesa perfecta y sin cortársele nunca.  Tanto me ha gustado y tan valioso lo considero que, con su permiso, he decidido copiarlo tal cual y compartirlo con vosotros.

Así que aquí os dejo su correo, con todos los puntos y comas que él me puso, para que no tengáis ni un solo problema más al hacer una buena Mayonesa Casera. Gracias Jose!!!


Hola Mamen.

Teníamos pendiente el tema de hacer la mayonesa, me da un poco de palo y no se si haré el ridículo, intentando enseñar a un padre a hacer hijos, pero bueno nunca se sabe si lo sabemos todo, lo que esta claro es que hasta los que mas saben de algo siempre pueden aprender mas.

Paso de los porqués, salvo que estés interesada en ellos, a los como.

Mis reglas para que no se corte la mayonesa y te puedo asegurar que en casa y en otros sitios, siempre la hago yo, son las siguientes:

.- Huevo y aceite a la misma temperatura, nunca de frigorífico, dificulta la emulsión.

.- Echo el huevo y luego el aceite, nada mas, hago la mayonesa, una vez hecha añado lo que quiero, (nunca antes de que este hecha), sal, vinagre, pepinillos, las anchoas que me recomendaste (me quedo genial, suave y con un toque…) una pizca de ajo, lo que te guste y depende para que.

.- Por cada  huevo de 63-73 gramos, unos 300 ml de aceite, puede admitir un poco más de aceite, pero te la juegas, y ya influye el aceite y su acidez,  un huevo no puede admitir infinita aceite, para hacer más cantidad más huevos.

.- Hay que conocer la batidora, si es muy potente y tiene excesivas revoluciones puede trasmitir tanta energía a la mezcla que impida que se produzca la emulsión, en ese caso y como la mayoría son regulables con bajarla un poco seria suficiente.  

            Te puedo asegurar que con estas normas no se corta, ni estando en esos días, jajaja

            Como todo es posible, si a pesar de esto se corta, puede ser por un aceite con excesiva acidez, que haya electricidad estática en los recipientes y un defecto en la batidora con algún mínimo contacto en la misma.

            Espero haber aportado algo y que perdones mi osadía al intentarlo.

            Un abrazo, muchos besos y muchas gracias por tu simpatía.  

                                                                                                     Jose

Gracias de nuevo, Jose. Es una suerte contar con gente colaboradora como tú.

domingo, 26 de mayo de 2013

NIDOS DE MORCILLA CON PERAS

 
Hace ya tiempo que conozco a Graci, primero por las redes y personalmente desde que coincidimos grabando un programa en Miel sobre Hojuelas. Qué bien lo pasamos!. Gracia es una estupenda persona y magnífica cocinera; tiene un blog espectacular de Pinchos y Canapés... Es una gozada pasearse por allí de vez en cuando, porque siempre descubres algo nuevo que te apetece preparar y comer...

Hace unos días me invitó a participar en un concurso que ha organizado y no he podido decirle que no, así que "con esta receta participo en el concurso organizado por el blog "Pinchos y Canapés" patrocinado por Embutidos Ríos y con la colaboración del Hotel Grupo Don Pablo" y espero que les guste... Ese fin de semana me vendría de lujo! jajaja


La verdad que he disfrutado preparándola porque la morcilla me encanta. Sola vuelta y vuelta rebozadita en harina para que no se desmorone, ya es una delicia. Pero vamos a darle un giro y a preparar algo original y bonito, porque hagamos lo que hagamos, llevando morcilla de Burgos, estará bueno seguro!

Esta vez he preparado una tapa con un toque original. Usando Kataifi; una pasta de textura fina y crujiente, elaborada con la misma masa que la pasta filo, pero en forma de hilos. Si queréis saber más sobre esta pasa, os dejo un enlace aquí donde os lo explican con video y todo.

Pero no os doy más vueltas, porque si habéis visto la foto, estaréis deseando saber lo que lleva, así que nos ponemos manos a la obra...

INGREDIENTES:

Una morcilla de burgos de Embutidos Rios
Una pera conferencia un poco madura
Queso de cabra en rulo
Piñones
Miel de azúcar de caña
Pasta kataifi
Mantequilla fundida

ELABORACIÓN:

Lo primero es preparar el kataifi. No es muy complicado. Debemos sacarlo del paquete como una media hora antes de usarlo. Son hilos finos, pero aguantan. Vamos estirando y con unos moldes (que yo los tengo artesanos, hechos con unas latas abiertas por ambos lados; casero a tope) vamos dando forma a unos nidos, dejando hueco el centro que más tarde llenaremos con el revuelto de la morcilla.

Estos nidos hay que embadurnarlos bien con mantequilla con ayuda de un pincel. Y los metemos en el horno a 180º durante unos diez minutillos. Lo justo para que se doren un poquito y cojan consistencia.

Una vez preparados los nidos, vamos a hacer el relleno. Para ello partimos una pera en trocitos pequeños. Y le damos una vuelta en la sartén, cuando empieza a estar un poco blandita, añadimos la morcilla que hemos pelado y desmenuzado para que quede toda revuelta con la pera. Es bueno que queden trocitos de pera para que se noten luego... Removemos y lo dejamos un ratito para que se haga la morcilla junto con la pera.

Así vamos rellenando de este sofrito los nidos. Poner bastante cantidad de morcilla y pera. Sobre estos una rodaja de queso de cabra y sobre esta, unos piñones que previamente hemos tostado un poquito en una sartén. Y de nuevo a gratinar en el horno.

Una vez que los tenemos ya sobre la fuente de servir, le rociamos por encima con la miel de azúcar de caña. Yo he puesto al lado un poco más por si les gusta más el punto del dulce sobre el salado.

Espero que os guste. En casa fue un espectáculo y todos comentaron que estaba buenísimo. Un saludo y encantada de participar con estos productos. Con lo bueno, todo sale bueno ;)

MENAJE Y MANTELERIA DE casa

 

miércoles, 20 de febrero de 2013

MIGAS RULERAS A MI AIRE



Las migas ruleras son un plato de aprovechamiento porque en casa las hacemos con los trozos de pan duro que van quedando día a día. Juntamos y cuando hay bastante, nos hacemos unas migas!!

Es muy fácil hacerlas, pero hay que dedicarles mucho tiempo; se suele tardar bastante en conseguir que queden sueltas y a la vez jugosas.

Hay migas de mil formas; unos las hacen con harina, otros con patata, y otros con pan, pero cada uno a su manera y de otra forma diferente a como yo las  hago. Por eso, estas migas son "a mi aire". Les pongo lo que quiero y cuando quiero. Y como me salen de rechupete, os lo voy a contar por si a alguno le da gana y quiere prepararlas igual.

INGREDIENTES:

Pan duro
Agua
AOVE
Pimiento verde y/o rojo
Ajos (bastantes, sin pelar) 
Choricillos o Guarras y/o Torreznos
Huevos
Sal
Uva

ELABORACIÓN;

Lo primero es trocear los mendrugos de pan. Yo normalmente me molesto en hacerlo cuando los voy guardando, porque luego, cuando están duros, cuesta más trabajo. Y lo mojamos. No una barbaridad, pero sí lo suficiente para hacer todo el pan en trozos pequeños y húmedos. También se puede usar Thermomix, pero no hace falta que los trituréis del todo.

Entonces vamos a la sartén. Buscar una grande y honda, porque hay que darles muuuuchas vueltas y es mejor que no se salgan. Ponemos aceite de Oliva (AOVE) y dejamos que se caliente. A ver, no puse cantidades en los ingredienes, porque todo depende de la cantidad de pan que vayamos a utilizar... pero bueno, podemos calentar bastante aceite, apartarlo y luego ir añadiendo si necesitamos más. Entonces, lo primero, sofreimos el chorizillo o las guarrillas y si queremos, unos torreznos o panceta. Las apartamos y en ese aceite echamos el pan, los ajos el pimiento verde y sal.

Y esto no tiene más misterio que pasarse la mañana removiendo las migas. Dando vueltas y más vueltas, con cuidado que no se nos quemen.

Sabremos que ya están cuando queden sueltas y hayan perdido casi del todo la humedad. Si las tuestas mucho, quedarán muy resecas, y si las haces poco, sabrán a pan mojado. Así que importante es darles el punto justo.

Si queréis acelerar un poco el proceso, yo tengo un TRUCO: en la Thermomix rallo bastante un buen trozo de pan. Esta vez si; rallado fino. y lo añadimos a las migas de la sartén. El poner pan seco hace que empape más el mojado y así se sueltan antes.

Por último, yo las sirvo con sus choricillos, su panceta, un huevo frito y aparte, me gusta freir unas salichichillas blancas y comérmelo todo junto. Y además se pone una buena fuente de uva lavada y preparada para el evento.... y se come todo junto!!

Os he de decir, que a pesar de ser una comida pesada de preparar, merece la pena hacerlo y preparar un buen vino tinto para acompañar. Porque el éxito lo tenéis asegurado!!

Menaje de casa 






viernes, 1 de febrero de 2013

BOCATA DE PLATANO GOLOSO

Hoy tenía mono de dulce... Casi que desde que se acabaron las navidades, no tomamos dulce. Había que desempacharse un poco. Pero claro, el cuerpo es sabio y pide su dosis de azúcar de vez en cuando. ¿No os ha pasado que de repente os apetece un bocado de algo dulce? nuestro cuerpo reclama... sólo hay que escucharlo.

Así que llevaba toda la semana pensando en este bocata. De pequeña nos peleábamos cuando un plátano se maduraba de más, porque mi abuela nos lo preparaba chafadito y con un buen espolvoreado de azúcar. Era una delicia.


Por el contrario, cuando el plátano estaba verde de más, me encantaba meterlo entre el pan y si se podía, ponerle algo dulce. Por aquel entonces, en casa se gastaba leche condensada...  y casi siempre era una tentación... Mmmm.

Pero aprendimos a hacer Dulce de leche... y eso sí que ya era una perdición.... Os contaré cómo lo hacíamos, aunque ya hace tiempo que no lo preparo, esta vez nos lo hemos permitido para este bocata.



No había cuorum en casa de cuál nos gustaba más, así que os he puesto las tres opciones... Para que cada uno tome la que más le guste. Ya veis que todas son Mmmmm!! apetitosas.

Encima, este pan que me ha traido hoy Frialba, se prestaba a ello, porque un bocata de estos no puede ser muy grande, mejor poco y bien!! Flautines delgaditos y alargados... Una pasada! Es un panecillo artesanal  ligeramente enharinado y terminado en puntas. Contiene harina de malta que realza el sabor y le proporciona un color más oscuro. Crujiente por fuera y tierno por dentro. De sabor exquisito, de verdad.

INGREDIENTES: 

Flautines de malta
Plátanos
Leche condensada, o
Sirope de chocolate (o nocilla, chocolate fundido o unas onzas de choco), o
Dulce de Leche, o los tres!! ;)




ELABORACIÓN: 

Vamos, muy difícil... trocear el plátano, o entero, o chafado... como queráis, pero entre el pan.
Y echarle lo que más os guste, o un poco de cada para esos que os gusta que se os pegue la lengua de tanta azúcar.

TRUCO; CÓMO HACER DULCE DE LECHE CASERO

Es superfácil... Cojo un bote de leche condensada. Lo meto en una olla y lo cubro bien de agua (cerrado, por supuesto), que sobrepase el agua al bote unos 15 cm por lo menos.

Lo pongo a fuego muy suave, al menos unas tres horas. No ponerlo a fuego fuerte, porque el bote cerrado podría estallar y liarla parda!

Pasado este tiempo, apagas el fuego y lo dejas enfriar hasta que esté a temperatura ambiente. Entonces lo puedes abrir y encontrarás que la leche se ha vuelto de un color oscuro, parecido a un caramelo de esos de café con leche... Y ya será tu perdición!!!

Besitos y buen provecho!!

jueves, 31 de enero de 2013

POLLO AL CURRI CON CUSCUS VERDE (Estuche de vapor Lékué)

Después del empacho de pan y de la celebración del "Cumpleblog" volvemos a la carga con las recetas. Y hoy le toca el turno al Estuche de Vapor de Lékué.

Solía hacer estas pechugas en el horno, pero, a pesar de estar maceradas con yogur, siempre salían bastante resecas. Así que pensé que hacerlas en el Estuche de Vapor, le darían un toque mucho más jugoso y sabroso. Por ello probé a hacerlas y quedaron fantásticas.

Os recomiendo esta, por ser una receta muy muy sencilla y rápida de preparar. De esas que no sólo me gustan a mí, sino que veo que cada día os gustan más a tod@s a la hora de preparar un menú diario.


INGREDIENTES:


3 pechugas de pollo enteras y sin hueso
Un yogur natural desnatado sin azucarar ni edulcorar
Una cucharada de curri en polvo
Hierbas provenzales
Sal
Aceite
Cuscús
Un puñado de perejil
Agua

ELABORACIÓN:


Es muy fácil. Con tiempo (por lo menos, la noche de antes) mezclamos con el yogur la sal, el curri y las hierbas provenzales. Metemos las pechugas en este preparado (yo las dejé ya colocadas en el Estuche de Vapor) y reservamos en la nevera, dándoles vueltas de vez en cuando.

A la hora de prepararlas, les ponemos un chorreón de aceite por encima y las metemos en el microondas durante 6 minutos. Pasado este tiempo, las sacamos. Esperamos un minutillo y les damos la vuelta. Otros 5 minutos más de microondas y ya están. El tiempo es relativo. Ya sabéis que cada horno es un mundo porque las potencias no son las mismas. Yo siempre recomiendo mejor tenerlas 4 o 5 minutos y ver qué tal y si necesitan más tiempo, pues otro tanto. Ademas este tiempo también varía según la cantidad o según si las ponéis a filetes o enteras (se pueden hacer como cada uno prefiera).


Para preparar el cuscus verde, seguí las indicaciones de Eli Escorihuela, nutricionista del Centro Nutt de Valencia. Ella me pasó una receta de cuscus verde de verduras y pollo y me acordé de ese cuscus para acompañar esta receta. Así que lo preparé como ella me indicó: hervir el agua con un buen puñado de perejil. Triturar y echar en ese agua la sémola y preparar según las instrucciones de cada fabricante. Es muy sencillo; yo pongo la misma cantidad de agua que de sémola. Cuando hierve el agua echamos la sémola y un chorreón de aceite o mantequilla. Removemos y tapamos. Dejamos reposar unos 10 minutos y destapamos y removemos de nuevo. 

Y ahora os voy a contar un truco... Una forma sencilla de hacernos con un molde para presentar nuestros platos de una forma original, sin tener que gastar para ello. Simplemente, cogemos una lata, de esas que gastamos normalmente en casa y con un abrelatas le quitamos el fondo y si queda algún saliente (sobre todo en estas latas de ahora que llevan como un papel aluminio como tapa) en la otra parte. Importante reservar la parte de abajo. Ponemos la lata en el plato. La rellenamos con el cuscus bien apretado y con la tapa apretamos (sin demasiada presión) a la vez que tiramos de la lata hacia arriba. Una presentación de diez con un coste cero. 

        Vajilla y mantel de casa