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lunes, 6 de marzo de 2017

CRESTAS EN ESCABECHE DE PIMENTÓN



Hay personas que me hacen la Gran Pregunta: “¿Por qué te gusta tanto tu trabajo?”.  Siempre respondo lo mismo, quizás porque mi respuesta siempre ha estado en mi corazón desde que decidí dedicarme a la cocina en cuerpo y alma. Me gusta mi trabajo porque, a pesar de lo duro que puede resultar a veces, para mí no lo es. Cocinar es mi pasión, y la pasión es lo contrario de la desgana y la apatía. Es entusiasmo, alegría, goce… Por eso me gusta mi trabajo.

Otra cosa es todo lo que rodea a ese núcleo de Pasión que me sigue motivando tanto o más que el primer día. Los que sois autónomos me comprenderéis a la perfección. Cuadrar cuentas, hacer papeleo, ajustar gastos, rezar para que ningún imprevisto haga bailar peligrosamente la cuerda floja en la que nos movemos… ¿Qué os voy a contar? Paradójicamente, cuando eres tu propio jefe te conviertes en el jefe más severo, porque tu margen de maniobra es mínimo.

Os seré sincera. Muchas veces, tras la sonrisa que me provoca el éxito de un catering, de una fiesta, de una receta especial, se ocultan algunas lágrimas por tener que bregar con factores que, en principio, deberían ser ajenos a lo que de verdad me importa, esto es, dar de comer y disfrutar con la satisfacción de los comensales, ver esas caras de felicidad…

Sí, llega un punto en el que estoy saturada, los números bailan en mi cabeza, se retuercen como piezas de un puzzle que no encaja, y es entonces cuando necesito evadirme, abrir una cervecita o servirme una copa de vino y… cocinar. Sí, lo sé, soy incorregible, pero es lo que me gusta. Os podrá resultar paradójico, pero lo que me ayuda a olvidar los sinsabores de llevar un negocio yo sola es volver a la esencia, a lo que me hizo abandonar un trabajo seguro para embarcarme en una aventura incierta: cocinar, cocinar y cocinar. Me gusta, para esos momentos de “kit kat”, elaborar una receta más especial, algo arriesgado, experimentar, jugar con los fogones como una alquimista con delantal.

Hoy ha venido Román y me ha traído un vino de La Luna para probar, concretamente un verdejo de Enate, y ayer Pedro, de la carnicería La Despensa, me ofreció unas crestas, además de un delicioso cordero lechal a un precio irresistible. Así que ayer dediqué la tarde a preparar una caldereta y hoy me voy a recrear en las crestas, que hace mucho que no comía.

Sé que ya tenéis una receta de crestas muy comentada aquí, pero hoy he decidido prepararla de otra manera, para darle al vino la oportunidad de ser también protagonista de este plato. He decidido prepararlas en una especie de escabeche con pimentón de la Vera y un verdejo muy prometedor. Así, que, con vuestro permiso, voy a proceder como dice el dicho, esto es, abriendo un vinito, sirviéndome una copa y colocando un buen fondo musical que amenice este rato de placer. Un buen delantal y ¡Ea, al lío!

Permitidme que os hable un poco de las crestas, que ya me parece estar viendo la cara de disgusto y asquete de algunos. Pues no. De verdad. ¡Es pollo y sabe a pollo! Otra cosa ya es la textura. Sí, son un poco gelatinosas, suaves en boca y al mismo tiempo consistentes. Entiendo que al principio os pueda costar un poco, pero hacedme caso: probadlas y luego juzgad. Creo que os llevaréis una gratísima sorpresa. Superada la “cosica” inicial, os aseguro que atacaréis este plato con gusto y disfrutaréis de este manjar.

Y sin más, vamos a la elaboración…



INGREDIENTES: 

1 kg de crestas 
Pimienta en grano (12-15 bolitas) 
1 cucharada Pimentón de la vera y media cucharadita de pimentón picante
Dos cucharadas soperas de salsa de tomate
Una cebolla mediana troceada en brunoise
Tres dientes de ajo laminados
220 ml vino blanco 
180 ml de vinagre 
100 ml de aceite de oliva Virgen extra (Olimpo) 
Sal y laurel. 

ELABORACIÓN: 


Para empezar, debemos repasar bien las crestas, que a veces pueden traer pieles o restos de pluma. Una vez bien limpias, las ponemos en una olla, cubiertas de agua con un poco de sal. Una vez que empiece a hervir, comenzará a salir una espumilla a la superficie. La retiramos con una espumadera y cambiamos el agua.

Herviremos las crestas en agua con unas bolas de pimienta, sal y unas hojas de laurel, entre veinte minutos y media hora en la olla a presión.

Mientras, prepararemos el sofrito. Este “escabeche” que he hecho hoy quizás se salte algunas de las normas de lo que sería un escabeche al uso Yo he empezado por freír una buena ajada y añadirle el pimentón, ya que la salsa de tomate y la cebolla las tenía previamente fritas. Normalmente, al escabeche le suelo poner todos los ingredientes en crudo, y hoy va todo frito. Así que, ciñéndonos a lo estricto, de escabeche solo tiene el pochado con los caldos (vino y vinagre), pero ya os he dicho que en la elaboración de mis “recetas desestresantes” me permito algunas licencias…

Una vez que estén dorados los ajos, añadiremos el pimentón, con cuidado de que no se nos queme. Enseguida, la salsa de tomate y la cebolla. Removeremos bien y echaremos el vino y el vinagre.


Llegados a este punto, será el momento de incorporar las crestas, escurriéndolas de su caldo, que usaremos solo para cubrirlas una vez que las hayamos pasado todas al “escabeche”, si no quedaran del todo sumergidas en la salsa.

Las dejaremos a fuego medio otra media horita, más o menos, bien tapadas. La salsa reducirá bastante y las crestas quedarán blanditas y jugosas.
  
Un plato de los de antes, que sorprende a los de ahora. No dejéis de probarlo y, sobre todo, de disfrutar cocinando. 


Un saludo. 



jueves, 10 de diciembre de 2015

CALDERETA DE CORDERO MANCHEGA

Imagen de Javier Vega
¡Hola, amigos y amigas! 
Me llamo Andrés, vivo en un pequeño pueblecito de Catalunya y por una vez, y con su beneplácito, voy a sustituir a Mamen en la presentación de esta deliciosa receta, una exquisita caldereta de cordero manchega, un plato que sin grandes alardes va a desplegar en nuestro plato un auténtico festival de sabor y olor. 
¿Y por qué presenta este individuo la receta?, os preguntaréis. Pues veréis, la verdad es que ha sido un capricho, y Mamen me lo ha permitido, con su bondad habitual. Hay algunas recetas que, como una buena canción o una buena película, o incluso un buen cuadro, se asocian indisolublemente a un momento determinado de nuestra vida. Esta receta es especial para mí, entre otras cosas porque tuve la oportunidad de disfrutarla entre amigos en un ambiente verdaderamente especial. El 14 de Agosto de este año que está a punto de exhalar sus últimos suspiros, Mamen y su encantadora familia sentaron sus reales durante un par de días en el pueblo de Sitges, en la costa de Barcelona, y tuvieron a bien invitarnos a un servidor y a dos conocidos más de Twitter, Javier y Marta, a una degustación en un pequeño y coqueto bar de la localidad. Como uno sabía de las habilidades culinarias de Mamen, pues me dejé llevar, como cuando la Pantera Rosa volaba sinuosamente atraída por el olor de un delicioso guiso. Aparte de eso, tenía la oportunidad de departir con Mamen, Javier y Marta, y jamás se le dice que no a una tardecita en Sitges en buena compañía. Así que allí me presenté, en una luminosa tarde veraniega, con el pueblo abarrotado de la más variopinta fauna humana, y así dio comienzo una tarde especial, plena de buen yantar, mejor beber, simpatía, risas y esa clase de cosas que hacen que uno piense que, al fin y al cabo, la vida merece la pena, aunque solo sea por esos ratos. 

Pero pasemos al tema gastronómico, que me estoy yendo por los cerros de Úbeda. De entre los deliciosos platos que Mamen preparó para nosotros en aquella mágica e inolvidable tarde, un servidor quedó hechizado por una espectacular caldereta de cordero, un delicioso platillo que en varios momentos me hizo perder la moderación y el comedimiento. Para mí, fue la guinda de una tarde-noche que permanecerá indeleble en mi memoria. Un plato que hace que mi boca se curve en una sonrisa al recordar “La caldereta de Mamen en Sitges”. Como decía antes, Mamen me ha cedido los “trastos” para explicar la receta, y allá voy. Espero que sea tan especial para vosotros como lo fue para mí.

CALDERETA DE CORDERO MANCHEGA
INGREDIENTES:
1.       1 kilo de cordero, de costilla, falda o cuello, aunque también le podéis añadir algo de pierna.
2.       Pimiento. Rojo o verde. Uno mediano de cada.
3.       Un puñado de ajos sin pelar.
4.       Sal.
5.       Pimienta.
6.       Laurel, tomillo y romero.
7.       Un vaso generoso de vino blanco.

RECETA:

·         Sofreímos el pimiento y la cebolla en una sartén con un fondo de aceite de oliva virgen extra.
·         Añadimos la carne, el laurel, la sal y los ajos, previamente machacados con el dorso de un cuchillo.
·         Vamos removiéndolo todo, y cuando la carne comience a tomar color, como de estar ya un poco sofrita, añadimos el vaso de vino blanco.
·         Añadimos las hierbas, el tomillo, el laurel y la sal y dejamos que el guiso se cocine a fuego fuerte hasta que empiece a “chupchupear”.
·         Llegados a este punto, es el momento de bajar un poco el fuego y dejar que el vino se consuma, hasta que la carne quede en el aceite, con un toque caramelizado que nos va a hacer chuparnos los dedos.

Esta es, amigos, la receta que me hizo “rozar el Nirvana” en aquella especial e inolvidable tarde en Sitges. 
Me comenta Mamen que se le pueden añadir setas, espárragos, obviar el pimiento, añadirle tomate… De todas maneras, pura delicia manchega. ¡Que la disfrutéis!

Andrés Moreno


Gracias Andrés. Me siento muy halagada por contar con tu participación en este humilde rincón de mi cocina. Aunque siempre cuento con tu ayuda incondicional, me ha gustado la idea de que fueras tú quien presentara esta receta que tanto insististe en que te explicara. Aún recuerdo tu cara al probarlo y cómo disimulabas cada vez que ibas a coger más, como si te diera vergüenza repetir o "tripitir", jajaja. 
Lo cierto es que las redes te acercan a gente que se hace especial. Y esa tarde, disfrutamos los cuatro de lo lindo;  nos reímos, charlamos y por supuesto, comimos y bebimos celebrando el encuentro. 
Caldereta y Atascaburras, esos fueron los "manjares" con que se me ocurrió deleitaros, una comida muy de invierno, pero con identidad 100% manchega. Aún nos quedan más platos que probar, más risas que soltar y más encuentros que celebrar. Espero que éste fuera el primero de otros tantos. 
¡Hasta pronto!

Mamen

miércoles, 23 de septiembre de 2015

BOGAVANTE SOBRE PARMENTIERE DE PLANCTON MARINO CON AIRE DE BARBADILLO AL AZAFRÁN

Este año, Bodegas Barbadillo celebra # 40AñosDandoenelBlanco y para ello ha lanzado un concurso para blogueros gastronómicos, en el que los participantes, deberán presentar una receta que maride perfectamente con su vino Castillo de San Diego. 

Cuando veo estos concursos, me parecen interesantes para recrearse en hacer alguna cosa un poco más especial. Es como vestirse de fiesta, aunque lo cierto es que no suelo participar mucho. Casi siempre se me acaban pasando los plazos. 

Esta vez ha sido diferente. Me apetecía mucho participar, porque este vino me gusta bastante y me llamaba a maridarlo con muchas cosas; carnes, pescados... apetece con todo. Y le fui dando vueltas. 

Recordé sabores e imaginé una combinación que me pareció que podía funcionar. Entonces surge el lienzo, y te pones a decorarlo. Si en un lienzo blanco combinas colores, en una receta combinas sabores. De la suma de ambas, surgen estas cosas, un poco en la línea del gran chef Beto Navarro)

Esta vez he disfrutado cocinando, preparando, decorando y combinando. El resultado es un plato que, a mi parecer, no solo es impresionante de sabor, sino que regala la vista del comensal. Espero que a vosotros os guste tanto como a mi. 


INGREDIENTES:

·         Un puerro
·         Dos patatas (unos 300 grs.)
·         30-40 g de mantequilla
·         Caldo de pescado clarificado
·         Un bogavante de medio kilo aproximadamente
·         2 grs. de plancton marino
·         150 ml de Barbadillo
·         25 ml de infusión de azafrán de la Mancha D.O.
·         0,5 g de lecitina de soja
·         Mix de flores secas
·         Agua, sal y una hoja de laurel
                                           
ELABORACIÓN:

Parmentier de plancton:
Para realizar la parmentier, sofreímos la parte blanca del puerro en la mantequilla y añadimos las patatas y un poco del caldo de pescado clarificado. Unos veinte minutos después, trituramos y pasamos por un chino, para que quede más fina.
Del agua de este preparado, apartamos un poco de caldo. Con apenas un par de cucharaditas, diluimos el polvo de plancton, removiendo bien hasta que quede una pasta homogénea.
Tomamos un poco de la parmentier y en ella incorporamos el plancton, batimos para conseguir integrarlo del todo y pasamos de nuevo por el chino. Reservamos en un biberón.





Cocción del bogavante:

Cocemos el bogavante en abundante agua salada (en una proporción de unos 40-50 g de sal por litro de agua) con una hoja de laurel,  durante unos 10 minutos. Lo enfriamos para cortar la cocción y lo pelamos, reservando la cola. 

Aire de Barbadillo
Para hacer el aire del vino, en primer lugar hervir 15 ml de agua con unas 8 o 10 hebras de azafrán Manchego con D.O. Esta agua anaranjada, la mezclamos con el vino a temperatura ambiente y apenas un gramo de lecitina de soja. Con la batidora lo mezclamos bien y vamos dejando que suba la espuma. Obtendremos una espuma anaranjada y consistente que tiene un potente sabor al vino y un toque de caramelo proporcionado por el azafrán,  que además le aporta un excelente aroma y color.


 Montaje del plato:
Para montar el plato, colocamos con el biberón una base de parmentier. Sobre ésta colocamos la cola del bogavante pelada y encima, con una cuchara, el aire, que deberá estar consistente.
Adornamos con mix de flores secas y servimos templado. 
P.D. Gracias por tu apoyo, Jorge. 


miércoles, 26 de agosto de 2015

"CHIPS" DE PATATA CON CREMA DE QUESO AZUL


Una vez traspasada la frontera de los 200 post, he decidido relajar la tensión y compartir con vosotros esta receta, de una genial sencillez y que representa una de mis premisas: surgen de la nada y al final son casi un todo…

En realidad, la idea vino de ese afán de aprovechar y no tirar nada que heredé de mi abuela, que había vivido las inclemencias de la postguerra y valoraba mucho todo lo que tenía. Cualquier cosa que quedaba tras la comida era susceptible de integrarse en un nuevo plato… un caldo de cocer verduras, un resto de un escabeche,  o incluso esto, las mondas de las patatas... aunque ella las usaba para las gallinas o los cerdos.

Aunque es difícil que en nuestras viviendas urbanitas tengamos  tan aprovechables animales, lo que sí tenemos ahora es un afán grande por lo ecológico. Vivimos una eclosión de los huertos periurbanos cultivados con afán y mimo para obtener todo tipo de frutas y verduras,  de esas que además de engordar el cuerpo engordan la autoestima, al ser obtenidas mediante el esfuerzo de uno mismo. Esto viene a cuento de que mi amiga Marta es poseedora de un cachito de huerto y tiene una compostadora, a la que hubieran ido a parar estas mondas que hoy vamos a cocinar. Dado que la citada compostadora se cerró la semana pasada, había que pergeñar algo para aprovechar las mondas de marras, y aquí es donde entra en acción esta sencillísima receta…

INGREDIENTES: 

Mondas de patatas cocidas (sí, eso, las mondas) 
Aceite de girasol o de semillas para freir
Queso
Un poquito de nata para cocinar
Sal

ELABORACIÓN: 

Por si seguís escépticos, sí, vamos a cocinar las mondas de las patatas. Eso sí, han de ser mondas de patatas nuevas de piel fina.

Yo aproveché que había cocido patatas para hacer una ensalada campera, y las cocí con piel, tras lavarlas a conciencia. Después de cocerlas unos 20 minutos (o algo más si son muy gordas), las pasé por agua con hielo. Casi se despegó sola la piel, pero en este caso mejor si no lo hacen. Es por ello que es mejor tener la precaución de no cocerlas demasiado, así que las dejé secar y luego las fui pelando yo, con la precaución de dejar algo de patata en la piel.

Después puse a calentar aceite.  Mejor si usamos un recipiente hondo (como un cazo), donde no necesitemos tanto aceite y podamos sumergir todas las patatas. Una vez que haya cogido temperatura eché las mondas,  intentando que no quedaran apretadas o pegadas unas a otras. Hay que dejarlas  que se tuesten bien, o al gusto de cada uno, pero buscando la consistencia de "chips", así que deben estar crujientes. 

Una vez fritas, las pasé por papel de cocina para que soltaran el exceso de aceite y las serví en un bol con un poco de sal. 

Ya así están buenísimas, pero podemos añadirles un toque que las haga un poco más especiales. A la vista está que son "mondas",  y la gente puede pensar que les estás tomando el pelo... 

Yo les pongo una crema de queso que preparo con cualquier queso que tengo por casa y un chorrito de nata, calentándolo a fuego flojo hasta que quede todo derretido e integrado. 

Lo mismo puede ser un queso al romero, o un queso azul. El caso es que sea un queso de sabor consistente que le aporte un extra a la tapa. 


Y ya está. No me digáis que no es original. Si lo probáis, veréis que es un plato tan simple como delicioso. Por favor, contádmelo si lo hacéis en casa y si se os ocurre acompañarlo de otra cosa más original. Espero que os guste. 

Hasta la próxima!!
Mamen


miércoles, 30 de julio de 2014

HUEVOS AL SERRÍN

La verdad, siempre empiezo con el mismo rollo, pero es verdad. No os hacéis una idea lo que me cuesta escribir en estos días. Hacerlo sin ganas no es bueno, porque puede no salir bien. Pero bueno. Aquí estoy y espero que os guste lo que traigo.
 
Además no parece que encuentre aliciente en la cocina, porque he perdido el hambre, que es lo que me movía a hacer cosas nuevas para compartir.
 
Pero bueno, comer hay que comer todos los días, y a la fuerza hay que cocinar.
 
Por otro lado, he estado viendo cómo iban las visitas del blog, y me he dado cuenta de que las recetas más sencillas son las más visitadas y las que más aceptación tienen. En realidad tienen de bueno que son accesibles y fáciles que es lo que más se valora en estos días de calor donde no apetece estar mucho rato en la cocina al lado del fuego.
 
No tenía intención de hacer nada para publicar. Pero hoy he preparado estos huevos, como los hacía mi abuela y "algo más" y me ha parecido tan fácil y resultona para estos días de verano, que he decido compartirla con vosotros.
 
De verdad, no os penséis que es una receta de esas exclusivas, que este plato lo viene preparando la gente hace muchísimo tiempo y que además, cada uno lo hace a su manera. Yo hoy os cuento la mía. No sé si será la mejor, pero sé que salen muy buenos así y por eso os invito a que los probéis.
 
Pero no os cortéis si os apetece ponerle algo más, algo menos o cualquier otra cosa diferente que tengáis costumbre añadir. Os agradecería si me lo contáis.
 
Pues nada, no hace falta ni que os pongáis el delantal. Vamos, manos a la obra!!
 
INGREDIENTES:
 
Huevos (depende de los comensales)
Mayonesa
Tomate frito
Atún en aceite de oliva
Palitos de mar
Variantes en vinagre
Pimiento morrón
Aceitunas sin hueso
 
ELABORACIÓN:

Primero debemos cocer los huevos. Unos 15 minutos en agua con un poco de sal (decía mi abuela que para que se pelaran mejor, pero yo no tengo mucha fe a eso). Y luego dejar enfriar.
 
Truco: Dice mi amigo Ximo (que es un gran profesional) que para que queden todas las yemas en el centro del huevo, hay que pincharlos con un alfiler por la parte de abajo. Así se va el aire y la yema queda flotando en el centro. Os confieso que yo soy una impaciente y no lo he probado. Pero prometo a la próxima hacerlo.
 
Una vez enfriados los huevos, los pelamos y partimos por la mitad. Sacamos las yemas y vamos colocando las claras en una fuente en la que habremos untado un poco de mayonesa en el fondo, para que no se nos escurran los huevos.
 
Prepararemos el relleno picando muy muy finos los palitos de mar, los variantes y les añadimos el atún escurrido. Bastante atún. Es lo que más se tiene que notar. Le podéis poner aceitunas picadas, si lo preferís antes que los encurtidos. E incluso unos trocitos de pimiento morrón. Yo esta vez no le he puesto en el relleno, pero si luego.

Una vez que tenemos todo bien picado, añadimos tomate frito y removemos bien. Con esta farsa vamos rellenando los huevos poniendo algo de colmo en cada uno.

Con ayuda de una manga pastelera, cubrimos luego cada huevo rellenado con mayonesa. Y sobre estos, espolvoreamos todas las yemas,  bien trituradas con ayuda de un tenedor. De modo que parezca serrín (de ahí el nombre).

Y podíamos dejarlo aquí, pero hoy me apetecía decorarlos con un poco de pimiento morrón y una aceituna rellena de anchoa. Que me gustan un montón.

Terminado. Un plato sencillo, fresco para el verano y muy socorrido. Que se puede preparar con antelación y dejarnos tiempo para disfrutar de playa, piscina o de un libro... que también apetece en vacaciones.
 
Ya tenéis nuevo post. Espero que os haya gustado y gracias por la paciencia y la fidelidad. Sois un encanto.
 
Buen verano!!
 
Mamen.





jueves, 5 de junio de 2014

LOS ROLLITOS DE HOJALDRE DE ANNA

Hay gente que entra por casualidad en tu vida, y sin saber cómo de repente ocupa un lugar preferente. Gente que se acopla en tu corazón y que encuentra el hueco justo para quedarse. Que recibes de buen gusto, que sabes sincera, que no piden nada y lo dan todo.   

Me gusta la gente que sin motivos te buscan, que sin mirarte te quieren y sin ataduras se quedan. Y Anna es de esa gente. Vino a mi de rebote, porque en realidad, yo conocía a su pareja. Y rápidamente me cautivó. Es la sencillez en persona, pero a la vez, la fuerza y el tesón. Tiene la sensibilidad de un buen  músico (puesto que la vive, ya que canta y toca la flauta travesera) y a su vez es humilde como ella sola, hasta el punto que no he conseguido oírla tocar para mi sola... Es de carácter fuerte y sensata. Siempre tiene la palabra precisa y la sonrisa perfecta. De verdad; Anna es de esas personas que merecen la pena y de las que estoy contentísima de haber encontrado en mi camino.

Es una admiradora de la buena cocina y pone todo su empeño en hacer las cosas bien, preguntando y leyendo mucho en los blogs en los que confía (no se porqué a mi me lee, jajaja).

Y ahora, os preguntaréis qué pinta Anna en esta receta... pues pinta tanto como que esta tapa que os presento hoy me la enseñó ella. Me gustó mucho y la encontré tan sencilla y resultona que, a modo de dedicatoria para ella, he decidido compartirla con vosotros, siempre con su permiso, claro.

Le he dado el toque "Flow" variando algo su receta original, pero es que admite tantas variantes que vosotros también podéis innovarla poniéndole lo que más os apetezca.

Anna, espero que no me mates por este atraco, pero es la única forma que tengo de dejar un poco de ti por aquí para siempre y agradecerte de corazón, todo lo que haces por mi.

Y ahora sí... vamos manos a la obra!!!

INGREDIENTES:

Una placa de hojaldre de La cocinera (rectangular)
Un trozo de queso manchego curado
Unas tiras de beicon
Un par de filetes de pechuga de pavo o de jamón cocido
Un poco de enmental rallado

ELABORACIÓN:

No puede ser más fácil: estiramos la placa de hojaldre sobre el mismo papel que trae el paquete. Sé que Anna la estiraba un poco con el rodillo para dejarla más finita, pero a mi me gusta así, tal cual viene del paquete.

Sobre la placa ponemos el queso manchego, una vez picado con la Thermomix o rallado a mano. Yo le he puesto manchego porque tenía un trozo que se había secado un poco y era muy fácil rallarlo así. Pero podéis usar cualquier otro queso que os guste, incluido mozzarella de las de las pizzas.

Sobre el queso dejo caer unas tiras de beicon, cubriendo bien por todos los sitios. Y luego, en el lado que pega a nosotros, pongo un par de filetes de jamón o de pechuga de pavo (esto lo hice yo porque quise enriquecerlo un poco más, Anna no lo ponía).

Entonces desde el lado que pega a nosotros, vamos enrollando la masa con todo el relleno, procurando apretarla bien.

Una vez que tengamos el rulo completo, con un chuchillo de sierra, vamos cortando como si fueran rodajas de un dedo más o menos de grosor. Y con cuidado de no perder el relleno, las vamos poniendo sobre una placa de horno, con un papel de hornear.

Una vez que hemos colocado todos los rollitos, le ponemos un poco de enmental rallado por encima y meteremos en el horno precalentado a 220º durante unos 10 minutos.

Pasado este tiempo, los vamos sacando del papel del horno y sirviendo en una bandeja.

No dejéis que se enfríen. Si podéis servir calientes, mucho mejor. Porque están buenísimos. Ya veréis como conquistáis al personal...

Espero que os haya gustado esta idea para un picoteo, que os puede venir genial para amenizar algún partido, ahora que empieza el mundial, algún cumple infantil o algún otro evento o reunión en la que queráis quedar muy bien sin trabajar mucho.

Y como no podía ser de otra forma, a una melómana como tú le corresponde una gran banda sonora y como sabemos lo que te gusta, mi "pinche-dj" ha propuesto amenizar tu receta con una de tus canciones preferidas...

Anna... ¿lo he hecho bien? Va por ti. Te quiero mucho. Un besazo para ti y otro para todos los que pasáis por aquí. ¡Hasta la próxima!

Mamen
     

domingo, 25 de mayo de 2014

ALITAS DE POLLO CON KIKOS #ELASALTABLOGS

Este post me va a servir como aprendizaje. Con esta receta he aprendido que uno no se puede comprometer a lo que no va a poder cumplir. Es tontería que tengas muchas ganas. Si no se puede, mejor no obligarse.

Ya os he hablado más veces de el reto del Asalta Blogs. Es algo que me gusta mucho, siempre me ha parecido una iniciativa genial muy bien planteada y llevada a cabo gracias a Conxi del blog Gastroandalusí, en el que un grupo de blogueros gastronómicos asaltan, casi a punta de pistola, otro blog elegido y escogen una receta para realizarla y publicarla todos el mismo día y a la misma hora.

Pues bien, yo he estado unos meses sin participar por el parón que he tenido, pero cuando volví a escribir pedí a Conxi si podía incorporarme al reto y me dio carta blanca. La verdad, es un cielo y me dio mucha alegría.

Pero veo que no llego y como siempre, en el último momento escojo una receta casi sin pensar y me pongo al asalto de corre prisas. Y claro, a veces las cosas no salen como tu quieres...

Este mes el blog asaltado es el de Mara y se llama Mas dulce que salado. Es un blog muy muy cuidado y con un montón de recetas que, como su nombre indica, abarcan muchas más de dulce que de salado. Una pasada la cantidad de bizcochos que tiene. Bien podía haber elegido alguno. Pero mi torpeza con las masas y mi gusto más por lo salado que por el dulce, me hicieron que no pasara mucho más allá de los aperitivos en su índice. Y mira por donde, encontré una receta que a mis hijos les iba a encantar; un crujiente de pollo con kikos.


Me pareció muy divertido hacerlo y preparé unas alitas para hacer mi propia versión de la receta. He de deciros que salieron bastante buenas. Es algo original y sencillo de preparar. Pero sólo le encuentro una pega; no soy muy amiga de fritos y menos con tanto rebozado. Está bien para los niños un día que quieras preparar algo divertido y diferente. Pero a mi me da la sensación de que eso engorda un montón y como estamos en plena operación bikini, a penas hice unas pocas para los chicos y yo probé una nada más.

Luego, más tarde, y ya cuando el asalto estaba perpretado, me dí cuenta que hay otras muchísimas recetas que quizá merecen mucho más la pena que esta, pero bueno. Como os decía, me servirá de lección para otra vez tomarlo con mucho más tiempo y estudiar mejor lo que hacer.

Mara, me quedo por tu blog y ten por seguro que te voy a asaltar muchas veces más, esos bizcochos no van a quedar impunes.

Pues bien, vamos al grano, que en este caso es de maíz y que a todos nos gusta...

INGREDIENTES:

Alitas de pollo
Kikos fritos
Un par de huevos
sazonador de pollo
Aceite de girasol

ELABORACIÓN:


En primer lugar, creo que escoger alitas de pollo, en vez de tirar de pechuga como hizo Mara, no sé si fue una buena idea. Las alitas necesitan más rato de freidora y los kikos se pueden llegar a quemar. Así que primero las puse en el microondas unos 5 minutos antes de rebozarlas y después de ponerles un pelín de sazonador para pollo.  No les puse sal, porque los kikos también llevan.

El resto es bien sencillo; picamos bien los kikos (en el mortero, para que queden más irregulares los tozos). Pasamos por huevo batido las alitas y después por los kikos. Y luego las freímos en aceite bien caliente. Sacarlas sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.

Ya os digo; a mis hijos les gustaron mucho. Si os animáis, es un aperitivo divertido. Mara hizo brochetas con trozos de pollo y también tenían muy buena pinta. Es otra opción.

Bueno, otro asalto perpetrado. Espero el próximo tomarlo con más tiempo.



 

viernes, 23 de mayo de 2014

LA TORTILLA FENTDETUTTO

"Es mejor coleccionar momentos que cosas" Es una frase que me encanta y que no valoramos. Los momentos hacen menos bulto en los cajones y permanecen siempre, sin coger polvo ni estropearse. Y si los cuentas los renuevas. Por eso quiero contaros los buenos momentos que he pasado este fin de semana, para que no se me olviden nunca y queden aquí reflejados.

En realidad, le voy a pedir permiso a Anna Bas para que me deje que le dedique este post a nuestro buen amigo   Ximo Carrión y no a las cocas de su madre, que era el fin de la "reunión coquera" este fin de semana. Aunque no puedo pasar por aquí sin mencionaros esas fantásticas cocas de Xabia que nos enseñó a hacer paso a paso con todo el amor del mundo, que suele ser el ingrediente principal para que las cosas salgan deliciosas. Ese cariño con que se prepara la masa, se da forma, se rellena y ese amor con que su padre cuida el horno para que tenga el calor justo... Todo eso es, sin duda, un arte y una tradición que no debería perderse nunca. Una maravilla que me he sentido privilegiada de compartir.
 


Pero no os voy a dar la receta de las cocas. No sabría hacerlo mejor que Ximo (Fentdetutto en las redes) y él os lo cuenta fenomenal en este post. Así tenéis ya una excusa para pasar a leerle y daros una vuelta por su blog. Recrearos en sus recetas y en su forma de escribir. Acercaros a su particular cocina. Podéis leer entre líneas la humildad que tiene, siendo un gran profesional, como lo es desde hace años.

Ximo es un joven al que la vida no le ha sonreído demasiado. Cuando empezaba a tener éxito como cocinero, la salud le dio de lado y ha sido la que, desde hace unos años, le ha ido limitando. Pero no por ello ha abandonado su amor por la cocina. Y como buen profesional, sigue cercano, sobre todo a la gastronomía valenciana de la que está profundamente orgulloso y se le ve enamorado. Defiende lo suyo a ultranza. Sabe apreciar lo tradicional y al tiempo innovar.

Este fin de semana Ximo hizo un sobreesfuerzo para acercarnos a su amada Xabia a ver y recopilar cómo se hacen estas cocas, típicas del lugar. Da mucho gusto ver cómo se emociona y se dedica a hacer fotos de cada paso, de cada detalle, de cada gesto. Luego hace unos montajes increíbles que resaltan cosas de las que tú, quizás, no te has dado ni cuenta. Tiene mucha sensibilidad y eso se nota en sus trabajos.

Pues bien. Sabiendo que aunque no pudiera no iba a negarse, se nos ocurrió pedirle que nos hiciera una de sus espectaculares tortilla de patatas. Yo las he visto muchas veces y parece que tiene un molde para hacerlas. Le salen perfectas y con una pinta súper apetecible. Por eso tenía muchísimas ganas de verle en acción ante el fogón. Sabía que esa "tortilla Fentdetutto" tenía algún misterio y yo quería saberlo. Así que he decidido, una vez descubierto, compartirlo, con su permiso, con todos vosotros. Es verdad que él tiene publicada esta receta en su blog, nada menos que cree que es la mejor manera de entrar en los altares de la cocina, y segurísimo que en él lo encontráis mejor explicado, pero yo me voy a atrever a contaros lo que vi, dejarme que tenga ese capricho.

Porque casi todos sabemos hacer una tortilla de patatas. Pero si os preguntara, seguro que cada uno la hacía de diferente manera. De hecho, la mía no se parece en nada a la suya. Ambas están buenas, aunque no estoy aquí para comparar. Sólo os voy a mostrar cómo la hace él y que os sirva de guía a los principiantes, o de alternativa a los que ya la venís haciendo hace un tiempo.

Pues poneros los delantales y vamos manos a la obra!!! Pelamos patatas??

INGREDIENTES;

4 o 5 patatas medianas (algo menos de un kilo)
6 huevos grandes
una cebolla pequeña (fui yo la que le pidió que le pusiera cebolla)
Aceite de oliva
Sal

ELABORACIÓN:

Imprescindible, antes de contaros nada más, que tengáis una buena sartén antiadherente. De hecho creo que es obligatorio tener una sartén reservada exclusivamente para hacer tortillas. Esa que mimaremos con todo el esmero para que no pierda esa cualidad.

Pues si tenéis la sartén apropiada, ya podéis poneros manos a la obra: a pelar patatas! Una vez peladas y lavadas, Ximo la pone sobre una tabla, y con la maestría de un buen cocinero, comienza a dar "toques" con el cuchillo y corta en filetitos simétricos todas las patatas. Reconozco que se me caía la baba mirándole. Qué envidia esa habilidad!

Sin llenar del todo la base de la sartén, echa aceite y lo pone a calentar a fuego medio. Va echando las patatas y despacito las va pochando o mejor, como él dice: a confitar. Despacito y tapadas les va dando vueltas con cuidado.

Un poco después de echar las patatas, me enseña como se hace un corte en ciselé;  pica finísima la cebolla y la incorpora a las patatas. A confitar  junto. Despacito. Muy despacio. "La cocina es cuestión de paciencia, eso tenlo claro" me dice.

Me comenta que no pone sal hasta que no lo mezcla con el huevo, así que sin sal por ahora.

Una media hora más tarde, las patatas están confitadas, tiernas y la cebolla prácticamente ha desaparecido; ni se ve. Aún así el maestro chafa toda la mezcla. La pica toda y la deja, no como un puré, sino como si fueran trocitos muy pequeños y lo pone todo a escurrir el aceite en un escurridor. Reserva el aceite (esto es algo que saben los buenos cocinicas; ese aceite se puede volver a utilizar).

Mientras, bate los huevos. Pero me fijé que a penas los bate. Sólo un poquito. Me comenta que esto hace que salga más jugosa. Y luego mezcla poco a poco la patata removiendo bien. Mientras calienta la sartén que usará para hacer la tortilla. Pensé que se le iba a salir todo; me pareció mucha mezcla para tan poca sartén, pero realmente fue justo para que le saliera una súpertortilla bien alta!!
Antes de dar la primera vuelta, le vi que extendía con una servilleta aceite por toda la superficie del plato con el que iba a dar la vuelta al ejemplar. Es un buen truco, porque así se escurrirá mejor al volverla sobre la sartén.

El fuego flojito. Despacito va colocando toda la orilla de la tortilla para que quede impecable. No se desarma ni un poquito. Ni al dar la vuelta -cosa para la que también hay que tener maña y bastante práctica- se mueve algo fuera de su sitio. Ya está él vigilante, para que no se desmadre nada.

Varias vueltas da. La verdad, no las conté. Pero le gusta que quede algo doradita por la superficie y un poco tierna en el centro. Al final, un toquecito de más fuego para que se dore y tenga ese aspecto de obra de arte. En fin, un espectáculo con una pinta increíble.

Ximo. Es un gustazo estar cerca de ti y verte en acción. Es una suerte contar contigo como amigo. Es una lección verte afrontar tus problemas. Es un lujazo tenerte en este rinconcito de mi blog y darte a conocer a quien aún no sepa de ti. Hoy mi pinche te ha elegido una canción, para que en esos momentos en los que la vida se ponga chunga puedas evadirte a otro lugar donde se esté mejor.
Te lo dejo aquí y espero que puedas perdonarme este capricho y sigas mucho tiempo dándonos lecciones de comida y de vida. Un gran abrazo para ti y saludos a todos los que me leéis.

Mamen


jueves, 15 de mayo de 2014

TARTA DE VERDURAS "MI RATATOUILLE"

Voy a aprovechar el tirón y a sacar del baúl algunas recetas que durante estos meses de sequía he ido guardando.

Ha sido duro volver a la carga. Este tiempo me ha servido para pararme y mirar un poco hasta dónde quiero llegar con el blog. No me va la vida en ello, ni tiene que absorberme tanto tiempo. No tiene que ser una prioridad. Al fin y al cabo, esto es un hobby y no una profesión, aunque bien es cierto que por él he llegado a otras metas que pueden ser fructíferas en un futuro no muy lejano (he ahí Flow Cooking).

Sin embargo, cuando uno pone mucho empeño en las cosas y le emocionan, es difícil medirse y no desbordarse en ello. La pasión es a veces incontrolable.

Durante estos meses, he hablado con mucha gente y lo cierto es que todos me han animado siempre a continuar escribiendo. Algunos han valorado mucho mis recetas, otros mi forma de compartirlas y otros también han criticado que escriba de mi vida en vez de centrarme sólo en la receta. Y lo he pensado mucho.

Esto os lo cuento, porque a los que venís por aquí a leerme de vez en cuando, creo que os debía una explicación. Pero es que me he dado cuenta que además de mi cocina, esto es escaparate de mis experiencias y mis pensamientos. Si no os gusta todo este rollo, sabéis que más abajo está la lista de ingredientes y ya solo se habla de cocina. Os vais directamente allí y podéis sacar la receta, sin más.

Pero por mi parte creo que voy a seguir utilizando este portal como válvula de escape de mi sentir y de la historia de cómo surge una idea o una receta nueva. Es lo que hace particular este blog y no quiero abandonarlo.

Si que estoy mirando la forma de cambiarle un poco la cara y añadirle un par de cosillas que lo enriquezca y que os hagan más sencillo el acceso a lo que buscáis. Ya ando en ello (cuento con ayuda, tranquilos), sólo tened paciencia.

De momento voy a adjuntar con cada receta un tema de nuestra música (tengo un "pinche dj" en casa que es un lujo). Porque en mi cocina no falta nunca una banda sonora para acompañar. Sólo espero que sean de vuestro agrado, como lo son para nosotros.

Pues nada. Hoy os invito a que probéis esta sencilla tarta salada que admite muchas combinaciones según vuestros gustos y que incluso se puede hacer sólo vegana, que también sale buenísima. La idea surgió porque estuve en el horno San Bartolomé de Valencia, que regenta Luis Machi, maestro artesano del que os hablé en este post, y allí vi la variedad de cocas, empanadas y tartas de frutas que preparaban y me dio muchísima gana. Me fijé un poco que hacían unas de verduras con una disposición regular que me recordó al Ratatouille de la película de Pixar y me puse manos a la obra, como siempre, con lo que tenía por casa... Vamos a la cocina?

INGREDIENTES:

Una placa de masa de hojaldre (aunque sirve otra masa como brisa o masa casera de coca)
Calabacín
Berenjena
Tomates
Pimiento rojo
Morcilla de Burgos
Un par de chalotas
Aceite
Ajo y perejil
Una pizca de sal

ELABORACIÓN:
 
Esta receta no puede ser más fácil... es tan sencilla que no sabía si merecía un post cuando la preparé. Pero nos sorprendió tanto lo buena que estaba que decidí compartirla. Así que está aquí por méritos propios.

Os he indicado los ingredientes, pero sin mucha precisión. Creo que usé como media parte de cada uno, pero ya va en gustos cargarlo más o menos. Y utilicé esos porque en realidad esta idea era para usar lo que había por casa, pero vamos, que se puede hacer con otras verduras o incluso con otras disposiciones.
 
En cuanto a la masa, ocurre exactamente igual... Era la que tenía. Casi siempre suelo tener algo de hojaldre en la nevera, porque me encanta. Es muy socorrido y lo podemos preparar tanto con dulces como con salados. Casi cualquier cosa envuelta en hojaldre está bien buena!!
 
Pero ocurre que las verduras suelen soltar algo de jugos y quizá, después de prepararlo, me di cuenta que hubiera estado mucho mejor con una masa casera de coca o incluso una brisa. Cualquiera con algo más de cuerpo que el hojaldre. Aún así salió buenísima, ¿eh?
 
Pues ya os digo; poco misterio. Hay que partir las verduras a rodajas finas. El calabacín sin pelar siempre, y la berenjena como os guste más. A mí me gusta dejarle la piel, pero se puede poner pelada. El pimiento también, a rodajas igual que el tomate y la morcilla (a esta sí le quité la piel, con cuidado para que no se desmorone).
 
Primero colocamos la masa sobre la fuente de horno y la pinchamos, para evitar que suba. Luego echamos el tomate frito (poquito, lo justo para cubrir la base) y lo extendemos bien. Y sobre este vamos colocando las verduras en el mismo orden. No por nada en especial, sino porque me parece que así queda más vistoso y bonito.
 
Por último, echamos unas rodajitas de chalotas por encima lo pincelé con un picadillo de aceite, ajo y perejil y un pelín de sal. Lo metemos al horno precalentado a 220º y esperamos unos 20 o 25 minutos a que se haga a nuestro gusto. A mí me gustan las verduras un pelín al dente, así que apenas las vi tiernas, las saqué del horno.

Es una delicia tomarlo caliente, pero si se enfría, también es exquisito.
 
Por favor, os digo lo de siempre. Probarlo y luego me contáis cómo os ha salido y si os ha gustado tanto como a nosotros.
 
Y, como os prometí, tengo un "pinche" genial que le pone banda sonora a estas recetas mientras las preparamos, así que el tema elegido para hoy os lo dejo pinchando aquí. Os sugiero que si decidís hacer esta receta, os la pongáis de fondo,  como un ingrediente más ;)  ¡Veréis que os anima!

Hasta la próxima. Besos gordos

Mamen