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miércoles, 30 de diciembre de 2015

CREMA DE PERDIZ



Cuando te gusta cocinar y la elaboración de un plato te atrapa, se apodera de ti, te da igual que sea fiesta, que tengas mil cosas que hacer o que se te amontonen las cacerolas en el fogón. Con ilusión y ganas, todo lo malo que conlleva el trabajo se compensa cuando ves el resultado final. Mágicamente desaparecen las penalidades, la cola del super, el trayecto cargada de viandas, los engorrosos viajes para comprar algún ingrediente que se te olvidó, la cocina como un campo de batalla o las horas invertidas para vigilar y mimar tu guiso frente al fogón. Salvando las distancias, es como un parto: al tener tu bebé entre los brazos, se te olvida todo el dolor que has pasado para traerlo al mundo.

Con la receta de la crema de perdiz me pasó esto. Hacía años que la había preparado, y recordaba que tuve que emplear un montón de perdices para que supiera a lo que yo quería, y aún así no quedó demasiado bien. En aquella ocasión creo que acabé incluso añadiéndole pan. Era un sabor que me revoloteaba por la mente, una receta de alguna abuela de la familia, y quería conseguir justo esa sensación. Tras esa primera intentona, hace poco volví a intentar rescatar esa receta de los recovecos de mi memoria. Y como dice el refrán, “quien la sigue la consigue”…

Esta Nochebuena pasada recibí el encargo de preparar una cena para una familia de doce personas. En esta época de yantares copiosos y pesados, casi siempre tiendo a incluir un plato de cuchara que no sea demasiado consistente, una buena sopa o una crema… Al principio pensé preparar una crema de zanahorias o de verduras, pero recordé esta crema, muy manchega y navideña, y la sugerí. Sin dudarlo, aceptaron mi propuesta.

Me puse a ello intentando combinar mis recuerdos de la receta con todo lo que he aprendido a fuerza de leer, de escuchar, de asistir a cursos y, sobre todo, de experimentar. Como una alquimista, combiné todos mis recursos y, sin pecar de falsa modestia, el resultado fue excelente. Tanto, que me he apresurado a compartirlo antes de que se me olvide todo lo que hice para llegar a tan satisfactorio final. Así que tomad nota, porque para mí estamos frente a un plato estrella.



INGREDIENTES (PARA UNAS 6-8 PERSONAS)

Un buen trozo de gallina (por lo menos un cuarto, y si es pechuga mejor) 
Un hueso de jamón (procura que tenga algo de chicha) 
Un par de puerros
Tres patatas pequeñas
Dos zanahorias
Dos perdices en escabeche, caseras o de lata
Harina de maíz
Sal, pimienta. 


ELABORACIÓN: 

En cuestión de las medidas de los ingredientes no soy de las cocineras puntillosas con las cantidades, suelo guiarme en cada momento por lo que me dicta la intuición. Sé que esto es un verdadero suplicio para los que sois más meticulosos con el tema, y entiendo que pueda desconcertaros que a veces tire de “ojímetro” para mis elaboraciones. Prometo intentar enmendarme para sucesivas elaboraciones y afinar más en el tema medidas. En esta ocasión, intentaré contaros, lo más aproximadamente que pueda, lo que usé para esta receta.

El día anterior a la preparación de nuestra crema elaboraremos un buen caldo de gallina, consistente, de los que salen espesos. Me encanta el olor que desprende un buen caldo. Este lo preparé con un trozo de gallina generoso y un buen trozo de jamón que puse a cocer juntos en abundante agua (como tres o cuatro litros, incluso más). Cuando notamos que el agua empieza a soltar espuma, la vamos apartando. Cuando ya ha dejado de salir, lo dejamos a fuego medio, para que vaya hirviendo despacito. Por lo menos lo dejaremos un par de horas. Es entonces el momento de incorporar las verduras. En esta ocasión, añadí toda la parte verde de un par de puerros que había usado para hacer un pastel (receta que os explicaré en otro momento, porque también salió deliciosa). Me gusta aprovecharlo todo y esta parte, para los caldos, va de maravilla. Unas patatas y un par de zanahorias nos ayudarán a aclarar un poco este consistente caldo.

Dejaremos enfriar nuestro caldito por la noche, para luego poder quitar la grasa que se generará en la superficie. Entonces procederemos a darle otro toque, que creo que es lo que le aporta el sabor: añadir el caldo de las perdices, ya sean caseras o de bote, con todo lo que contengan, es decir, laurel, ajos, pimientas… todo para adentro. Después desmenuzaremos las perdices y todos los huesos y trozos de piel los echaremos también al caldo, reservando todas las mollitas que saquemos y procurando dejar apartadas por lo menos dos o tres pechugas.

Y, de nuevo, todo al fuego. Lo ponemos a hervir por lo menos otra horita. Será entonces el momento de rectificar de sal, colar el caldo y sacar todas las mollas de la gallina, que juntaremos con las de las perdices y trituraremos en la Thermomix o en la túrmix, echando poco a poco el caldo colado. Esto le dará consistencia a plato, aunque no la suficiente para convertirla en una crema. Eso lo vamos a conseguir con harina de maíz (la Maizena de toda la vida), que diluiremos en agua fría. Usaremos por lo menos dos o tres cucharadas soperas colmadas y un cuarto de litro de agua para unos dos litros y medio de crema. Si os gusta más espesa, podemos añadir otra poca. Una vez diluida en el agua, la incorporaremos a la crema sin dejar de remover. Observaremos como, paulatinamente, nuestra crema gana consistencia. Si nos parece demasiado espesa, añadiremos caldo, hasta conseguir el punto justo de cremosidad. Es ahora el momento de salpimentar al gusto.

Por último, para servirlo, cortaremos finamente las pechugas de las perdices que habíamos reservado y colocaremos un poquito de esta picada en cada plato, a modo de “tropezones”.

En la zona de Albacete es muy típica la caza de la perdiz, y hacerlas en escabeche es una tradición. Por eso, es frecuente tenerlas en casa. Os prometo que en un post sucesivo os explicaré cómo hacerlas.

Y sin más, quisiera aprovechar para desearos unas felices fiestas y que juntos podamos seguir disfrutando de estas joyas gastronómicas de nuestro acervo popular. Disfrutaremos de unos platos sencillos y deliciosos y evitaremos que estas joyas de nuestra tradición se pierdan en el olvido.

Un saludo,


Mamen.

viernes, 20 de noviembre de 2015

AJOHARINA CON GUÍSCANOS


Es tiempo de setas. Adoro ir al campo, pero si al placer de abandonar el asfalto por los olores y colores campestres unimos el aliciente de buscar deliciosos hongos, el deleite es doble. En nuestra tierra hay bastante afición por la micología, en gran parte debida a la abundancia de setas, sobre todo las de tipo “cardo” o “guíscanos”. Y precisamente estos sabrosos hongos van a ser los protagonistas de nuestra receta de hoy.
Los guíscanos también se conocen en otras zonas como “níscalos”. Son unas setas rojizas de intenso sabor a bosque, que se suelen encontrar en zonas  bastante descuidadas, por tener un tronco corto y quedar muy a ras del suelo.
Esta receta es una de las que heredé de mi abuela. Durante un tiempo estuvo arrumbada en un rincón de mi memoria, hasta que una amiga me recordó su existencia y decidí desempolvarla, añadiéndole algún aporte personal. Su elaboración es bastante sencilla, sin más secreto que unos buenos ingredientes y el cariño en su preparación. Es una receta que gana si la elaboras al amor de una buena lumbre.
Se puede preparar con harina de almortas, como la que se usa para elaborar gachas, y entonces tendrá mucho más sabor, pero no es un ingrediente imprescindible. Yo la he hecho con harina normal de trigo. Pero mejor, vamos paso a paso…

INGREDIENTES;

  • Aceite de oliva Virgen Extra
  • Pimiento rojo
  • Pimiento verde
  • Ajos
  • Una patata mediana
  • Cuatro cucharadas soperas y con colmo de harina de trigo
  • Poco más de un litro de agua, o caldo de verduras.
  • Guíscanos
  • Pimentón de la vera
  • Sal
  • Mix de especias; pimienta negra, pebrella, tomillo, mejorana, clavo y nuez moscada (todo picado)


ELABORACIÓN:

Empezaremos haciendo un sofrito con los pimientos, la patata y los ajos (que a mí me gusta incorporar previamente machacados con un golpe). Para hacerlo, cubriremos todo el fondo de la sartén con aceite. Aunque nos parezca que es demasiado aceite, tened en cuenta que luego hay que sofreír la harina, por lo que no escatimaremos. Cuando las verduras del sofrito estén algo pochadas, añadiremos los guíscanos. Es el momento de retirar los ajos y picarlos bien, retirando las pieles. De nuevo, los incorporaremos al sofrito.
Cuando las setas estén tiernas, añadiremos la harina. Yo calculo una buena cucharada sopera bien colmada por persona, y unos 250-300 ml.  de caldo por cucharada de harina, aunque todo depende del grado de espesor que le queráis dar al guiso. Vuestro gusto es el que os dictará. Si os parece demasiado espeso, siempre podréis añadir más caldo a medida que el guiso se vaya haciendo.

Sofreiremos bien la harina, hasta que tome un color tostado o dorado. Entonces echaremos una buena cucharada de pimentón y el mix de especias molidas, el cual también dosificaremos según nuestro gusto particular. Enseguida echaremos, poco a poco, el caldo caliente. Llegados a este punto, es mejor echar un poco de caldo, remover sin parar y, conforme se vaya espesando, ir añadiendo más. Debemos remover y luego bajar el fuego, dejándolo de vez en cuando reposar a fuego lento. Notaremos cómo hace pompas y va soltando el aceite, que será de color rojizo si le hemos puesto mucho pimentón. Es justamente en ese momento de “soltar el aceite” cuando tendremos nuestro guiso listo.

Os recomiendo tomarlo bien caliente. Es un guiso de los que “matan el frío”, reconfortante y con todo el sabor y olor de un bosque otoñal. Un guiso de los que piden pan para mojar y el acompañamiento de un buen vino tinto manchego, recio y potente. En definitiva, un plato que “sabe a Otoño”. Espero que os guste, si os animáis a hacerlo. Como sugerencia, se le pueden añadir otras verduras, como espárragos, que seguro lo van a complementar de manera deliciosa.

Un saludo.
Mamen






miércoles, 23 de septiembre de 2015

BOGAVANTE SOBRE PARMENTIERE DE PLANCTON MARINO CON AIRE DE BARBADILLO AL AZAFRÁN

Este año, Bodegas Barbadillo celebra # 40AñosDandoenelBlanco y para ello ha lanzado un concurso para blogueros gastronómicos, en el que los participantes, deberán presentar una receta que maride perfectamente con su vino Castillo de San Diego. 

Cuando veo estos concursos, me parecen interesantes para recrearse en hacer alguna cosa un poco más especial. Es como vestirse de fiesta, aunque lo cierto es que no suelo participar mucho. Casi siempre se me acaban pasando los plazos. 

Esta vez ha sido diferente. Me apetecía mucho participar, porque este vino me gusta bastante y me llamaba a maridarlo con muchas cosas; carnes, pescados... apetece con todo. Y le fui dando vueltas. 

Recordé sabores e imaginé una combinación que me pareció que podía funcionar. Entonces surge el lienzo, y te pones a decorarlo. Si en un lienzo blanco combinas colores, en una receta combinas sabores. De la suma de ambas, surgen estas cosas, un poco en la línea del gran chef Beto Navarro)

Esta vez he disfrutado cocinando, preparando, decorando y combinando. El resultado es un plato que, a mi parecer, no solo es impresionante de sabor, sino que regala la vista del comensal. Espero que a vosotros os guste tanto como a mi. 


INGREDIENTES:

·         Un puerro
·         Dos patatas (unos 300 grs.)
·         30-40 g de mantequilla
·         Caldo de pescado clarificado
·         Un bogavante de medio kilo aproximadamente
·         2 grs. de plancton marino
·         150 ml de Barbadillo
·         25 ml de infusión de azafrán de la Mancha D.O.
·         0,5 g de lecitina de soja
·         Mix de flores secas
·         Agua, sal y una hoja de laurel
                                           
ELABORACIÓN:

Parmentier de plancton:
Para realizar la parmentier, sofreímos la parte blanca del puerro en la mantequilla y añadimos las patatas y un poco del caldo de pescado clarificado. Unos veinte minutos después, trituramos y pasamos por un chino, para que quede más fina.
Del agua de este preparado, apartamos un poco de caldo. Con apenas un par de cucharaditas, diluimos el polvo de plancton, removiendo bien hasta que quede una pasta homogénea.
Tomamos un poco de la parmentier y en ella incorporamos el plancton, batimos para conseguir integrarlo del todo y pasamos de nuevo por el chino. Reservamos en un biberón.





Cocción del bogavante:

Cocemos el bogavante en abundante agua salada (en una proporción de unos 40-50 g de sal por litro de agua) con una hoja de laurel,  durante unos 10 minutos. Lo enfriamos para cortar la cocción y lo pelamos, reservando la cola. 

Aire de Barbadillo
Para hacer el aire del vino, en primer lugar hervir 15 ml de agua con unas 8 o 10 hebras de azafrán Manchego con D.O. Esta agua anaranjada, la mezclamos con el vino a temperatura ambiente y apenas un gramo de lecitina de soja. Con la batidora lo mezclamos bien y vamos dejando que suba la espuma. Obtendremos una espuma anaranjada y consistente que tiene un potente sabor al vino y un toque de caramelo proporcionado por el azafrán,  que además le aporta un excelente aroma y color.


 Montaje del plato:
Para montar el plato, colocamos con el biberón una base de parmentier. Sobre ésta colocamos la cola del bogavante pelada y encima, con una cuchara, el aire, que deberá estar consistente.
Adornamos con mix de flores secas y servimos templado. 
P.D. Gracias por tu apoyo, Jorge. 


miércoles, 26 de agosto de 2015

"CHIPS" DE PATATA CON CREMA DE QUESO AZUL


Una vez traspasada la frontera de los 200 post, he decidido relajar la tensión y compartir con vosotros esta receta, de una genial sencillez y que representa una de mis premisas: surgen de la nada y al final son casi un todo…

En realidad, la idea vino de ese afán de aprovechar y no tirar nada que heredé de mi abuela, que había vivido las inclemencias de la postguerra y valoraba mucho todo lo que tenía. Cualquier cosa que quedaba tras la comida era susceptible de integrarse en un nuevo plato… un caldo de cocer verduras, un resto de un escabeche,  o incluso esto, las mondas de las patatas... aunque ella las usaba para las gallinas o los cerdos.

Aunque es difícil que en nuestras viviendas urbanitas tengamos  tan aprovechables animales, lo que sí tenemos ahora es un afán grande por lo ecológico. Vivimos una eclosión de los huertos periurbanos cultivados con afán y mimo para obtener todo tipo de frutas y verduras,  de esas que además de engordar el cuerpo engordan la autoestima, al ser obtenidas mediante el esfuerzo de uno mismo. Esto viene a cuento de que mi amiga Marta es poseedora de un cachito de huerto y tiene una compostadora, a la que hubieran ido a parar estas mondas que hoy vamos a cocinar. Dado que la citada compostadora se cerró la semana pasada, había que pergeñar algo para aprovechar las mondas de marras, y aquí es donde entra en acción esta sencillísima receta…

INGREDIENTES: 

Mondas de patatas cocidas (sí, eso, las mondas) 
Aceite de girasol o de semillas para freir
Queso
Un poquito de nata para cocinar
Sal

ELABORACIÓN: 

Por si seguís escépticos, sí, vamos a cocinar las mondas de las patatas. Eso sí, han de ser mondas de patatas nuevas de piel fina.

Yo aproveché que había cocido patatas para hacer una ensalada campera, y las cocí con piel, tras lavarlas a conciencia. Después de cocerlas unos 20 minutos (o algo más si son muy gordas), las pasé por agua con hielo. Casi se despegó sola la piel, pero en este caso mejor si no lo hacen. Es por ello que es mejor tener la precaución de no cocerlas demasiado, así que las dejé secar y luego las fui pelando yo, con la precaución de dejar algo de patata en la piel.

Después puse a calentar aceite.  Mejor si usamos un recipiente hondo (como un cazo), donde no necesitemos tanto aceite y podamos sumergir todas las patatas. Una vez que haya cogido temperatura eché las mondas,  intentando que no quedaran apretadas o pegadas unas a otras. Hay que dejarlas  que se tuesten bien, o al gusto de cada uno, pero buscando la consistencia de "chips", así que deben estar crujientes. 

Una vez fritas, las pasé por papel de cocina para que soltaran el exceso de aceite y las serví en un bol con un poco de sal. 

Ya así están buenísimas, pero podemos añadirles un toque que las haga un poco más especiales. A la vista está que son "mondas",  y la gente puede pensar que les estás tomando el pelo... 

Yo les pongo una crema de queso que preparo con cualquier queso que tengo por casa y un chorrito de nata, calentándolo a fuego flojo hasta que quede todo derretido e integrado. 

Lo mismo puede ser un queso al romero, o un queso azul. El caso es que sea un queso de sabor consistente que le aporte un extra a la tapa. 


Y ya está. No me digáis que no es original. Si lo probáis, veréis que es un plato tan simple como delicioso. Por favor, contádmelo si lo hacéis en casa y si se os ocurre acompañarlo de otra cosa más original. Espero que os guste. 

Hasta la próxima!!
Mamen


miércoles, 22 de julio de 2015

GAZPACHO DE REMOLACHA

Hace unos días estuve en Fierro (Valencia), donde asistí a una master class impartida por Begoña Rodrigo, ganadora de TopChef I, que regenta La Salita, en Valencia. Sinceramente, me hacía mucha ilusión conocerla y aprender de ella. Considero que es una cocinera de esas que yo digo "con corazón" y vocación de hacer todo bueno, además de bonito. Merecía la pena el viaje y allí me presenté.

Desde luego, hay que ver cómo desvirtualizan la televisión y los realities a las personas, mostrando sólo lo que ellos quieren que veamos. Está claro que en tan solo unas horas no se conoce a una persona, pero lo que vi de Begoña no tiene nada que ver con la imagen que daban de ella en el programa. Me pareció fascinante, cercana, natural, atrevida y sus platos, de un enorme valor culinario, equilibrados, vistosos, plenamente justificados y lo que es mejor, deliciosos.

De ese taller me llevé varias recetas y un detalle: la sencillez de Begoña y el buen hacer de Germán Carrizo y Carito Lourenzo, que dirigen Fierro. Les irá muy bien, estoy segura.

De esas recetas, la primera que me surgió probar fue este Gazpacho de remolacha que comparto con vosotros. En realidad, no presté demasiada atención a la elaboración del paso a paso de cada plato en sí. De cada uno saqué unas cosas, varias ideas, algunos detalles que luego te surgen en tus propias elaboraciones y pueden ser complementarios. Así que no se si esta receta sigue punto por punto a la de Begoña, pero sí que parte de su mismo planteamiento.

INGREDIENTES: 

5 tomates maduros (buenos)
1 pepino con piel
1 pimiento verde (pelado)
1 cebolla mediana
1 remolacha
1 diente de ajo (creo que yo ni se lo puse)
2 cucharadas de pasta de ají amarillo (menos, si no os gusta muy picante)
AOVE
Un chorrito de vinagre de arroz
Sal
Para acompañar: 
Parmesano rallado
Rúcula picada

ELABORACIÓN; 

Para hacer el gazpacho, he de reconocer que robots de cocina como la Thermomix, ayudan mucho. Si no, una batidora. No obstante, yo después de triturarlo todo, lo paso por el chino, por si quedaran algunas pieles.

Interesante el aporte de la pasta de ají; es como si le diera alegría al plato. Un toque picante, pero no rabioso. Es muy agradable. Pero prescindible si no te gusta. Lo mismo ocurre con el vinagre de arroz, es un sabor peculiar que lo enriquece bastante. Pero también puedes ponerle un vinagre de sidra o de vino normal. Que eso no te condicione toda la elaboración.

Pues bien, partimos un poco todas las piezas y las trituramos a conciencia (velocidad 3-5-7). Rectificamos de sal. Ponemos un poco de vinagre y apartamos, pasándolo por el chino, como os decía antes. Después añadiremos el aceite poquito a poco y removiendo bien para emulsionarlo todo y lo llevamos a enfriar.

Cuando esté servido el gazpacho bien fresquito en los cuencos, rallar encima un poco de parmesano y añadir rúcula picada. Este toque corre de mi cuenta, me pareció que le iba bien el toque amargo de la rúcula y el contraste con el queso fuerte. Es un espectáculo de color y una fiesta de sabores.

Ya me lo contaréis. Es un plato ideal para los calores del verano, además de poder incorporarlo a otras recetas, como os contaré más adelante. Espero que os guste tanto como en casa, que nos ha conquistado.


Gracias, Begoña.

Un saludo a todos.

Mamen.


sábado, 28 de febrero de 2015

MOJE DE ESPÁRRAGOS


Hay recetas de esas que escuchas en alguna espera en el supermercado, que vagamente recuerdas y que luego quieres interpretar a tu manera. Algunas te llegan por la vista, cuando ves una foto e imaginas cómo tiene que saber y deduces que te gustará e inventas cómo llegar a ella. Otras también te cuentan; de eso que preguntas ¿qué vas a comer hoy? y te dicen: Moje de espárragos! Y te suena muy bien...

Así me sonó cuando Antonio me lo comentó, casi sin venir a cuento. Él es hombre de cocina antigua, y de vez en cuando escarba recetas de las de antes y como sabe que me gustan, me las hace llegar por correo. Aquel día me llamó para hablar de negocios, pero acabamos hablando de cocina, como dos tontos aficionados a las cocinitas. 

Me contó su versión de un guiso de espárragos que me sonó a gloria y que yo interpreté a mi manera. Espero que se acerque a la suya o que al menos, le rinda homenaje, porque así lo voy a intentar. 
Gracias Antonio. Espero seguir recibiendo recetas así, porque son de las que sabes que me encantan y así intentaremos perpetuar esos platos de nuestras abuelas y conseguir que no desaparezcan. 

INGREDIENTES: 

Un par de manojos de espárragos verdes
Una Cebolla
Dos o tres dientes de Ajo
Cuatro o cinco Tomates seco
Cuatro cucharadas de salsa de tomate frito
Media cucharadita de Pimentón de la Vera ahumado
Un puñadito de Piñones
Una cucharada con colmo de Harina
Medio litro o algo más de Agua
100-150 ml de vino blanco
Sal
Huevos (Uno por comensal) 

ELABORACIÓN:

Primero cortaremos los espárragos, yo los corto por la última parte más dura, de modo que se queda todo lo duro por un lado (la parte más blanquinosa) y el resto, tierno, por otra parte. También separo las yemas, que las reservo para el final. 

Con los tronchos duros, preparo en la Thermomix el caldo que usaré para el guiso (esto es de mi cosecha, pero me encanta este caldo). Pare ello pongo un poquito de aceite, lo caliento y luego sofrío los tronchos triturando a velocidad 3. Cuando se han sofrito un par de minutos, añado medio litro de agua y los dejo hervir durante 7 u 8 minutos a 100º en velocidad 4. Por último trituro a velocidad 8 y cuelo. 

Si no tienes Thermomix o similar, puedes sofreír, un poco más picados a cuchillo, después cocer y por último triturar con la batidora. Quedará igual. 

Mientras todo esto se va haciendo (casi solo), voy haciendo el sofrito. Empiezo por la cebolla bien picada y el ajo. Luego pongo los espárragos cortados (las yemas las dejo para más tarde, porque al ser tan tiernas, se nos desharían en el guiso). Y luego echo unos trozos de tomates secos y los piñones. 

Cuando todo esto esté bien tierno, entonces echamos el tomate, el pimentón y la harina (sólo una buena cucharada sopera), que nos ayudará a espesar el guiso. 

Cuando la harina se haya tostado un poco y mezclado bien con el resto de ingredientes, es el momento de echar el vino, reducir un poquito y enseguida el caldo de los tronchos caliente, sólo lo justo para que cubra el sofrito y un poquito más. Lo tendremos casi media hora a fuego lento y dando vueltas con frecuencia, ya que al estar espeso el guiso, corremos el riesgo de que se nos pegue al fondo y se queme. A mitad del tiempo de cocción, incorporamos las yemas que teníamos reservadas. 

En el momento de ir a servirlo se deja pochar un huevo por comensal, y se sirve sobre un poco de la salsa. 

Por supuesto, no os tengo que decir lo buenísimo que está y que necesitaréis pan porque resulta imprescindible mojar, es imposible no hacerlo. 

Pues nada, lo dicho Antonio, si en algo he fallado ya me lo dirás, y si he acertado, gracias por tus aportaciones a mi "cultura de la cuchara". 

Os espero en la próxima. 

Mamen


sábado, 31 de agosto de 2013

EL ASALTABLOGS... EL GAZPACHO DE VIVI

Esto de los retos ya va siendo algo habitual en mi blog. Y la verdad, me gusta porque es una buena manera de interactuar y conocer a gente de otros blogs y enriquecernos unos con otros, porque aquí todo es público y nada es exclusivo. Conchi, de Gastroandalusí, creo que es la artífice de esta operación tan curiosa e ingeniosa que es El Asantablogs, donde cada mes todos los blogueros inscritos se dedican a recorrer el blog asaltado y eligen una receta para publicar en su blog con su toque y su estilo, el mismo día y a la misma hora. Genial, no?

Pues este mes el blog asaltado es el de Hoy Cocina Vivi de la genial Vivi Martínez, que curiosamente conocí en el Gastronómadas del mes de mayo, y curiosamente a ese evento llevó un gazpacho de fresas que me pareció delicioso y cuando me enteré que iba a ser su blog el asaltado, me fui derecha a esa receta porque me apetecía muchísimo prepararla en casa. Así que esta es mi receta para participar en el reto de este mes.

INGREDIENTES:

500 g fresas (yo usé congeladas)
500 g de tomates maduros
50 g de cebolleta
50 g de pimiento rojo y verde
50 g de pepino
1 diente de ajo
20 g de vinagre de frambuesa
hielo
sal
50 g de AOVE
hierbabuena
50 g de pan

ELABORACIÓN:

La receta de Vivi se prepara en thermomix, lo que hace que sea sencillísima de preparar porque echas todos los ingredientes en el vaso y trituras todo durante 3 minutos a velocidades de 5 a 10. Y luego se pone a velocidad 3 y se le va echando el aceite poco a poco para que emulsione bien. La verdad que no le puse mucho hielo porque las fresas en esta época son difíciles de conseguir y las usé congeladas refrescándolo mucho. Lo pasé por el chino y lo decoré con unas hojitas de hierbabuena.

Pero, por mi cuenta, añadí algunas variantes; en primer lugar, hice caso a mi amigo Dule (otro buen cocinero con un original blog llamado "Pruebas y comentarios de un gastropirado y sus amiguetes") y dejé macerar unas horas todas las verduras del gazpacho, lo que le vino genial -gracias Dule por tu aportación- . Otra fue que  a mí me gusta mucho poner un poquito de pan para que de un poco de más cuerpo al gazpacho, y así lo hice, mojando ese pan en el vinagre para que lo empapara bien. Y otra cosa que hice por mi cuenta fue poner pimiento rojo, que Vivi lo ponía verde, y un poco de hierbabuena para que le diera ese toque de frescor que resultó buenísimo.

En fin, que entre unos y otros ha sido una receta de lo más compartida y que espero que os guste tanto o más que a mí. Enhorabuena Vivi por tener un blog tan fantástico y haber sido la agraciada con el "asalto" este mes. Un cariñoso abrazo!  Y hasta el próximo asalto.

 

jueves, 13 de junio de 2013

EL PRIMER MENÚ DEL VERANO

Cada semana me supone bastante tiempo decidir un menú que os sorprenda y os llame la atención y que a la vez sea sencillo de preparar para que a todos os suponga una ayuda y no un reto. De eso se trata en #Hoymelohagoyo, o por lo menos, con esa filosofía nació.

Así que he decidido poneros unos platos, que no tienen porqué ser originales míos ni propios, pero que sí os voy a acercar de una forma sencilla y asequible a todo el mundo, ya seáis expertos o novatos en esto del guisoteo...

Además el calor va llegando, y los guisos, que es lo más fácil para mi humilde entender, se van quedando un poco en desuso y parece que apetecen más cremas frías, ensaladas, comidas más ligeras y algo de barbacoa. Por lo menos, a mí me pasa. Así que echaré mano de todo lo que tengo por ahí guardado y lo iré compartiendo con vosotros. Por supuesto, os citaré la fuente, que no quiero yo apropiarme de lo que no es mío, aunque he de reconocer que al final voy cambiando cosas y no tiene mucho que ver con la receta original, pero vamos, que la base es la que cuenta y a mi no me cuesta reconocerlo.

Ojo esa semana al pan: espectacular! y ojo al maridaje que nuestro amigo Alvaro (El Catacaldos) nos ha elegido una cerveza, que bien fresquita también apetece mucho con estos calores, verdad? Y el postre... Ay el postre!! ya me contaréis. Vamos al tajo.

PLATO PRINCIPAL ...................................... VICHISSOISE O CREMA FRIA DE PUERROS

Esta crema es de mis favoritas en el mundo de las sopas frías, junto con el ajoblanco, el salmorejo y el gazpacho. Para mí de lo mejorcito como entrante en verano. Lo siento, pero no abandono la cuchara ni con los calores...

Voy a intentar poneros las cantidades como para una o dos personas, pero os recomiendo que hagáis  más cantidad y que la conservéis en la nevera para tener un par de días o congelar y luego tenerla lista en otro momento, porque el trabajo es prácticamente el mismo para poco que para mucho y así ahorraremos tiempo y consumo de energía.
 
VAIS A NECESITAR;
 
120 g de puerro
20 ml de aceite de oliva
25 ml de mantequilla
250 ml de agua
90 g de patata
70 ml de nata de cocinar
sal, pimienta, nuez moscada y cebollino para decorar
 
VAMOS A PREPARARLO:
 
Cortamos en rodajas los puerros (sólo la parte blanca) o más picados incluso. Los rehogamos con el aceite y la mantequilla y cuando estén tiernos (unos 10 minutos) añadimos el agua, la sal, la pimienta, la nuez moscada y la patata cortada en trozos pequeños.  Ponemos a hervir unos 25 minutos a fuego medio. Retiramos para que pierda un poco el calor. Lo trituramos y por último vamos añadiendo la nata poco a poco en el fuego de nuevo durante un par de minutos.
 
La vichissoise se puede servir caliente, pero si la dejamos reposar y enfriamos en la nevera, bien fresquita está muy rica.
 
Servir con cebollino picado y si se quiere con unos picatostes.
 
(Si queréis hacer más cantidad os dejo la receta de Thermomix pinchando aquí)
 
SEGUNDO PLATO ............................................................. MILHOJAS DE CALABACÍN
 
Hace ya tiempo que una noche nos invitaron a cenar unos amigos en su casa. Los Alcaraz fueron unos anfitriones increíbles, pero Pilar es una cocinera de primera. Además me sorprende mucho su buena organización en la cocina. Nos sirvió todo caliente, en su punto y además cenó con nosotros sin apenas levantarse de la mesa. No sé cómo lo hizo pero le salió redondo.
 
Entre las cosas que nos sirvieron, recordaba estas milhojas como algo especial. Ella las hizo a su manera y yo hoy las he hecho a la mía, pero me pasó la receta de donde las había sacado y hoy he tirado de ella para traeros esta tapa que me resulta original y buena. Os he de confesar que la he simplificado bastante sin que por ello esté menos buena. Pero en la receta original era todo frito (incluso el pan de la base) y yo lo he aligerado haciendo todo a la plancha. Creo que ha quedado buenísima así también.
 
VAIS A NECESITAR:
 
Dos lonchas de pan
Cuatro rodajas de calabacín
Dos lonchas de queso semicurado
Media cebolla tierna
Un tomate rallado
Media cucharada de vinagre
Una cucharada de Aceite de Oliva Virgen Extra
Una pizca de semillas de amapola
Dos cucharaditas de azúcar moreno
Dos cucharadas de Pedro Ximenez
 
VAMOS A PREPARARLO:
 
Cortamos con un aro de las rebanadas de pan, dos círculos. Los ponemos a tostar. Reservamos.
 
Cortamos en juliana la cebolla y la ponemos con una pizca de aceite a calentar en la sartén a fuego medio. Cuando empiece a estar dorada añadimos dos cucharaditas de azúcar moreno y una pizca de agua. Cuando empiece a espesar y quede tierna, añadimos el Pedro Ximenez (u Oporto) y removemos. Reservamos
 
Cortamos el calabacín en lonchas de más o menos medio cm de anchas. Las ponemos en una sartén antiadherente bien caliente y untada con aceite. Les echamos un poquito de sal y damos vuelta tras un par de minutos o tres. Notaréis que se ponen un poco más blanditas y como más transparentes. Las apartamos y reservamos también.
 
 
Cortamos las lonchas de queso en cuadrados que tengan de lado más o menos la misma longitud que las rodajas de calabacines. Y vamos a ir montando las milhojas: primero la base de pan, la cubrimos con cebolla, encima un calabacín, queso, más cebolla, otra de calabacín y queso, y si os ha sobrado un poco ponerlo encima. Mejor con más queso al final.
 
Lo metemos a hornear a 200º durante 3-5 minutos, o hasta que funda el queso.
 
Preparamos la salsa mezclando el vinagre, aceite, tomate rallado y semillas de amapola. La ponemos por encima y un poco a parte para servirse más, si se quiere. Está buenísimo templadito con la salsa fría, pero se puede tomar todo frio.
 
POSTRE ........................................................ PLÁTANOS CON SALSA DE NARANJA Y RON
 
Este postre está pensado para hacer en las brasas de la barbacoa, pero nos gustaba tanto que lo adaptamos y lo preparamos en casa, en la plancha normal. No es lo mismo, pero sirve. Además la receta original ponía a la salsa canela, pero nos gusta más con ese saborcito que le da el ron. Podéis probar de las dos formas y decidir cuál os gusta más.
 
VAIS A NECESITAR:
 
Medio plátano (o uno entero si sois muy comilones)
Un poquito de mantequilla para untarle
El zumo de una naranja grande y su ralladura
Un chorrito de ron
Una cucharadita de azúcar glass
Una cucharada de azúcar moreno
Almendra rallada
 
VAMOS A PREPARARLO;
 
Partimos por la mitad el plátano sin pelarlo y cada mitad en otras dos mitades. Untamos con mantequilla la parte sin piel y los ponemos en una plancha o sartén caliente. Un minuto o poco más y bajamos el fuego, los pelamos y le damos la vuelta. Otro minutillo y los retiramos. En realidad, esta vuelta no era muy necesaria, pero a nosotros nos gusta que quede más tierno y por eso lo hago así.
 
Preparamos la salsa. Para ello rallamos la naranja, con un rallador no muy fino. Y sacamos el zumo de la naranja. Tienen que salir unos 150 ml de zumo, más o menos. Lo ponemos a calentar con las dos clases de azúcar y remover. Poner un chorrito de ron y dejar reducir un poco.
 
Servimos poniendo los plátanos,  un poco de salsa por encima y cubiertos con almendra rallada. Poner más salsa a parte para los golosos. Delicioso, ya me contaréis.
 
EL PAN ..................................................................................... PAN DE TRES QUESOS
 
La verdad que los de Frialba me sorprenden día a día... Y para una vichissoise que habrá quien quiera pan para mojar, no? Pues con este pan tiene que estar espectacularmente buena... Un pan relleno de queso y con más queso por encima. En fin, una delicia digna de un menú gourmet.
 
Este pan de tres quesos es un pan con unas características muy especiale,s mayor durabilidad, un mejor sabor y una textura inconfundible. Para hacer este pan 100% natural se utiliza agua, harina, sal, queso y masa madre que unidos a una fermentación larga y una cocción en horno de piedra hacen del Pan de tres quesos una pieza única.
 
LA BEBIDA  .......................................................... RECOMENDACIÓN DE EL CATACALDOS
 
De nuevo, nuestro amigo Álvaro nos recomienda el maridaje al menú de hoy, parece que se huele que con este calor nos iba a apetecer una cervecita fresca y eso es lo que nos trae hoy.
 
El maridaje de hoy lo hacemos con Sangre de Ceres, una cerveza procedente de Mentrida (Toledo) de una de las microcervecerías mas pujantes de la zona como es "El Oso y el Cuervo". Es una cerveza de estilo Kölsch, reinventada al estilo toledano. De ahí que hayan redefinido el estilo como Tölsch. Con un 95% de malta pilsen, y un 5% de trigo, este se hace realmente presente, dando a la cerveza un toque ácido para nada desagradable, realmente refrescante. Está fabricada con una sola variedad de lúpulo, el Hallertau Hersbrucker, uno de los lúpulos nobles alemanes, que le confiere un toque cítrico y ácido muy sutil, como de manzana verde. Son 5,2º de alcohol, y 28 IBUS, con lo que no se hace nada pesada par conseguir el perfecto maridaje de este menú.

 
 
Pues aquí tenéis el primer menú del verano, espero que sea el primero de otros tantos y que los podamos disfrutar juntos. Un abrazo!!
 
 
Menaje y mantelería de la tienda ......................... casa.