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miércoles, 30 de diciembre de 2015

CREMA DE PERDIZ



Cuando te gusta cocinar y la elaboración de un plato te atrapa, se apodera de ti, te da igual que sea fiesta, que tengas mil cosas que hacer o que se te amontonen las cacerolas en el fogón. Con ilusión y ganas, todo lo malo que conlleva el trabajo se compensa cuando ves el resultado final. Mágicamente desaparecen las penalidades, la cola del super, el trayecto cargada de viandas, los engorrosos viajes para comprar algún ingrediente que se te olvidó, la cocina como un campo de batalla o las horas invertidas para vigilar y mimar tu guiso frente al fogón. Salvando las distancias, es como un parto: al tener tu bebé entre los brazos, se te olvida todo el dolor que has pasado para traerlo al mundo.

Con la receta de la crema de perdiz me pasó esto. Hacía años que la había preparado, y recordaba que tuve que emplear un montón de perdices para que supiera a lo que yo quería, y aún así no quedó demasiado bien. En aquella ocasión creo que acabé incluso añadiéndole pan. Era un sabor que me revoloteaba por la mente, una receta de alguna abuela de la familia, y quería conseguir justo esa sensación. Tras esa primera intentona, hace poco volví a intentar rescatar esa receta de los recovecos de mi memoria. Y como dice el refrán, “quien la sigue la consigue”…

Esta Nochebuena pasada recibí el encargo de preparar una cena para una familia de doce personas. En esta época de yantares copiosos y pesados, casi siempre tiendo a incluir un plato de cuchara que no sea demasiado consistente, una buena sopa o una crema… Al principio pensé preparar una crema de zanahorias o de verduras, pero recordé esta crema, muy manchega y navideña, y la sugerí. Sin dudarlo, aceptaron mi propuesta.

Me puse a ello intentando combinar mis recuerdos de la receta con todo lo que he aprendido a fuerza de leer, de escuchar, de asistir a cursos y, sobre todo, de experimentar. Como una alquimista, combiné todos mis recursos y, sin pecar de falsa modestia, el resultado fue excelente. Tanto, que me he apresurado a compartirlo antes de que se me olvide todo lo que hice para llegar a tan satisfactorio final. Así que tomad nota, porque para mí estamos frente a un plato estrella.



INGREDIENTES (PARA UNAS 6-8 PERSONAS)

Un buen trozo de gallina (por lo menos un cuarto, y si es pechuga mejor) 
Un hueso de jamón (procura que tenga algo de chicha) 
Un par de puerros
Tres patatas pequeñas
Dos zanahorias
Dos perdices en escabeche, caseras o de lata
Harina de maíz
Sal, pimienta. 


ELABORACIÓN: 

En cuestión de las medidas de los ingredientes no soy de las cocineras puntillosas con las cantidades, suelo guiarme en cada momento por lo que me dicta la intuición. Sé que esto es un verdadero suplicio para los que sois más meticulosos con el tema, y entiendo que pueda desconcertaros que a veces tire de “ojímetro” para mis elaboraciones. Prometo intentar enmendarme para sucesivas elaboraciones y afinar más en el tema medidas. En esta ocasión, intentaré contaros, lo más aproximadamente que pueda, lo que usé para esta receta.

El día anterior a la preparación de nuestra crema elaboraremos un buen caldo de gallina, consistente, de los que salen espesos. Me encanta el olor que desprende un buen caldo. Este lo preparé con un trozo de gallina generoso y un buen trozo de jamón que puse a cocer juntos en abundante agua (como tres o cuatro litros, incluso más). Cuando notamos que el agua empieza a soltar espuma, la vamos apartando. Cuando ya ha dejado de salir, lo dejamos a fuego medio, para que vaya hirviendo despacito. Por lo menos lo dejaremos un par de horas. Es entonces el momento de incorporar las verduras. En esta ocasión, añadí toda la parte verde de un par de puerros que había usado para hacer un pastel (receta que os explicaré en otro momento, porque también salió deliciosa). Me gusta aprovecharlo todo y esta parte, para los caldos, va de maravilla. Unas patatas y un par de zanahorias nos ayudarán a aclarar un poco este consistente caldo.

Dejaremos enfriar nuestro caldito por la noche, para luego poder quitar la grasa que se generará en la superficie. Entonces procederemos a darle otro toque, que creo que es lo que le aporta el sabor: añadir el caldo de las perdices, ya sean caseras o de bote, con todo lo que contengan, es decir, laurel, ajos, pimientas… todo para adentro. Después desmenuzaremos las perdices y todos los huesos y trozos de piel los echaremos también al caldo, reservando todas las mollitas que saquemos y procurando dejar apartadas por lo menos dos o tres pechugas.

Y, de nuevo, todo al fuego. Lo ponemos a hervir por lo menos otra horita. Será entonces el momento de rectificar de sal, colar el caldo y sacar todas las mollas de la gallina, que juntaremos con las de las perdices y trituraremos en la Thermomix o en la túrmix, echando poco a poco el caldo colado. Esto le dará consistencia a plato, aunque no la suficiente para convertirla en una crema. Eso lo vamos a conseguir con harina de maíz (la Maizena de toda la vida), que diluiremos en agua fría. Usaremos por lo menos dos o tres cucharadas soperas colmadas y un cuarto de litro de agua para unos dos litros y medio de crema. Si os gusta más espesa, podemos añadir otra poca. Una vez diluida en el agua, la incorporaremos a la crema sin dejar de remover. Observaremos como, paulatinamente, nuestra crema gana consistencia. Si nos parece demasiado espesa, añadiremos caldo, hasta conseguir el punto justo de cremosidad. Es ahora el momento de salpimentar al gusto.

Por último, para servirlo, cortaremos finamente las pechugas de las perdices que habíamos reservado y colocaremos un poquito de esta picada en cada plato, a modo de “tropezones”.

En la zona de Albacete es muy típica la caza de la perdiz, y hacerlas en escabeche es una tradición. Por eso, es frecuente tenerlas en casa. Os prometo que en un post sucesivo os explicaré cómo hacerlas.

Y sin más, quisiera aprovechar para desearos unas felices fiestas y que juntos podamos seguir disfrutando de estas joyas gastronómicas de nuestro acervo popular. Disfrutaremos de unos platos sencillos y deliciosos y evitaremos que estas joyas de nuestra tradición se pierdan en el olvido.

Un saludo,


Mamen.

miércoles, 19 de agosto de 2015

AJO MATAERO DE FOIE Y PRESA. POST 200


Hay una cosa que cada día me va quedando más clara: disfruto mucho cocinando. Es algo que me satisface sobremanera y me estimula para que cada vez lo tome más en serio. No obstante, también he de hacer partícipe de mis avances culinarios a algunas personas que siempre han creído en mí, y que día a día me animan, no solo para que no deje los fogones, sino para que le saque el mayor partido posible a mi manera de cocinar.
 Una de esas personas es mi buen amigo Jorge, o Chef Koketo, como se le conoce en las redes sociales, y a él quiero dedicarle este post, que para mí es muy especial por varias razones. En primer lugar, la idea de esta receta partió de él mismo, de su empeño en dar valor a mis platos tradicionales. Con ese objetivo surgió la idea de prepararla. Guiada por él, me lanzo sin dudar a cualquier aventura culinaria. Por otra parte, este post es el número 200 de los publicados en este blog. Doscientos post entre crónicas y recetas son bastantes, para mí muchísimos. Es un trabajo que prácticamente surgió de la nada, con la incertidumbre de saber si alguien los leería, con la inicial modestia y reparo de quien piensa que sus platos no son nada del otro mundo.  No obstante, me enorgullezco de mi insistencia en compartirlas, por amor a la cocina y con la íntima convicción de que puedo llegar a ayudar a otras personas a hacer más variada su forma de cocinar, o incluso a darle un nuevo enfoque a sus platos,
No os voy a aburrir con estadísticas, visitas, páginas vistas, etc… Para mí no es lo más importante. Me quedo con que esto siga creciendo incorporando nuevas recetas y consejos, que os siga interesando a algunos y que mi cocina siga evolucionando con platos como este que os voy a presentar, que me parece de lo mejorcito que he hecho en toda mi trayectoria culinaria.
Esta receta parte de una de las de toda la vida que ya preparé en este post, de las más tradicionales y típicas de mi tierra: el “ajo mataero” que se preparaba en las matanzas con el primer hígado del cerdo. El caso es que Jorge se empeñó en convertir este humilde plato en uno de cinco estrellas, cambiando el hígado por foie y el tocino por otra carne de más empaque. Sin dudarlo ni un ápice le hice caso y, en la primera ocasión en la que pude disponer de un buen foie, me dispuse a prepararlo. El resultado fue sencillamente espectacular.  Y ahora, quisiera compartir con vosotros la elaboración de esta versión “high level” del “ajo mataero”.

INGREDIENTES:
·         Un foie
·         Presa ibérica cortada en tiras
·         Oporto
·         La miga de un pan de un par de días
·         Unos dientes de ajo (4 o 5)
·         Pimentón de la vera, canela, clavo y pimienta
·         Sal
·         Piñones


ELABORACIÓN:
En primer lugar, abrimos bien el foie y lo limpiamos de todas las venas  que lo atraviesan. No os importe si se rompe de más, no lo vamos a ver luego por ningún lado, no necesitamos que queden filetes presentables porque se triturar.
Calentamos la sartén y lo vamos poniendo. Veréis que suelta muchísima grasa, pero es como si fuera oro, huele ya que alimenta. Apenas vuelta y vuelta y lo vamos apartando, dejando la grasa en la sartén.
En esa misma grasa caliente, iremos poniendo los ajos, pelados pero apenas cortados y la presa cortada a tiras, que nos servirán para acompañar al plato. Es preferible poner los ajos quizá un rato antes, porque los queremos bien frititos y una vez dorados, los reservamos, junto con el foie.
Yo, para el siguiente paso, me ayudo de la Thermomix, y meto los ajos, el foie y un poco de Oporto, lo dejo reducir un poco a temperatura media y velocidad mínima y, pasados 3 minutos o así, le añado como un litro de agua y lo pongo a una velocidad lenta hirviendo a la máxima temperatura. Si no tenéis la máquina, lo podéis hacer igual en una cacerola. Cuando esté unos  quince o veinte minutos hirviendo, lo trituramos todo.
Volvamos a la sartén. En el aceite que nos ha quedado, echaremos una cucharadita de café de pimentón y rápidamente, sin dejar de mover, echaremos la miga del pan que hemos rallado. A continuación, vamos incorporando el caldo con el foie triturado, removiendo sin parar. Incorporamos las especias, conforme vamos dando vueltas. La cuestión de las especias es bastante relativa, y creo que debe predominar el gusto de cada uno. Por eso, no os voy a dar medidas, creo que lo mejor es ir poniendo poquito a poco hasta que cada uno dé con el punto que más le gusta. Para añadir siempre estamos a tiempo, quitar ya es más complicado, así que id con tiento y muy poco a poco.
Cuando nos haya quedado una masa homogénea, parecida a la de las croquetas, y empiece a despegarse de la sartén porque esté ya “soltando” el aceite, como se dice por aquí, ya lo tenéis a punto.
Se sirve decorado con piñones y con los trozos de presa que habíais frito al principio y por supuesto, caliente y con bastante pan para mojar (lo tradicional es tostar la corteza del pan que habéis rallado y comerlo con eso).
Quizá sea bueno, reservar un poco de la presa para hacerla y servirla sobre el plato, recién hecha. Aunque la que teníamos reservada, recordemos que se hizo con la grasa del foie, por lo que tendrá un sabor especial. Es cuestión de darle un golpe de calor y servirla con el resto del plato. 
Esta es la base de este plato. Ahora podéis darle las vueltas que queráis para presentarlo de otra forma más innovadora: podéis hacer unas sorprendentes croquetas, servirlo sobre una  tosta a modo de canapé, o simplemente usar una cazuelita y presentarlo tal cual. Imaginación al poder.
Pues aquí os lo dejo. El post 200 de Las comidicas de Mamen. Espero que os haya gustado y que lo probéis.
Un saludo grande y muy afectuoso a todos los que leéis.
Mamen.

P.D. Gracias por creer en mí, Jorge Hernández Alonso.

martes, 28 de julio de 2015

ENSALADA DE TALLARIMIS CON MUCHO COLOR

Hay cosas curiosas en el supermercado que me llaman la atención y me apetece probar. Ya conoceréis todos los que es el surimi, bastante famoso en japón  de dónde nos llegó hace ya algún tiempo y que usamos con frecuencia en ensaladas y otros platos. Este producto, está hecho a partir de carne de pescados blancos lavada y triturada formando una pasta, que, una vez condimentada, la suelen presentar formando en palitos y que vienen a ser, al fin y al cabo, una fuente de proteínas con un sabor bastante aceptable. 

Esta vez, he encontrado otra presentación de ese mismo surimi, que es en forma de tallarines que, "originalmente" han llamado "Tallarimis" por la casa Pescanova, y que están disponibles en la sección de pescado envasado de los supermercados. Y yo, que soy muy "catacaldos" decidí probarlos. En verano, apetece todo fresco y me pareció una buena opción, siendo un producto refrigerado.  

Por otra parte, ya sabéis que soy muy de aprovechar lo que hay en la nevera, para no desperdiciar nada. Con un poco de aquí, otro poco de allí y algo de imaginación, a veces surgen platos con una excelente presentación y bien buenos, como nos pasó con éste, que aprovechamos para agasajar a una visita y quedaron impresionados. Como si hubiera sido un plato muy estudiado y medido. 

Y como fue así, tan improvisado, y ha sido reclamado en las redes al ver la presentación, os dejo aquí la receta, a la espera que os dé ideas nuevas para este nuevo producto, a base de surimi de pescado. 

INGREDIENTES: 

Tallarimis (de Pescanova)
Palmitos
Langostinos (dos por plato y dos o tres más por comensal) 
Lechuga, rúcula, espinacas, canónigos y otros brotes tiernos. 
Tomates cherry
Algo de Gazpacho de remolacha (*) 
Pesto de rúcula: 
     100 g de rúcula
      50 g de anacardos
      50 g de parmesano
      Aceite de oliva virgen
      Sal. 

ELABORACIÓN: 

Antes que nada, preparar el pesto de rúcula, es muy fácil, en batidora o en thermomix... Trituramos los anacardos y reservamos. Igual con el parmesano. Luego trituramos la rúcula y añadimos el queso y los anacardos y vamos dejando emulsionar a una velocidad lenta (1 o 2) añadiendo aceite poquito a poco. Reservamos el pesto hasta que vayamos a servir el plato. 

La ensalada, la prepararemos en un bol grande, toda junta. Para ello, pelamos y cortamos en tres o cuatro trozos los langostinos. Partimos los palmitos. Añadimos los tomates cherry (o tomates normales troceados), mezclamos todo con los tallarimis y por último, el variado de brotes verdes. Salamos ligeramente y removemos todo bien para mezclarlo. 

Para servirla, colocaremos un par de cucharadas del pesto en el fondo del plato o bol donde lo vayamos a servir. Sobre éste, colocaremos parte de la ensalada, procurando que caiga un poco de todo. Y por último, la vamos a aliñar con un par de cucharadas del gazpacho de remolacha, del que os dejé la receta y os recuerdo aquí. Y decoramos colocando un par de langostinos pelados, pero sin cortar, en cada plato. 

Al mezclarlo todo, no solo sorprende por la variedad de colorines que tiene el plato, sino porque la mezcla es sabrosa y bien rica. 

Una sugerencia más para el verano, que espero que os sirva y os deje impresionados. De verdad, tan sencillo y tan rico que es imposible negarse a probar a hacerlo. 

Os dejo un afectuoso saludo y os emplazo en breve, porque la próxima receta también os va a sorprender. 

Mamen. 




sábado, 28 de febrero de 2015

MOJE DE ESPÁRRAGOS


Hay recetas de esas que escuchas en alguna espera en el supermercado, que vagamente recuerdas y que luego quieres interpretar a tu manera. Algunas te llegan por la vista, cuando ves una foto e imaginas cómo tiene que saber y deduces que te gustará e inventas cómo llegar a ella. Otras también te cuentan; de eso que preguntas ¿qué vas a comer hoy? y te dicen: Moje de espárragos! Y te suena muy bien...

Así me sonó cuando Antonio me lo comentó, casi sin venir a cuento. Él es hombre de cocina antigua, y de vez en cuando escarba recetas de las de antes y como sabe que me gustan, me las hace llegar por correo. Aquel día me llamó para hablar de negocios, pero acabamos hablando de cocina, como dos tontos aficionados a las cocinitas. 

Me contó su versión de un guiso de espárragos que me sonó a gloria y que yo interpreté a mi manera. Espero que se acerque a la suya o que al menos, le rinda homenaje, porque así lo voy a intentar. 
Gracias Antonio. Espero seguir recibiendo recetas así, porque son de las que sabes que me encantan y así intentaremos perpetuar esos platos de nuestras abuelas y conseguir que no desaparezcan. 

INGREDIENTES: 

Un par de manojos de espárragos verdes
Una Cebolla
Dos o tres dientes de Ajo
Cuatro o cinco Tomates seco
Cuatro cucharadas de salsa de tomate frito
Media cucharadita de Pimentón de la Vera ahumado
Un puñadito de Piñones
Una cucharada con colmo de Harina
Medio litro o algo más de Agua
100-150 ml de vino blanco
Sal
Huevos (Uno por comensal) 

ELABORACIÓN:

Primero cortaremos los espárragos, yo los corto por la última parte más dura, de modo que se queda todo lo duro por un lado (la parte más blanquinosa) y el resto, tierno, por otra parte. También separo las yemas, que las reservo para el final. 

Con los tronchos duros, preparo en la Thermomix el caldo que usaré para el guiso (esto es de mi cosecha, pero me encanta este caldo). Pare ello pongo un poquito de aceite, lo caliento y luego sofrío los tronchos triturando a velocidad 3. Cuando se han sofrito un par de minutos, añado medio litro de agua y los dejo hervir durante 7 u 8 minutos a 100º en velocidad 4. Por último trituro a velocidad 8 y cuelo. 

Si no tienes Thermomix o similar, puedes sofreír, un poco más picados a cuchillo, después cocer y por último triturar con la batidora. Quedará igual. 

Mientras todo esto se va haciendo (casi solo), voy haciendo el sofrito. Empiezo por la cebolla bien picada y el ajo. Luego pongo los espárragos cortados (las yemas las dejo para más tarde, porque al ser tan tiernas, se nos desharían en el guiso). Y luego echo unos trozos de tomates secos y los piñones. 

Cuando todo esto esté bien tierno, entonces echamos el tomate, el pimentón y la harina (sólo una buena cucharada sopera), que nos ayudará a espesar el guiso. 

Cuando la harina se haya tostado un poco y mezclado bien con el resto de ingredientes, es el momento de echar el vino, reducir un poquito y enseguida el caldo de los tronchos caliente, sólo lo justo para que cubra el sofrito y un poquito más. Lo tendremos casi media hora a fuego lento y dando vueltas con frecuencia, ya que al estar espeso el guiso, corremos el riesgo de que se nos pegue al fondo y se queme. A mitad del tiempo de cocción, incorporamos las yemas que teníamos reservadas. 

En el momento de ir a servirlo se deja pochar un huevo por comensal, y se sirve sobre un poco de la salsa. 

Por supuesto, no os tengo que decir lo buenísimo que está y que necesitaréis pan porque resulta imprescindible mojar, es imposible no hacerlo. 

Pues nada, lo dicho Antonio, si en algo he fallado ya me lo dirás, y si he acertado, gracias por tus aportaciones a mi "cultura de la cuchara". 

Os espero en la próxima. 

Mamen


jueves, 5 de junio de 2014

LOS ROLLITOS DE HOJALDRE DE ANNA

Hay gente que entra por casualidad en tu vida, y sin saber cómo de repente ocupa un lugar preferente. Gente que se acopla en tu corazón y que encuentra el hueco justo para quedarse. Que recibes de buen gusto, que sabes sincera, que no piden nada y lo dan todo.   

Me gusta la gente que sin motivos te buscan, que sin mirarte te quieren y sin ataduras se quedan. Y Anna es de esa gente. Vino a mi de rebote, porque en realidad, yo conocía a su pareja. Y rápidamente me cautivó. Es la sencillez en persona, pero a la vez, la fuerza y el tesón. Tiene la sensibilidad de un buen  músico (puesto que la vive, ya que canta y toca la flauta travesera) y a su vez es humilde como ella sola, hasta el punto que no he conseguido oírla tocar para mi sola... Es de carácter fuerte y sensata. Siempre tiene la palabra precisa y la sonrisa perfecta. De verdad; Anna es de esas personas que merecen la pena y de las que estoy contentísima de haber encontrado en mi camino.

Es una admiradora de la buena cocina y pone todo su empeño en hacer las cosas bien, preguntando y leyendo mucho en los blogs en los que confía (no se porqué a mi me lee, jajaja).

Y ahora, os preguntaréis qué pinta Anna en esta receta... pues pinta tanto como que esta tapa que os presento hoy me la enseñó ella. Me gustó mucho y la encontré tan sencilla y resultona que, a modo de dedicatoria para ella, he decidido compartirla con vosotros, siempre con su permiso, claro.

Le he dado el toque "Flow" variando algo su receta original, pero es que admite tantas variantes que vosotros también podéis innovarla poniéndole lo que más os apetezca.

Anna, espero que no me mates por este atraco, pero es la única forma que tengo de dejar un poco de ti por aquí para siempre y agradecerte de corazón, todo lo que haces por mi.

Y ahora sí... vamos manos a la obra!!!

INGREDIENTES:

Una placa de hojaldre de La cocinera (rectangular)
Un trozo de queso manchego curado
Unas tiras de beicon
Un par de filetes de pechuga de pavo o de jamón cocido
Un poco de enmental rallado

ELABORACIÓN:

No puede ser más fácil: estiramos la placa de hojaldre sobre el mismo papel que trae el paquete. Sé que Anna la estiraba un poco con el rodillo para dejarla más finita, pero a mi me gusta así, tal cual viene del paquete.

Sobre la placa ponemos el queso manchego, una vez picado con la Thermomix o rallado a mano. Yo le he puesto manchego porque tenía un trozo que se había secado un poco y era muy fácil rallarlo así. Pero podéis usar cualquier otro queso que os guste, incluido mozzarella de las de las pizzas.

Sobre el queso dejo caer unas tiras de beicon, cubriendo bien por todos los sitios. Y luego, en el lado que pega a nosotros, pongo un par de filetes de jamón o de pechuga de pavo (esto lo hice yo porque quise enriquecerlo un poco más, Anna no lo ponía).

Entonces desde el lado que pega a nosotros, vamos enrollando la masa con todo el relleno, procurando apretarla bien.

Una vez que tengamos el rulo completo, con un chuchillo de sierra, vamos cortando como si fueran rodajas de un dedo más o menos de grosor. Y con cuidado de no perder el relleno, las vamos poniendo sobre una placa de horno, con un papel de hornear.

Una vez que hemos colocado todos los rollitos, le ponemos un poco de enmental rallado por encima y meteremos en el horno precalentado a 220º durante unos 10 minutos.

Pasado este tiempo, los vamos sacando del papel del horno y sirviendo en una bandeja.

No dejéis que se enfríen. Si podéis servir calientes, mucho mejor. Porque están buenísimos. Ya veréis como conquistáis al personal...

Espero que os haya gustado esta idea para un picoteo, que os puede venir genial para amenizar algún partido, ahora que empieza el mundial, algún cumple infantil o algún otro evento o reunión en la que queráis quedar muy bien sin trabajar mucho.

Y como no podía ser de otra forma, a una melómana como tú le corresponde una gran banda sonora y como sabemos lo que te gusta, mi "pinche-dj" ha propuesto amenizar tu receta con una de tus canciones preferidas...

Anna... ¿lo he hecho bien? Va por ti. Te quiero mucho. Un besazo para ti y otro para todos los que pasáis por aquí. ¡Hasta la próxima!

Mamen
     

domingo, 29 de diciembre de 2013

#ELASALTABLOGS INVISIBLE; LAS CARRILLERAS DE MINA


 
En esta ocasión no me ha pillado de susto. Creo que ha sido la vez que mejor me he estudiado el blog que me ha tocado asaltar. Y a cada reto me gusta más esta iniciativa gastrobloguera.

En el mes de diciembre, la propuesta de Conxi (promotora del reto de #ElAsaltaBlogs, osea, la Alcaparrona) era hacer el "Asaltador invisible" a fin de que participara voluntariamente quien quisiera e intercambiar blogs para realizar un asalto colectivo de unos a otros, sin saber, hasta el último día, quién te iba a asaltar. Sería un "Asaltablogs Especial Navidad".
 

 
Me pareció una idea genial y me apunté, aún a sabiendas que el mes de diciembre iba a ser un mes duro donde no me iba a faltar trabajo por todos sitios, pero de una manera u otra, tenía que sacar tiempo para este asalto. Me encantaba pensar que alguien urgaría en mis tripas para escoger una receta que preparar a su manera y ver de qué forma la interpreta. 

Así que si eres tú el que me has asaltado: sí, a tú!! Haz el favor de decirme (luego en privado, eso sí), todo eso que no te ha gustado... Que lo que te gusta seguro que lo pones, pero a mí me interesa también lo otro. Vale?  Gracias!

Pues el día que me llegó a mí el correo identificando a quién me había tocado asaltar, tengo que confesaros que casi me parto en dos del susto. "Cuinaamblamestressa". Y eso qué es? Lo primero que pensé es que si el blog iba a estar escrito en catalán necesitaría un traductor para leerlo. Pero no. Cuando entré rápidamente a echar un vistazo me gustó. Primero decoración navideña, señal de que es un blog que se actualiza con frecuencia. Y segundo, porque enseguida vi que era del tipo de cocina que a mí me gusta: tradicional, sencilla y muy del día a día, con recetas típicas de la zona de la bloguera, que me han encantado, por cierto.

He estado investigando más... Me llamaba la atención saber quién andaba detrás de ese blog. Y he descubierto varias cosas: Mina, de Barcelona es la autora. Y resulta que me pongo a leer su bio de Google+ y tenemos mucho  en común. Me ha encantado descubrir algunas cosas  tuyas, Mina. Espero que a partir de ahora, sean muchas más.

He estado curioseando por el blog. La primera opción que barajé fue un arroz con bacalao que me llamaba a gritos... (lo haré, sin duda). Luego pasé a ver bocadillos... para mi colección. Pero no puedo ir asaltando bocadillos por ahí siempre!. Luego pasé a las recetas tradicionales, y me cautivó un conejo con coles, Uhmm. Pero cuando fui a comprar, vi las carrilleras y me acordé de las suyas... Me apetecieron un montón, porque me parecen un bocado exquisito.

No me enrollo más. Que vosotros lo que querréis saber es la receta, y esa la podéis encontrar íntegra en el blog de Mina, que ya he descubierto que se llama "Cocinando con la Señora" o algo así, ¿me equivoco?, o seguir leyendo, porque yo la de otro modo, aunque siguiendo sus pautas, eso sí.

INGREDIENTES;

Una o dos carrilleras por persona.
Dos cebollas grandes.
Media cabeza de ajos
Un tomate
Tomillo y romero.
Pimienta negra de molinillo, sal.
Aceite de oliva virgen extra.
Un vaso grande de vino tinto.
Un vasito de coñac.
Un vasito de agua.

Guarnición: patatas y cebollitas.

ELABORACIÓN;

Algo que me gustó de esta receta es que se hacía en el horno. Los asados te ahorran mucho trabajo. Los metes en el horno y se van haciendo solos. Si acaso una vuelta y ya.

Pues Mina nos sugiere poner la cebolla (ella pone más que yo) en la base de la bandeja y sobre ella las carrilleras con las especias y líquidos. Hornea y después saca la carne, tritura todo y reduce.

Yo, por esta vez, las preparé con prisa (como siempre) y me pareció mucho más rápido invertir alguna opción. Así que puse las cebollas, las especias y los líquidos en la Thermomix y lo trituré todo, añadiendo un tomate natural entero a sus ingredientes. No me preguntéis porqué pero me pareció que le iría bien y aligeraría un poco la salsa, en vez de ponerle tanta agua.



Después fui pasando una a una las carrilladas por la salsa y lo mismo hice con las patatas peladas y cortadas por la mitad o en cuartos, según lo grandes que eran, haciendo más o menos todos los trozos parejos. Fui colocando todo en la bandeja y después lo cubrí todo con la salsa.

Al horno. Previamente calentado a 180º tal y como indicaba Mina en su receta. Y a la media hora, más o menos, les di vuelta a las carrilladas. En total como una hora de asado.

Luego, retiré la carne y las patatas y puse a reducir un poco la salsa en una sartén a fuego medio. Quizá aún debí reducirla más, pero como iba con prisa, la serví un poco pronto. De todos modos, estaba buenísima. Deliciosa. La carne muy muy tierna y las patatas con un sabor muy rico.

Felicidades Mina por esta receta. Ha sido un placer asaltar tu blog. Un abrazo y Feliz Año 2014!

Mamen.

 

sábado, 31 de agosto de 2013

EL ASALTABLOGS... EL GAZPACHO DE VIVI

Esto de los retos ya va siendo algo habitual en mi blog. Y la verdad, me gusta porque es una buena manera de interactuar y conocer a gente de otros blogs y enriquecernos unos con otros, porque aquí todo es público y nada es exclusivo. Conchi, de Gastroandalusí, creo que es la artífice de esta operación tan curiosa e ingeniosa que es El Asantablogs, donde cada mes todos los blogueros inscritos se dedican a recorrer el blog asaltado y eligen una receta para publicar en su blog con su toque y su estilo, el mismo día y a la misma hora. Genial, no?

Pues este mes el blog asaltado es el de Hoy Cocina Vivi de la genial Vivi Martínez, que curiosamente conocí en el Gastronómadas del mes de mayo, y curiosamente a ese evento llevó un gazpacho de fresas que me pareció delicioso y cuando me enteré que iba a ser su blog el asaltado, me fui derecha a esa receta porque me apetecía muchísimo prepararla en casa. Así que esta es mi receta para participar en el reto de este mes.

INGREDIENTES:

500 g fresas (yo usé congeladas)
500 g de tomates maduros
50 g de cebolleta
50 g de pimiento rojo y verde
50 g de pepino
1 diente de ajo
20 g de vinagre de frambuesa
hielo
sal
50 g de AOVE
hierbabuena
50 g de pan

ELABORACIÓN:

La receta de Vivi se prepara en thermomix, lo que hace que sea sencillísima de preparar porque echas todos los ingredientes en el vaso y trituras todo durante 3 minutos a velocidades de 5 a 10. Y luego se pone a velocidad 3 y se le va echando el aceite poco a poco para que emulsione bien. La verdad que no le puse mucho hielo porque las fresas en esta época son difíciles de conseguir y las usé congeladas refrescándolo mucho. Lo pasé por el chino y lo decoré con unas hojitas de hierbabuena.

Pero, por mi cuenta, añadí algunas variantes; en primer lugar, hice caso a mi amigo Dule (otro buen cocinero con un original blog llamado "Pruebas y comentarios de un gastropirado y sus amiguetes") y dejé macerar unas horas todas las verduras del gazpacho, lo que le vino genial -gracias Dule por tu aportación- . Otra fue que  a mí me gusta mucho poner un poquito de pan para que de un poco de más cuerpo al gazpacho, y así lo hice, mojando ese pan en el vinagre para que lo empapara bien. Y otra cosa que hice por mi cuenta fue poner pimiento rojo, que Vivi lo ponía verde, y un poco de hierbabuena para que le diera ese toque de frescor que resultó buenísimo.

En fin, que entre unos y otros ha sido una receta de lo más compartida y que espero que os guste tanto o más que a mí. Enhorabuena Vivi por tener un blog tan fantástico y haber sido la agraciada con el "asalto" este mes. Un cariñoso abrazo!  Y hasta el próximo asalto.

 

jueves, 13 de junio de 2013

EL PRIMER MENÚ DEL VERANO

Cada semana me supone bastante tiempo decidir un menú que os sorprenda y os llame la atención y que a la vez sea sencillo de preparar para que a todos os suponga una ayuda y no un reto. De eso se trata en #Hoymelohagoyo, o por lo menos, con esa filosofía nació.

Así que he decidido poneros unos platos, que no tienen porqué ser originales míos ni propios, pero que sí os voy a acercar de una forma sencilla y asequible a todo el mundo, ya seáis expertos o novatos en esto del guisoteo...

Además el calor va llegando, y los guisos, que es lo más fácil para mi humilde entender, se van quedando un poco en desuso y parece que apetecen más cremas frías, ensaladas, comidas más ligeras y algo de barbacoa. Por lo menos, a mí me pasa. Así que echaré mano de todo lo que tengo por ahí guardado y lo iré compartiendo con vosotros. Por supuesto, os citaré la fuente, que no quiero yo apropiarme de lo que no es mío, aunque he de reconocer que al final voy cambiando cosas y no tiene mucho que ver con la receta original, pero vamos, que la base es la que cuenta y a mi no me cuesta reconocerlo.

Ojo esa semana al pan: espectacular! y ojo al maridaje que nuestro amigo Alvaro (El Catacaldos) nos ha elegido una cerveza, que bien fresquita también apetece mucho con estos calores, verdad? Y el postre... Ay el postre!! ya me contaréis. Vamos al tajo.

PLATO PRINCIPAL ...................................... VICHISSOISE O CREMA FRIA DE PUERROS

Esta crema es de mis favoritas en el mundo de las sopas frías, junto con el ajoblanco, el salmorejo y el gazpacho. Para mí de lo mejorcito como entrante en verano. Lo siento, pero no abandono la cuchara ni con los calores...

Voy a intentar poneros las cantidades como para una o dos personas, pero os recomiendo que hagáis  más cantidad y que la conservéis en la nevera para tener un par de días o congelar y luego tenerla lista en otro momento, porque el trabajo es prácticamente el mismo para poco que para mucho y así ahorraremos tiempo y consumo de energía.
 
VAIS A NECESITAR;
 
120 g de puerro
20 ml de aceite de oliva
25 ml de mantequilla
250 ml de agua
90 g de patata
70 ml de nata de cocinar
sal, pimienta, nuez moscada y cebollino para decorar
 
VAMOS A PREPARARLO:
 
Cortamos en rodajas los puerros (sólo la parte blanca) o más picados incluso. Los rehogamos con el aceite y la mantequilla y cuando estén tiernos (unos 10 minutos) añadimos el agua, la sal, la pimienta, la nuez moscada y la patata cortada en trozos pequeños.  Ponemos a hervir unos 25 minutos a fuego medio. Retiramos para que pierda un poco el calor. Lo trituramos y por último vamos añadiendo la nata poco a poco en el fuego de nuevo durante un par de minutos.
 
La vichissoise se puede servir caliente, pero si la dejamos reposar y enfriamos en la nevera, bien fresquita está muy rica.
 
Servir con cebollino picado y si se quiere con unos picatostes.
 
(Si queréis hacer más cantidad os dejo la receta de Thermomix pinchando aquí)
 
SEGUNDO PLATO ............................................................. MILHOJAS DE CALABACÍN
 
Hace ya tiempo que una noche nos invitaron a cenar unos amigos en su casa. Los Alcaraz fueron unos anfitriones increíbles, pero Pilar es una cocinera de primera. Además me sorprende mucho su buena organización en la cocina. Nos sirvió todo caliente, en su punto y además cenó con nosotros sin apenas levantarse de la mesa. No sé cómo lo hizo pero le salió redondo.
 
Entre las cosas que nos sirvieron, recordaba estas milhojas como algo especial. Ella las hizo a su manera y yo hoy las he hecho a la mía, pero me pasó la receta de donde las había sacado y hoy he tirado de ella para traeros esta tapa que me resulta original y buena. Os he de confesar que la he simplificado bastante sin que por ello esté menos buena. Pero en la receta original era todo frito (incluso el pan de la base) y yo lo he aligerado haciendo todo a la plancha. Creo que ha quedado buenísima así también.
 
VAIS A NECESITAR:
 
Dos lonchas de pan
Cuatro rodajas de calabacín
Dos lonchas de queso semicurado
Media cebolla tierna
Un tomate rallado
Media cucharada de vinagre
Una cucharada de Aceite de Oliva Virgen Extra
Una pizca de semillas de amapola
Dos cucharaditas de azúcar moreno
Dos cucharadas de Pedro Ximenez
 
VAMOS A PREPARARLO:
 
Cortamos con un aro de las rebanadas de pan, dos círculos. Los ponemos a tostar. Reservamos.
 
Cortamos en juliana la cebolla y la ponemos con una pizca de aceite a calentar en la sartén a fuego medio. Cuando empiece a estar dorada añadimos dos cucharaditas de azúcar moreno y una pizca de agua. Cuando empiece a espesar y quede tierna, añadimos el Pedro Ximenez (u Oporto) y removemos. Reservamos
 
Cortamos el calabacín en lonchas de más o menos medio cm de anchas. Las ponemos en una sartén antiadherente bien caliente y untada con aceite. Les echamos un poquito de sal y damos vuelta tras un par de minutos o tres. Notaréis que se ponen un poco más blanditas y como más transparentes. Las apartamos y reservamos también.
 
 
Cortamos las lonchas de queso en cuadrados que tengan de lado más o menos la misma longitud que las rodajas de calabacines. Y vamos a ir montando las milhojas: primero la base de pan, la cubrimos con cebolla, encima un calabacín, queso, más cebolla, otra de calabacín y queso, y si os ha sobrado un poco ponerlo encima. Mejor con más queso al final.
 
Lo metemos a hornear a 200º durante 3-5 minutos, o hasta que funda el queso.
 
Preparamos la salsa mezclando el vinagre, aceite, tomate rallado y semillas de amapola. La ponemos por encima y un poco a parte para servirse más, si se quiere. Está buenísimo templadito con la salsa fría, pero se puede tomar todo frio.
 
POSTRE ........................................................ PLÁTANOS CON SALSA DE NARANJA Y RON
 
Este postre está pensado para hacer en las brasas de la barbacoa, pero nos gustaba tanto que lo adaptamos y lo preparamos en casa, en la plancha normal. No es lo mismo, pero sirve. Además la receta original ponía a la salsa canela, pero nos gusta más con ese saborcito que le da el ron. Podéis probar de las dos formas y decidir cuál os gusta más.
 
VAIS A NECESITAR:
 
Medio plátano (o uno entero si sois muy comilones)
Un poquito de mantequilla para untarle
El zumo de una naranja grande y su ralladura
Un chorrito de ron
Una cucharadita de azúcar glass
Una cucharada de azúcar moreno
Almendra rallada
 
VAMOS A PREPARARLO;
 
Partimos por la mitad el plátano sin pelarlo y cada mitad en otras dos mitades. Untamos con mantequilla la parte sin piel y los ponemos en una plancha o sartén caliente. Un minuto o poco más y bajamos el fuego, los pelamos y le damos la vuelta. Otro minutillo y los retiramos. En realidad, esta vuelta no era muy necesaria, pero a nosotros nos gusta que quede más tierno y por eso lo hago así.
 
Preparamos la salsa. Para ello rallamos la naranja, con un rallador no muy fino. Y sacamos el zumo de la naranja. Tienen que salir unos 150 ml de zumo, más o menos. Lo ponemos a calentar con las dos clases de azúcar y remover. Poner un chorrito de ron y dejar reducir un poco.
 
Servimos poniendo los plátanos,  un poco de salsa por encima y cubiertos con almendra rallada. Poner más salsa a parte para los golosos. Delicioso, ya me contaréis.
 
EL PAN ..................................................................................... PAN DE TRES QUESOS
 
La verdad que los de Frialba me sorprenden día a día... Y para una vichissoise que habrá quien quiera pan para mojar, no? Pues con este pan tiene que estar espectacularmente buena... Un pan relleno de queso y con más queso por encima. En fin, una delicia digna de un menú gourmet.
 
Este pan de tres quesos es un pan con unas características muy especiale,s mayor durabilidad, un mejor sabor y una textura inconfundible. Para hacer este pan 100% natural se utiliza agua, harina, sal, queso y masa madre que unidos a una fermentación larga y una cocción en horno de piedra hacen del Pan de tres quesos una pieza única.
 
LA BEBIDA  .......................................................... RECOMENDACIÓN DE EL CATACALDOS
 
De nuevo, nuestro amigo Álvaro nos recomienda el maridaje al menú de hoy, parece que se huele que con este calor nos iba a apetecer una cervecita fresca y eso es lo que nos trae hoy.
 
El maridaje de hoy lo hacemos con Sangre de Ceres, una cerveza procedente de Mentrida (Toledo) de una de las microcervecerías mas pujantes de la zona como es "El Oso y el Cuervo". Es una cerveza de estilo Kölsch, reinventada al estilo toledano. De ahí que hayan redefinido el estilo como Tölsch. Con un 95% de malta pilsen, y un 5% de trigo, este se hace realmente presente, dando a la cerveza un toque ácido para nada desagradable, realmente refrescante. Está fabricada con una sola variedad de lúpulo, el Hallertau Hersbrucker, uno de los lúpulos nobles alemanes, que le confiere un toque cítrico y ácido muy sutil, como de manzana verde. Son 5,2º de alcohol, y 28 IBUS, con lo que no se hace nada pesada par conseguir el perfecto maridaje de este menú.

 
 
Pues aquí tenéis el primer menú del verano, espero que sea el primero de otros tantos y que los podamos disfrutar juntos. Un abrazo!!
 
 
Menaje y mantelería de la tienda ......................... casa.