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miércoles, 30 de diciembre de 2015

CREMA DE PERDIZ



Cuando te gusta cocinar y la elaboración de un plato te atrapa, se apodera de ti, te da igual que sea fiesta, que tengas mil cosas que hacer o que se te amontonen las cacerolas en el fogón. Con ilusión y ganas, todo lo malo que conlleva el trabajo se compensa cuando ves el resultado final. Mágicamente desaparecen las penalidades, la cola del super, el trayecto cargada de viandas, los engorrosos viajes para comprar algún ingrediente que se te olvidó, la cocina como un campo de batalla o las horas invertidas para vigilar y mimar tu guiso frente al fogón. Salvando las distancias, es como un parto: al tener tu bebé entre los brazos, se te olvida todo el dolor que has pasado para traerlo al mundo.

Con la receta de la crema de perdiz me pasó esto. Hacía años que la había preparado, y recordaba que tuve que emplear un montón de perdices para que supiera a lo que yo quería, y aún así no quedó demasiado bien. En aquella ocasión creo que acabé incluso añadiéndole pan. Era un sabor que me revoloteaba por la mente, una receta de alguna abuela de la familia, y quería conseguir justo esa sensación. Tras esa primera intentona, hace poco volví a intentar rescatar esa receta de los recovecos de mi memoria. Y como dice el refrán, “quien la sigue la consigue”…

Esta Nochebuena pasada recibí el encargo de preparar una cena para una familia de doce personas. En esta época de yantares copiosos y pesados, casi siempre tiendo a incluir un plato de cuchara que no sea demasiado consistente, una buena sopa o una crema… Al principio pensé preparar una crema de zanahorias o de verduras, pero recordé esta crema, muy manchega y navideña, y la sugerí. Sin dudarlo, aceptaron mi propuesta.

Me puse a ello intentando combinar mis recuerdos de la receta con todo lo que he aprendido a fuerza de leer, de escuchar, de asistir a cursos y, sobre todo, de experimentar. Como una alquimista, combiné todos mis recursos y, sin pecar de falsa modestia, el resultado fue excelente. Tanto, que me he apresurado a compartirlo antes de que se me olvide todo lo que hice para llegar a tan satisfactorio final. Así que tomad nota, porque para mí estamos frente a un plato estrella.



INGREDIENTES (PARA UNAS 6-8 PERSONAS)

Un buen trozo de gallina (por lo menos un cuarto, y si es pechuga mejor) 
Un hueso de jamón (procura que tenga algo de chicha) 
Un par de puerros
Tres patatas pequeñas
Dos zanahorias
Dos perdices en escabeche, caseras o de lata
Harina de maíz
Sal, pimienta. 


ELABORACIÓN: 

En cuestión de las medidas de los ingredientes no soy de las cocineras puntillosas con las cantidades, suelo guiarme en cada momento por lo que me dicta la intuición. Sé que esto es un verdadero suplicio para los que sois más meticulosos con el tema, y entiendo que pueda desconcertaros que a veces tire de “ojímetro” para mis elaboraciones. Prometo intentar enmendarme para sucesivas elaboraciones y afinar más en el tema medidas. En esta ocasión, intentaré contaros, lo más aproximadamente que pueda, lo que usé para esta receta.

El día anterior a la preparación de nuestra crema elaboraremos un buen caldo de gallina, consistente, de los que salen espesos. Me encanta el olor que desprende un buen caldo. Este lo preparé con un trozo de gallina generoso y un buen trozo de jamón que puse a cocer juntos en abundante agua (como tres o cuatro litros, incluso más). Cuando notamos que el agua empieza a soltar espuma, la vamos apartando. Cuando ya ha dejado de salir, lo dejamos a fuego medio, para que vaya hirviendo despacito. Por lo menos lo dejaremos un par de horas. Es entonces el momento de incorporar las verduras. En esta ocasión, añadí toda la parte verde de un par de puerros que había usado para hacer un pastel (receta que os explicaré en otro momento, porque también salió deliciosa). Me gusta aprovecharlo todo y esta parte, para los caldos, va de maravilla. Unas patatas y un par de zanahorias nos ayudarán a aclarar un poco este consistente caldo.

Dejaremos enfriar nuestro caldito por la noche, para luego poder quitar la grasa que se generará en la superficie. Entonces procederemos a darle otro toque, que creo que es lo que le aporta el sabor: añadir el caldo de las perdices, ya sean caseras o de bote, con todo lo que contengan, es decir, laurel, ajos, pimientas… todo para adentro. Después desmenuzaremos las perdices y todos los huesos y trozos de piel los echaremos también al caldo, reservando todas las mollitas que saquemos y procurando dejar apartadas por lo menos dos o tres pechugas.

Y, de nuevo, todo al fuego. Lo ponemos a hervir por lo menos otra horita. Será entonces el momento de rectificar de sal, colar el caldo y sacar todas las mollas de la gallina, que juntaremos con las de las perdices y trituraremos en la Thermomix o en la túrmix, echando poco a poco el caldo colado. Esto le dará consistencia a plato, aunque no la suficiente para convertirla en una crema. Eso lo vamos a conseguir con harina de maíz (la Maizena de toda la vida), que diluiremos en agua fría. Usaremos por lo menos dos o tres cucharadas soperas colmadas y un cuarto de litro de agua para unos dos litros y medio de crema. Si os gusta más espesa, podemos añadir otra poca. Una vez diluida en el agua, la incorporaremos a la crema sin dejar de remover. Observaremos como, paulatinamente, nuestra crema gana consistencia. Si nos parece demasiado espesa, añadiremos caldo, hasta conseguir el punto justo de cremosidad. Es ahora el momento de salpimentar al gusto.

Por último, para servirlo, cortaremos finamente las pechugas de las perdices que habíamos reservado y colocaremos un poquito de esta picada en cada plato, a modo de “tropezones”.

En la zona de Albacete es muy típica la caza de la perdiz, y hacerlas en escabeche es una tradición. Por eso, es frecuente tenerlas en casa. Os prometo que en un post sucesivo os explicaré cómo hacerlas.

Y sin más, quisiera aprovechar para desearos unas felices fiestas y que juntos podamos seguir disfrutando de estas joyas gastronómicas de nuestro acervo popular. Disfrutaremos de unos platos sencillos y deliciosos y evitaremos que estas joyas de nuestra tradición se pierdan en el olvido.

Un saludo,


Mamen.

jueves, 24 de diciembre de 2015

PROPUESTA DE MENÚ DE NAVIDAD POR PACO RONCERO CON PRODUCTOS "DE NUESTRA TIERRA" DE CARREFOUR


Vuelve la Navidad, días de alegría, de reencontrarnos con la familia alrededor de una mesa bien surtida, aunque con ella venga la inevitable y recurrente angustia de decidir qué servir en nuestra mesa en unos días tan especiales. Todo nos parece poco para agasajar a nuestros seres queridos, y a veces nos vemos presos del desasosiego por no acabar de decantarnos por una opción u otra para ofrecer a nuestros invitados. Yo, por lo menos, no lo tenía decidido, así que cuando desde Carrefour me invitaron a ver una propuesta de menú de la mano de Paco Roncero, con el añadido de emplear la gama de productos “De nuestra tierra”, no lo pensé y acudí rauda al Casino de Madrid.

No conocía el Casino, y la verdad es que me impresionó, con una regia decoración navideña a la entrada que constituía el marco perfecto para lo que en breve íbamos a degustar.



Paco Roncero, cercano y afable, se presentó y comenzó su disertación ofreciéndonos unas pautas a tener en cuenta antes de elaborar nuestro menú para estas fiestas. Quisiera resaltar algunas, que me parecieron muy interesantes: 

-En primer lugar, es imprescindible volcar todo cariño y aplicación en la elaboración del nuestro menú.  Una fecha tan significativa necesita de todo nuestro esmero.
- Estudiemos bien los ingredientes que vamos a poner. Nos facilitará mucho las cosas elaborar una lista detallada con nuestros ingredientes, vigilando que sean de calidad sin que se nos dispare el presupuesto.
- Es aconsejable realizar una compra previa para elaborar con tiempo los platos que podamos adelantar. Ganaremos tiempo y, lo más importante, tranquilidad.
- Aprovechar los productos de temporada es buena idea.
- Es importante no dejarlo todo para el último momento. Hay que tener en cuenta que pueden surgir imprevistos, un margen de tiempo adecuado nos permitirá solventarlos sin demasiados sobresaltos.
-Escojamos recetas que nos vayan a hacer disfrutar, no solo en la elaboración, sino luego a la hora de sentarnos a disfrutarlas en la mesa. Mucho mejor no improvisar.
- Es una buena hacer partícipes a los invitados. Son nuestros amigos, nuestros seres queridos. No los dejemos sentados a la mesa, hagámosles sentir que son parte de nuestra vida y de nuestro ambiente familiar. Su colaboración en un emplatado, o en el toque final de algún postre, ayudará a romper el hielo y a crear un buen ambiente navideño.
- Decoremos nuestra mesa, pero sin ostentanciones innecesarias. No le robemos el protagonismo a nuestra elaborada comida con una decoración demasiado recargada.
- Cuidemos el emplatado con esmero. Siempre es bueno complementar los olores y sabores de nuestro plato con una presentación que agasaje también a nuestros ojos.
-Recordemos que una gran cena termina siempre con un gran postre, sabroso pero suave, que nos deje una sensación de  frescor y ligereza tras un copioso yantar.
-Una vez que hemos cumplido estas premisas, estudiaremos y elaboraremos un menú que deje satisfechos a todos nuestros invitados, sin renunciar a alguna sorpresa o algún toque innovador en nuestros platos.


Teniendo en cuenta todos estos puntos, el chef Paco Roncero se puso manos a la obra y nos explicó brevemente sus propuestas. Con la ayuda de algunos voluntarios, entre los cuales tuve el placer de hallarme, preparó su menú, que con mucho gusto os resumo receta a receta para que tengáis más opciones de cara a estas fiestas.

ENSALADA DE PERDIZ ESCABECHADA CON VINAGRETA Y VERDURAS ASADAS

Para empezar, prepararemos una escalibada. No tiene demasiada dificultad, se trata de asar unas verduras (berenjena, cebolleta, pimiento rojo, tomate y algún puerro, si es de vuestro gusto…) y cortarlas a tiras.  Luego dispondremos una ensalada de lechugas variadas y una vinagreta con aceite, vinagre y sal. Necesitaremos también unos piñones picados y tostados, y procederemos a montar el plato.
Para presentarlo, colocaremos en la base las verduras asadas, sobre éstas las lechugas, lo rodearemos con las yemas de espárrago y escaloparemos (cortaremos en láminas finas) la perdiz “De nuestra tierra”, que ya viene preparada, colocándola junto a la cebolleta sobre el bouquet de lechugas.
Por último, la sugerencia del Chef era hacer un aire del escabeche de la perdiz, usando lecitina de soja y batidora para obtener esa espuma llena de sabor que decora la ensalada.

CARDO CON PURÉ DE CASTAÑAS Y TRUFA

Utilizando el cardo preparado “De nuestra tierra”, unas castañas confitadas con mantequilla y otras tantas hechas  puré, más un aceite de trufa en el que se rehoga todo, se prepara este guiso, cuya elaboración es extremadamente sencilla. Solo necesitaremos rehogarlo todo en el aceite de trufa y conseguir la cremosidad que nos guste con el puré de castañas. Lo adornaremos con trufa rallada y lo serviremos caliente. Solo puedo deciros que su sabor es tan o más grande que la sencillez de su elaboración.

MILHOJA DE TURRÓN Y CREMA DE ANÍS

Con nata, turrón de jijona “De nuestra tierra” y algo de gelatina, se prepara una mousse de turrón que repartiremos con una manga pastelera,  cubriendo cada una de las milhojas de tejas hechas con huevo, azúcar, almendra y cacao.
Por último, se sirve acompañado de una crema de anís que a mí, personalmente, me pareció deliciosa , y cuya receta me gustaría compartir con vosotros.
·         10 grs. de anís estrellado en polvo
·         1 l. de nata líquida
·         250 g de yema de huevo pasteurizada
·         250 g de azúcar
·         50 ml de anís seco
En un cazo calentaremos la nata, el anís en polvo y el azúcar, hasta llevarlos a unos 85º grados de temperatura. Lo sacaremos del fuego y, mientras removemos con unas varillas, incorporaremos las yemas. Añadiremos el licor, lo mezclaremos, lo colaremos y lo dejaremos reservado para su uso posterior.
Por último, decoraremos nuestro “milhojas” con un poco de turrón picado por encima. Un postre sencillo, pero espectacular a la vista y al gusto.


No me queda sino recomendaros encarecidamente esta gama de productos “De nuestra tierra” que ha lanzado Carrefour. El principal objetivo de este taller fue dar a conocer la marca, compuesta por productos representativos de la gastronomía española y elaborados por pequeñas y medianas empresas nacionales con materias primas seleccionadas, así como acercar al consumidor las posibilidades que ofrece su amplia variedad de productos a la hora de cocinar. 
Tener una gama de productos elaborados es, sin duda, una gran ayuda en la cocina. Más si tenemos la confianza en el aval de Carrefour,  que sabemos que cuida la calidad del producto. 

Os dejo Aquí el vídeo del evento, por si os apetece verlo. 

Sin más, os deseo unas  felices fiestas navideñas y que, en la medida de lo posible, no abuséis de las comilonas y que entréis en el nuevo año con un estómago saciado, pero no indigesto.


Hasta la próxima. 

Mamen. 

miércoles, 23 de septiembre de 2015

BOGAVANTE SOBRE PARMENTIERE DE PLANCTON MARINO CON AIRE DE BARBADILLO AL AZAFRÁN

Este año, Bodegas Barbadillo celebra # 40AñosDandoenelBlanco y para ello ha lanzado un concurso para blogueros gastronómicos, en el que los participantes, deberán presentar una receta que maride perfectamente con su vino Castillo de San Diego. 

Cuando veo estos concursos, me parecen interesantes para recrearse en hacer alguna cosa un poco más especial. Es como vestirse de fiesta, aunque lo cierto es que no suelo participar mucho. Casi siempre se me acaban pasando los plazos. 

Esta vez ha sido diferente. Me apetecía mucho participar, porque este vino me gusta bastante y me llamaba a maridarlo con muchas cosas; carnes, pescados... apetece con todo. Y le fui dando vueltas. 

Recordé sabores e imaginé una combinación que me pareció que podía funcionar. Entonces surge el lienzo, y te pones a decorarlo. Si en un lienzo blanco combinas colores, en una receta combinas sabores. De la suma de ambas, surgen estas cosas, un poco en la línea del gran chef Beto Navarro)

Esta vez he disfrutado cocinando, preparando, decorando y combinando. El resultado es un plato que, a mi parecer, no solo es impresionante de sabor, sino que regala la vista del comensal. Espero que a vosotros os guste tanto como a mi. 


INGREDIENTES:

·         Un puerro
·         Dos patatas (unos 300 grs.)
·         30-40 g de mantequilla
·         Caldo de pescado clarificado
·         Un bogavante de medio kilo aproximadamente
·         2 grs. de plancton marino
·         150 ml de Barbadillo
·         25 ml de infusión de azafrán de la Mancha D.O.
·         0,5 g de lecitina de soja
·         Mix de flores secas
·         Agua, sal y una hoja de laurel
                                           
ELABORACIÓN:

Parmentier de plancton:
Para realizar la parmentier, sofreímos la parte blanca del puerro en la mantequilla y añadimos las patatas y un poco del caldo de pescado clarificado. Unos veinte minutos después, trituramos y pasamos por un chino, para que quede más fina.
Del agua de este preparado, apartamos un poco de caldo. Con apenas un par de cucharaditas, diluimos el polvo de plancton, removiendo bien hasta que quede una pasta homogénea.
Tomamos un poco de la parmentier y en ella incorporamos el plancton, batimos para conseguir integrarlo del todo y pasamos de nuevo por el chino. Reservamos en un biberón.





Cocción del bogavante:

Cocemos el bogavante en abundante agua salada (en una proporción de unos 40-50 g de sal por litro de agua) con una hoja de laurel,  durante unos 10 minutos. Lo enfriamos para cortar la cocción y lo pelamos, reservando la cola. 

Aire de Barbadillo
Para hacer el aire del vino, en primer lugar hervir 15 ml de agua con unas 8 o 10 hebras de azafrán Manchego con D.O. Esta agua anaranjada, la mezclamos con el vino a temperatura ambiente y apenas un gramo de lecitina de soja. Con la batidora lo mezclamos bien y vamos dejando que suba la espuma. Obtendremos una espuma anaranjada y consistente que tiene un potente sabor al vino y un toque de caramelo proporcionado por el azafrán,  que además le aporta un excelente aroma y color.


 Montaje del plato:
Para montar el plato, colocamos con el biberón una base de parmentier. Sobre ésta colocamos la cola del bogavante pelada y encima, con una cuchara, el aire, que deberá estar consistente.
Adornamos con mix de flores secas y servimos templado. 
P.D. Gracias por tu apoyo, Jorge. 


viernes, 12 de diciembre de 2014

DORADAS AL CAVA EN EL ESTUCHE DE VAPOR #EstucheLekue

Hace unas semanas tuvimos un encuentro en Madrid de gastrobloggers invitados por Lèkué para presentarnos los últimos libros y algunas novedades en sus productos. De hecho, una de mis recetas sale publicada en uno de estos libros.  

Lo cierto es que a mí estos encuentros me gustan un montón.No sólo me gustan por lo que aprendes o te descubren los profesionales de la marca, sino por coincidir con otros bloggers con los que proponer ideas y sugerencias sobre los productos. También me encanta poner cara a gente con la que intercambias algún que otro comentario en sus blogs, o con los que llevas tiempo saludando a través de las redes. 
( no me busquéis, sólo se me ve el flequillo, jajaja! ) 

Por otra parte, es una suerte participar con Lékué porque hace tiempo que vengo utilizando sus productos y cada vez me convencen más de su utilidad y eficiencia. 

De hecho, esta receta la encontré echando un vistazo a una revista en una sala de espera y pensé que se podía hacer fácilmente en el Estuche de Vapor... es de esas recetas que lees,  te quedas un poco con la idea y luego adaptas a tu gusto y a tu forma de cocinar, le das alguna vuelta, añades o qutas algún ingrediente y al final sale, o no... Pero esta vez ha salido y ha quedado buenísima y creo que merece la pena participar con ella en el #LekueOpenDay con el #EstucheLekue. 

Así que coger vuestros estuches de vapor y seguir los pasos, porque, una vez más, vamos a preparar una deliciosa receta de categoría sin ensuciar nuestra cocina. Y si no tenéis uno, aprovecho para recomendaros que os lo pidáis estas navidades, porque es un regalo al que le vais a sacar mucho partido. Vamos allá. 

INGREDIENTES: 

Una patata grande
Una cebolla 
Un tomate raf
Dos doradas
150 ml de nata para cocinar
150 ml de cava
Sal, pimienta y tomillo. 
Aceite de oliva
Ajetes tiernos


ELABORACIÓN: 

Para preparar esta receta he usado el estuche de vapor grande de Lèkué sin la bandeja que lleva. 

Lo primero es poner la cebolla troceada en juliana con un poco de aceite y una pizca de sal, cerrar el estuche y meterlo en el microondas un minuto a máxima potencia (unos 800 watt creo que tiene mi horno). 

Mientras, pelamos y partimos una patata en rodajas, tipo "panadera" y las ponemos sobre la cebolla, con otro chorrito de aceite y un poco de sal. Cerramos de nuevo el estuche y lo metemos unos 2,5 o 3 minutos. Una vez pasado el tiempo, dejamos reposar un minuto antes de abrir el estuche. Luego ponemos unas rodajas muy finas de tomate, un pelín de sal y otro par de minutos al micro. 

Es el momento de poner la nata bien extendida sobre la guarnición, un poco de tomillo (si es fresco mejor, pero yo no tenía así que acudí al seco), y pimienta negra recién molida. Sobre esto, ponemos las doradas, que esta vez les había quitado la espina central porque a mis hijos les gusta más sin raspa, pero se pueden hacer enteras. Se salpimentan por dentro un poco también y por fuera antes de cocinarlas. 

Las rociamos con el cava, cerramos el estuche y las metemos durante unos 5 minutos en el micro. 

Mientras se hacen, ponemos a dorar los ajetes cortados pequeños, en una sartén con un chorreón de aceite de oliva. Los reservamos y cuando pase el tiempo de las doradas y hayamos esperado un minuto antes de abrir el estuche, se los pondremos por encima. 

Al servir el pescado, podemos volver a meter toda la guarnición otro minuto en el micro de nuevo, para ligar un poco más la salsa, pero este paso no es necesario si veis que ya se ha quedado ligada. 

Pues nada, ya lo tenemos. Fijaros que a penas hemos invertido unos 10 minutos o 12 con toda la preparación y hemos obtenido un resultado excelente con un plato vistoso y muy rico, y lo mejor de todo; el estuche va al lavavajillas y la cocina ni se ha enterado. 

Espero que os animéis a prepararlo y que comprobéis cómo este "cacharro" funciona. 

Espero vuestros comentarios al respecto, y de paso os mando un saludo y mis deseos de unas felices fiestas.

Mamen. 






miércoles, 15 de enero de 2014

CORDERO AL AGUA DE TOMILLO (DEL BUENO DE VICENTE)

Después de un montón de días sin escribir, tengo la necesidad de hacerlo. De dedicarme a ello, que para eso está esto y para ello ando metida en mil líos entre las redes y todo lo demás. Así que voy a empezar por el principio, como decía la sabia de mi abuela, y voy a ir desgranando todas las recetas que tengo en borradores y que muchos me habéis ido pidiendo estos días.
 
Empiezo por esta del cordero, que me fue reclamada, ya que el cordero es una de las cosas que se está implantando en las copiosas comidas navideñas, y más si es una carne un poco más especial, como suele ser el lechal. Esta es buenísima por nuestra zona manchega. El Cordero Manchego tiene D.O. propia y es de una excelente calidad. Si bien, la carne de cordero suele ser muy sabrosa, si tienes la suerte de encontrar, como yo, un pastor, que te cuide el animal y lo mantenga a base de leche, su carne será mucho más blanca y tierna, sin perder por ello ese excelente sabor.
 
No hay, por tanto, que complicarse mucho la vida con aliños varios, ya que de por sí es un plato excelente si lo hiciéramos en unas brasas o en una plancha. Pero cuando te juntas un montón, como es nuestro caso, que comíamos 19 personas, el cordero casi no da de sí para hacer a la plancha. Es mucho mejor cortarlo en trozos grandes y asarlo, para que todos podamos sentarnos a la vez en la mesa y no que uno ande pringado mientras los demás comen para que no se enfríe. Y ya os podéis imaginar quien es la que siempre pringa...
 
En fin, pues este año nos tocó cordero lechal. Y tenía pinta de ser muy muy bueno. Así que recurrí a la receta de mi buen amigo Vicente. El cocina en Buenafuente del Sistal (además de hacer mil cosas más, que es hombre para todo y tiene mil manos, o solo dos, pero que dan para llegar a todo), un monasterio perdido en la sierra del Alto Tajo en Guadalajara, y al que suelo ir de vez en cuando, desde hace casi 30 años. Si buscáis paz y un buen retiro espiritual, este es el sitio indicado.
 
Pues bien, yo cuando voy allí me suelo meter en la cocina a echar una mano al bueno de Vicente. Aprendo mucho de él. Siempre tiene trucos para una cocina sencilla, con escasos recursos, pero que alimente y se estire para muchos comensales. Ideal en un menú familiar. Y es típico allí en Semana Santa, para el Domingo de Gloria comer el cordero pascual. Si bien, su cordero no suele ser lechal, la forma en que lo prepara siempre sale tierno y jugoso. Por eso pensé que para un lechal, aún sería mejor. Así que copié su receta y os la presento aquí. Espero que os guste, porque sencilla no puede serlo más.
 
INGREDIENTES;
 
Cordero cortado a trozos.
Unas ramas de tomillo fresco.
Sal. Pimienta en grano. Laurel.
Vino blanco.
Unas chalotas o cebollitas pequeñas.
 
Guarnición: patatas para asar.
 
ELABORACIÓN;
 
Una cosa es imprescindible en esta receta; buscar como locos tomillo fresco. Mejor del campo o de algún jardín, que de esos que venden en tarros. Aunque si no podéis, con ese mismo os podéis arreglar.
 
La noche de antes a preparar el cordero, mojarlo un poco. Tenerlo a remojo para que pierda toda la sangre que le pueda quedar. Yo lo baño con agua, unas bolas de pimienta, un par de hojas de laurel y un par de ramas de tomillo fresco. Por la mañana, retiramos ese agua y lo reservamos.
 

Salar los trozos de carne y mientras hervir en bastante agua el tomillo. No hace falta que hierva mucho. Unos 5-6 minutos será suficiente. Colar el agua y echar sobre el cordero cuando se haya enfriado.
 
Entonces lo meteremos en el horno durante una hora y media a 180º, con unas cebollitas enteras y peladas. Si la carne es más dura, deberá estar algo más de tiempo. Le podemos añadir algo de vino blanco a mitad de cocción, pero eso va en gustos.
 
Para la guarnición, yo puse unas patatas a cocer durante 12-15 minutos en agua con sal. Pasado este tiempo, se escurren y parten por la mitad. Aprovecho el horno caliente del cordero y las pongo en la parte alta en los últimos 8-10 minutos del asado de la carne. Esto evitará que el cordero se tueste demasiado con el calor de la parte alta del horno, pero sí les dará el toque dorado a las patatas, a las que les hemos puesto sal, pimienta y un chorrito de aceite de oliva por encima.
 
Una vez que saquemos el cordero y las patatas serviremos ambos en cada plato. Os aseguro que siempre sale tierno. Tanto que la carne se separa sola del hueso. Y ese aroma de tomillo le da a este plato ese sabor a campo que tan bien le dice a estas carnes.
 
Aquí os lo dejo. Espero que lo gocéis y que os salga buenísimo.
 
Un saludo y un fuerte abrazo para este nuevo año que ya tenemos más que empezado.
 
Mamen



 

domingo, 22 de diciembre de 2013

MANTECADOS DE VINO BLANCO DE LA ABUELA ROSARIO

Esta receta es de esas que de verdad están rescatadas de antaño, antaño. Partimos de la receta original, que data hace más de 150 años. La abuela Rosario, de la familia de los Serra, les dejó el legado de algunas recetas fantásticas. Entre ellas este año he querido destacar estos mantecados de vino blanco que en su casa preparaban entre todas las mujeres (era una familia muy numerosa) por la noche y llevaban por la mañana al horno para cocerlos.

El "secreto" ha pasado de madres a hijas y llega hasta hoy. Yo llevo años viéndolos prepararlos. Y hablando hoy con una de las nietas (que ahora ya es abuela) me contaba que era como un ritual el preparar por la noche la masa, para dejarla "al relente", tapada con un paño limpio toda la noche,  para que la manteca se enfriara y cogiera bien la harina y el vino. Por la mañana se formaban y se colocaban en bandejas y se llevaban por la calle a hornear en el Horno del Rosario, dejando a la gente con la boca abierta de ver esas viandas. Luego se volvían otra vez a llevar a la casa para pasarlos por azúcar.

Da gusto ver que se mantienen las tradiciones y no se acaba ese momento de reunión para amasar y formar los mantecados y disfrutarlos en las fiestas navideñas. Es otra excusa para reunir a la familia. Y de esas hay que buscar cuantas más, mejor.

¿Los preparamos? Vamos! veréis qué fácil.

INGREDIENTES:

750 gs de harina
750 gs de manteca
250 gs de vino blanco
azúcar glass

ELABORACIÓN:

Tengo que confesaros que las manos que han amasado estos mantecados y lo hacen normalmente en mi casa es Lita, mi madre. Ya son famosos sus rollos de vino que os enseñé las navidades pasadas, así que este año, me puse a su lado para ver cómo preparaba estos mantecados heredados de la abuela Rosario, y llevarme mi parte.

No es nada complicado. Por la tarde-noche se prepara la masa: para ello se ablanda la manteca moviéndola bastante y se le añade el vino blanco y la harina, sin dejar de amasar, intentando que se integre del todo el líquido y la harina con la manteca. Cuando parece que ya lo va absorbiendo, se saca la masa sobre la mesa (enharinada previamente) y se continúa amasando hasta que quede suave y tersa la masa.

Entonces se deja tapada con un paño limpio toda la noche "al relente" para que se enfríe de nuevo la manteca y se integren bien los ingredientes.

Unas horas más tarde, a la mañana siguiente, se pasa el rodillo por la masa, aplanándola para dejarla con un grosor de medio centímetro más o menos, y se van cortando tiras y de las tiras, cuadraditos o rombos o como más te gusten. Redondos, con formas o como más rabia te den. Eso da igual. Lo que sí es importante es usar un cortador o cuchillo e ir limpiándolo bien para que no se le pegue la manteca y los cortes salgan mal o con picos.

Se colocan sobre papel de horno en bandejas un poco separados, porque crecen, y se meten en el horno, previamente calentado a 200º durante unos 15-20 minutos, o hasta que se doren un poco.

Se sacan de la bandeja, se dejan enfriar y luego se cubren bien de azúcar glass.

Y ya están preparados para servir con una copita de mistela en las sobremesas. Espero que sepáis guardar el secreto y que os animéis a prepararlos. Muy buenos y con sabor a antaño.

Desde aquí os deseo una Feliz Navidad y un año lleno de cosas buenas!

Mamen  

lunes, 8 de abril de 2013

NARANJAS RELLENAS

Parece que con la primavera, se nos va la época de las naranjas buenas. Pero he comprobado que no es verdad: podemos comer naranjas ricas durante la mayor parte del año. Es cierto que en invierno hay más y mejores, pero también las hay buenas en esta época e incluso en el verano. En casa somos de zumo diario y en ayunas! Nos funciona de maravilla.

Hace unos días hice mi primera compra On line. Nunca me creí capaz de ello. Lo primero por lo torpe que soy con la informática y no sé si al final no iba a pedir una barbaridad o demasiado poco. Y lo segundo porque no me fio de nadie a la hora de tener que poner mi número de cuenta en cualquier sitio. También podría incluir una tercera razón que es quizá la de más peso; nunca he tenido la necesidad de hacerlo y disfruto el hecho de ir al mercado.

Pero mira una vez tenía que ser la primera y estaba sin tiempo de ir al mercado. Así que me lancé a la red a por naranjas. Muchas webs, pero para qué dar vueltas. Derechita; naranjas recién cogidas del árbol y tienes cinco días para pagar después de probarlas! Por lo tanto, no era mal reclamo para solventar mis reticencias. TUFRUTERIA me ofrecía #naranjasconcorazón con certificado de la fecha y hora de cogida y con garantía de calidad en la forma de pago.

Llegó la fruta y la verdura. Y entre todo ello habían algunas naranjas candidatas a preparar esta receta, que hacía años que no había hecho. Y ya tenía ganas. El problema es que hay que buscar naranjas que se sujeten bien de pie, que tengan la piel un poco más gordita para poder vaciarlas con facilidad y que no se rompan, y por supuesto, que estén dulces y buenas. Así que escogimos tres de ellas y las preparamos como os voy a contar.

INGREDIENTES;

Naranjas
Mermelada de melocotón, albaricoque o la que más os guste
Nueces
Nata montada
Miel

ELABORACIÓN:

En primer lugar, debemos cortar de la parte de arriba de las naranjas; si tienes un poco de arte, como mi amiga Elena Zulueta, pues te luces. Ella hace auténticas virguerías con el cuchillo en su Escuela de Vigo. Yo no llego, así que las corto con forma de estrella que me resulta más fácil y sale una tapita bastante lucida... De todos modos, sólo la uso luego para adornar, puesto que no se tapan.

Una vez abiertas las naranjas de este modo, con una cuchara vamos vaciando la pulpa de la naranja y dejándola a trozos en un bol. Le escurrimos un poco el zumo, para que no nos quede líquido de más, pero sin llegar a secarlas del todo. A estos trozos de la pulpa le añadimos la mermelada. Cuanto más golosos seamos, más mermelada le pondremos. Removemos bien y añadimos unos trozos de nueces.
 
La mermelada a utilizar es un poco cuestión de gusto. Yo uso siempre de melocotón o albaricoque... por eso que son de color naranja y no desvirtúa mucho el color y porque son las que más me gustan.
 
Una vez que tenemos esta mezcla vamos rellenando las naranjas. Nos quedará el hueco de los cortes que es donde ponemos la nata montada. Si tenéis manga pastelera, lo podéis decorar mas. Pero si no, una buena cuchara y a hacer montaña!
 
Luego le dejamos caer unas nueces y un buen chorreón de miel.
 
Para comerlas, lo suyo es mezclar la nata con el relleno y comerlo todo junto, pero eso ya es elección de cada uno.
 
Aquí tenéis un postre bien rico, sencillo y económico, con el que quedar superbién si tenéis visita y que está riquísimo. Eso si, muy de dieta no es... Jeje
 

 
 

domingo, 24 de marzo de 2013

CRUMBLÉ DE CALABAZA







Hace ya un tiempo que llevo dándole vueltas a esta receta. Si os digo que más de un año, no os engaño. Pero es verdad.

Todo vino (lo siento, no os váis a librar del cuento, que ya que me pongo os lo explico) cuando en un mercadillo me ofrecieron una calabaza preciosa: era del tamaño de un balón de balonmano, más o menos; redondita preciosa y de un color naranja intenso, de la que me recomendaron usar para dulce.

Aquella calabaza acabó en navidad rellena de un buen puñado de todo lo que fuimos pillando de pasas, ciruelas, frutos secos y un buen chorreón de un vino dulce. Asada en el horno y nos dio una auténtica sorpresa su sabor. Y más su presencia. Estaba preciosa y muy navideña.

Estas navidades las volví a buscar. No me parecía bien poner un post de algo que no saliera con cualquier calabaza que pudiéramos encontrar. Así que estuve buscando, pero no. No me convencía. Así que lo dejé pasar.

Pero mira por dónde estas navidades probamos en casa de unos amigos un crumlé de manzana. Y me recordó un poco la textura de la calabaza asada. Y a mis manos los moldes de Lékué en los que estuvimos preparando algunas cosas... Y así surgió la idea:

INGREDIENTES:

Calabaza (si se puede elegir; dulce)
10 g de Mantequilla y 1 cucharadita de azúcar moreno (por vasito)
6-8 Pasas
2-3 Ciruelas
2-3 Orejones
un puñado de Nueces peladas
Piñones
Medio vaso de Pedro Ximemez
50  g de mantequilla
8 galletas

ELABORACIÓN:

La calabaza la partimos en trocitos pequeños que iremos poniendo en los vasitos hasta casi llenarlos, pero no del todo. Ponemos una cucharada de azúcar moreno y un pegotillo de mantequilla. Lo metemos en el microondas durante 3 minutos los cuatro vasos y colocándolos en la orilla del plato del horno, no en el centro. Cuando los sacamos, removemos para que quede toda la calabaza como un puré un poco consistente. Incluso puede tener algún "tropezón" que no importa.

Desde la noche de antes, teníamos a remojo de Pedro Ximenez los frutos. En este momento los escurrimos (no del todo) y trituramos. Reservamos.




Si tenemos la mantequilla fuera de la nevera un rato, no hace falta, pero si está muy dura hay que ablandarla poniéndola un ratito en el microondas. Apenas medio minuto. Entonces la mezclamos con las galletas que habremos triturado bien antes. Removemos hasta tener una especie de "serrín".

Llegados a este punto podemos prepararlo de dos formas diferentes; yo en los vasitos pongo sobre la calabaza preparada previamente, una buena cucharada del triturado de los frutos, y sobre ésta una capa considerable de la mezcla de las galletas. Otra opción es mezclar un poco de ambos triturados y con esa mezcla cubrir la calabaza. Cualquiera de las dos opciones es válida. Sabe igual y el resultado es casi el mismo.

Se puede llevar a la mesa en los mismos vasitos, o servir en plato montado con ayuda de un aro. Eso ya va en gustos. Ahora sí; lo suyo es tomarlo templado. Espero que os guste.