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martes, 18 de julio de 2017

ENSALADA DE ESPINACAS CON CRUJIENTE DE BEICON






No os vais a creer cómo nacen muchas veces mis recetas...

Desde que estoy al frente de Flow Cooking, mi tiempo para la casa es bastante limitado, pero aún así me gusta tener un poco de todo y poder preparar mis "inventos" sin echar en falta ningún ingrediente. Nunca sé muy bien qué me va a apetecer, depende del día me decanto por un filete, una ensalada o una sopita reparadora si hace frío. 

La verdad sea dicha, ahora mismo no está haciendo un frío polar, y con estas calores más bien nos apeteció hacer una ensalada contundente. No por la buena causa de cuidar la línea, sino por la de aprovechar unas espinacas tiernas que ya no sabía cómo endilgarles a los críos. 

Eran tan tiernas, que me parecía pecado manipularlas mucho. Así que esta vez, la opción era ponerlas crudas. 

Y entonces, de la más sencilla improvisación empieza mi, llamémosle así, coreografía. Abro la nevera, escudriño todos los estantes, la despensa y un armario donde guardo las cosas para los "experimentos". De esos escondrijos van saliendo las piezas del baile (#ConLoQueHabíaPorCasa), y una tras otra acaban combinándose en una perfecta sinfonía de presencia y sabor, que no os cuento lo buenísima que está y lo bien que suena. Si, he dicho suena, porque es una ensalada crujiente. 

Creo que lo mejor es que subáis el volumen, os sirváis un vinito y nos pongamos los delantales. Vamos a cocinar. 

INGREDIENTES: 
  • Espinacas tiernas 
  • Tomates Cherry 
  • Beicon 
  • Cebolla crujiente (frita) 
  • Queso tierno de cabra o manchego suave 
  • Crema de vinagre de limón 
  • Limón exprimido 
  • AOVE 

ELABORACIÓN: 


No puede ser más sencillo. Si no quieres, no tienes ni que encender la sartén, porque si tienes beicon de ese super fino, puedes cortarlo a tiras, lo pones sobre un papel en un plato, y tras unos minutos de microondas quedará crujiente y tostadito. Si no eres de micro, pues la tradicional sartén. Recuerda luego dejar soltar el exceso de grasa en un papel de cocina. 

Lo otro que tienes que elaborar es la salsa para el aliño. Las espinacas siempre me han parecido que casaban bien con los cítricos, y recordé una crema de vinagre al limón que no tenía muy claro como gastar y ésta era una buena ocasión. Así que sigue mis pasos: en el vaso de la batidora, pon un buen chorreón de éste vinagre al limón que te digo (si lo encuentras, que supongo que no debe ser tan complicado), luego añade el zumo de un limón y echa además un buen chorreón de aceite de oliva virgen extra. Con la batidora haz una emulsión batiendo toda la mezcla para que quede como si fuera una mayonesa, despacito, y sin mover la batidora vas subiendo poco a poco hasta hacer una crema espesa.

¡Ya lo tienes! Vamos a emplatar: pon un buen puñado de espinacas en el plato. Echa por encima un poco de cebolla crujiente, más el beicon reservado (y escurrido). Aliña la ensalada con la crema preparada, y luego coloca encima el queso cortado como más te guste. ¡Y voilá! 

Tenéis que probarlo. Es una mezcla espectacular y deliciosa que espero que os guste tanto como a los de casa. 

Saludos, y disculpad mi ausencia por estos lares durante este tiempo.

miércoles, 26 de agosto de 2015

"CHIPS" DE PATATA CON CREMA DE QUESO AZUL


Una vez traspasada la frontera de los 200 post, he decidido relajar la tensión y compartir con vosotros esta receta, de una genial sencillez y que representa una de mis premisas: surgen de la nada y al final son casi un todo…

En realidad, la idea vino de ese afán de aprovechar y no tirar nada que heredé de mi abuela, que había vivido las inclemencias de la postguerra y valoraba mucho todo lo que tenía. Cualquier cosa que quedaba tras la comida era susceptible de integrarse en un nuevo plato… un caldo de cocer verduras, un resto de un escabeche,  o incluso esto, las mondas de las patatas... aunque ella las usaba para las gallinas o los cerdos.

Aunque es difícil que en nuestras viviendas urbanitas tengamos  tan aprovechables animales, lo que sí tenemos ahora es un afán grande por lo ecológico. Vivimos una eclosión de los huertos periurbanos cultivados con afán y mimo para obtener todo tipo de frutas y verduras,  de esas que además de engordar el cuerpo engordan la autoestima, al ser obtenidas mediante el esfuerzo de uno mismo. Esto viene a cuento de que mi amiga Marta es poseedora de un cachito de huerto y tiene una compostadora, a la que hubieran ido a parar estas mondas que hoy vamos a cocinar. Dado que la citada compostadora se cerró la semana pasada, había que pergeñar algo para aprovechar las mondas de marras, y aquí es donde entra en acción esta sencillísima receta…

INGREDIENTES: 

Mondas de patatas cocidas (sí, eso, las mondas) 
Aceite de girasol o de semillas para freir
Queso
Un poquito de nata para cocinar
Sal

ELABORACIÓN: 

Por si seguís escépticos, sí, vamos a cocinar las mondas de las patatas. Eso sí, han de ser mondas de patatas nuevas de piel fina.

Yo aproveché que había cocido patatas para hacer una ensalada campera, y las cocí con piel, tras lavarlas a conciencia. Después de cocerlas unos 20 minutos (o algo más si son muy gordas), las pasé por agua con hielo. Casi se despegó sola la piel, pero en este caso mejor si no lo hacen. Es por ello que es mejor tener la precaución de no cocerlas demasiado, así que las dejé secar y luego las fui pelando yo, con la precaución de dejar algo de patata en la piel.

Después puse a calentar aceite.  Mejor si usamos un recipiente hondo (como un cazo), donde no necesitemos tanto aceite y podamos sumergir todas las patatas. Una vez que haya cogido temperatura eché las mondas,  intentando que no quedaran apretadas o pegadas unas a otras. Hay que dejarlas  que se tuesten bien, o al gusto de cada uno, pero buscando la consistencia de "chips", así que deben estar crujientes. 

Una vez fritas, las pasé por papel de cocina para que soltaran el exceso de aceite y las serví en un bol con un poco de sal. 

Ya así están buenísimas, pero podemos añadirles un toque que las haga un poco más especiales. A la vista está que son "mondas",  y la gente puede pensar que les estás tomando el pelo... 

Yo les pongo una crema de queso que preparo con cualquier queso que tengo por casa y un chorrito de nata, calentándolo a fuego flojo hasta que quede todo derretido e integrado. 

Lo mismo puede ser un queso al romero, o un queso azul. El caso es que sea un queso de sabor consistente que le aporte un extra a la tapa. 


Y ya está. No me digáis que no es original. Si lo probáis, veréis que es un plato tan simple como delicioso. Por favor, contádmelo si lo hacéis en casa y si se os ocurre acompañarlo de otra cosa más original. Espero que os guste. 

Hasta la próxima!!
Mamen


sábado, 28 de febrero de 2015

MOJE DE ESPÁRRAGOS


Hay recetas de esas que escuchas en alguna espera en el supermercado, que vagamente recuerdas y que luego quieres interpretar a tu manera. Algunas te llegan por la vista, cuando ves una foto e imaginas cómo tiene que saber y deduces que te gustará e inventas cómo llegar a ella. Otras también te cuentan; de eso que preguntas ¿qué vas a comer hoy? y te dicen: Moje de espárragos! Y te suena muy bien...

Así me sonó cuando Antonio me lo comentó, casi sin venir a cuento. Él es hombre de cocina antigua, y de vez en cuando escarba recetas de las de antes y como sabe que me gustan, me las hace llegar por correo. Aquel día me llamó para hablar de negocios, pero acabamos hablando de cocina, como dos tontos aficionados a las cocinitas. 

Me contó su versión de un guiso de espárragos que me sonó a gloria y que yo interpreté a mi manera. Espero que se acerque a la suya o que al menos, le rinda homenaje, porque así lo voy a intentar. 
Gracias Antonio. Espero seguir recibiendo recetas así, porque son de las que sabes que me encantan y así intentaremos perpetuar esos platos de nuestras abuelas y conseguir que no desaparezcan. 

INGREDIENTES: 

Un par de manojos de espárragos verdes
Una Cebolla
Dos o tres dientes de Ajo
Cuatro o cinco Tomates seco
Cuatro cucharadas de salsa de tomate frito
Media cucharadita de Pimentón de la Vera ahumado
Un puñadito de Piñones
Una cucharada con colmo de Harina
Medio litro o algo más de Agua
100-150 ml de vino blanco
Sal
Huevos (Uno por comensal) 

ELABORACIÓN:

Primero cortaremos los espárragos, yo los corto por la última parte más dura, de modo que se queda todo lo duro por un lado (la parte más blanquinosa) y el resto, tierno, por otra parte. También separo las yemas, que las reservo para el final. 

Con los tronchos duros, preparo en la Thermomix el caldo que usaré para el guiso (esto es de mi cosecha, pero me encanta este caldo). Pare ello pongo un poquito de aceite, lo caliento y luego sofrío los tronchos triturando a velocidad 3. Cuando se han sofrito un par de minutos, añado medio litro de agua y los dejo hervir durante 7 u 8 minutos a 100º en velocidad 4. Por último trituro a velocidad 8 y cuelo. 

Si no tienes Thermomix o similar, puedes sofreír, un poco más picados a cuchillo, después cocer y por último triturar con la batidora. Quedará igual. 

Mientras todo esto se va haciendo (casi solo), voy haciendo el sofrito. Empiezo por la cebolla bien picada y el ajo. Luego pongo los espárragos cortados (las yemas las dejo para más tarde, porque al ser tan tiernas, se nos desharían en el guiso). Y luego echo unos trozos de tomates secos y los piñones. 

Cuando todo esto esté bien tierno, entonces echamos el tomate, el pimentón y la harina (sólo una buena cucharada sopera), que nos ayudará a espesar el guiso. 

Cuando la harina se haya tostado un poco y mezclado bien con el resto de ingredientes, es el momento de echar el vino, reducir un poquito y enseguida el caldo de los tronchos caliente, sólo lo justo para que cubra el sofrito y un poquito más. Lo tendremos casi media hora a fuego lento y dando vueltas con frecuencia, ya que al estar espeso el guiso, corremos el riesgo de que se nos pegue al fondo y se queme. A mitad del tiempo de cocción, incorporamos las yemas que teníamos reservadas. 

En el momento de ir a servirlo se deja pochar un huevo por comensal, y se sirve sobre un poco de la salsa. 

Por supuesto, no os tengo que decir lo buenísimo que está y que necesitaréis pan porque resulta imprescindible mojar, es imposible no hacerlo. 

Pues nada, lo dicho Antonio, si en algo he fallado ya me lo dirás, y si he acertado, gracias por tus aportaciones a mi "cultura de la cuchara". 

Os espero en la próxima. 

Mamen


martes, 28 de octubre de 2014

GUISO DE CUELLO DE CORDERO CON ALCACHOFAS



Se ha terminado el verano (que no el calor, por cierto) y es momento de organizarse y coger ritmo y rutina. Y me he propuesto que cada vez que prepare alguna comida que merezca la pena compartir, no dejaré pasar tiempo y la publicaré cuanto antes, para que no queden en el olvido.
 
Esta receta hace años que la vengo preparando. Es de esas que hacía mi abuela (que tan buena herencia me ha dejado) y que en casa gusta mucho. Sólo hay que esperar a la temporada de alcachofas para prepararlo con la verdura fresca, porque gana muchísimo en sabor. Así que en cuanto vi las primeras de temporada en el mercado, enseguida me vino al paladar el recuerdo de este guiso. Sencillo, económico y muy muy bueno.
 
Mi abuela lo hacía con la parte del cuello de cordero porque decía que era muy sabrosa y a todos nos gustaba entretenernos rebañando los huesecillos. Es tierna y no sale nada cara. Y si el cordero es manchego, no os digo más... te chupas hasta los dedos.
 
Pues nada, acercaros al mercado y proveeros de buena materia prima, que vamos al fogón derechitos...
 
INGREDIENTES:
 
Medio kilo de Cuello de cordero (o algo más si se quiere)
4 o 5 Alcachofas
1 Cebolla mediana
2 Zanahorias
3 dientes de Ajo
20 gs de Harina
1 vaso de Vino blanco
Sal y tomillo
40 ml de Aceite de oliva.
 
ELABORACIÓN:
 
Ponemos a rehogar con algo del aceite la cebolla y un par de dientes de ajo. Salamos. Añadimos las zanahorias cortadas en rodajas y damos unas vueltas.
 
Aparte sofreímos el cordero sazonado con sal y el tomillo. Podemos rebozarlo antes un poco en harina, pero no es necesario, si queremos hacer el guiso un poco más ligero. No hace falta dorarlo demasiado. Lo vamos reservando.
 
Añadimos al sofrito de las verduras un par de cucharaditas de harina y la sofreímos bien hasta que esté dorada. Añadimos las alcachofas cortadas en cuartos (una vez quitadas las hojas más duras y pelado el tallo) y el cordero que teníamos reservado.
 
En la sartén de haber sofrito el cordero, me gusta poner un vaso de vino blanco, para que coja también los jugos que han soltado la carne. Luego lo echaremos sobre el sofrito y lo terminamos de cubrir con agua. Rectificamos de sal y dejamos a fuego medio unos 40 minutos.
 
Mientras cuece, freímos unas patatas rotas en abundante aceite bien caliente, hasta que estén doradas. Las añadiremos a la cazuela cinco minutos antes de terminar la cocción y espolvoreamos con perejil picado.
 
Dejarlo reposar un poquito antes de llevarlo a la mesa. El caldo se queda espesito y delicioso; de toma pan y moja, que digo yo.
 
Sencillo, ya os lo había dicho. Espero que os guste. ¡Hasta la próxima!
 
Mamen.


 

lunes, 29 de septiembre de 2014

ASADILLO MANCHEGO PARA MANU

 



Tanto tiempo sin publicar y ahora en un par de días, un par de post. Pero este corría prisa, porque le prometí a Manu Catman que iba a participar en su concurso, quería llegar a tiempo y hoy es el último día.

Siempre apurando, pero esta vez el premio merecía la pena... Si. No me miréis así que en realidad participo sólo por el premio (jajaja). Y casi que sólo por el primero que es el que más ilusión me hace... ¡¡Ir a Mallorca para grabar una video-receta juntos con el súper-Cat-cooker!!. Sólo pensarlo y ya me ando relamiendo las zarpas de lo divertido que pinta el plan.

Además, hace ya tiempo que tengo pendiente hacer una visita a la isla para  disfrutar unos días de Manu y Fran y hacer una buena ruta gastronómica por la zona. Que se pasan la vida poniéndonos los dientes largos en fiestas y eventos por allí y ya va siendo hora de probarlo.

Pues sí, son cuatro años de blog en los que se puede ver bien cómo ha ido evolucionando en presentaciones, fotografías y redacción de los post. Manu es un apasionado de la gastronomía y tiene casi entrega total a su blog. De verdad que me resulta admirable. Esa constancia es la que hace que tenga ese montonazo de visitas y seguidores, ahora también en su canal de YouTube donde presenta esas video recetas que me encanta ver y me parecen asequibles y divertidas. ¡¡Felicidades a los dos!!

He estado paseando por el blog y pensé primero en robarle una receta mallorquina, pero luego me he dejado llevar por la tierra... Si;  Manu es manchego como yo y he decidido preparar una receta tradicional manchega. De esas de siempre, de las sencillas, de las que bien sabéis que me gustan a mí.

Es tiempo de tomates y hay muy buenos pimientos, así que es el mejor momento para hacer un Asadillo Manchego. Con verduras de temporada. Así es como da gusto cocinar. Aprovechando lo mejor en cada momento.

El asadillo se podía hacer y meter también en botes de conserva para tener todo el año. Está bueno frío, pero como a mí me gusta realmente es caliente y con un huevo frito.

Manu lo sirve con huevo cocido. Es otra opción, pero a mi me parece que es comida de mojar pan, así que mejor si tienes esa yema tierna para la hogaza o incluso mezclar con el tomate todo el huevo. Mi abuela echaba un huevo directamente en la sartén y lo revolvía con el asadillo, dándole un color más anaranjado y estaba buenísimo también con un picatoste de pan frito en aceite bien caliente.

Bueno, ya está bien de ponernos los dientes largos y vamos a poner las zarpas en la cocina porque hoy somos "Cat-coocker"

INGREDIENTES:

3 o 4 pimientos rojos de esos muy "carnosos"
1,5 kg de tomates maduros
Un chorreón de AOVE (Aceite de Oliva Virgen Extra)
Un diente de ajo
Una pizca de cominos
Azúcar
Sal

ELABORACIÓN:

Primero preparamos los pimientos para asarlos. Yo los froto con aceite y los pongo tal cual en una fuente de horno. Precaliento el horno un poco a unos 180º y los meto durante unos 20 0 30 minutos, según lo gruesos que sean. Luego se dejan enfriar tapándolos un poco para que se pelen mejor y suelten todo el jugo.

Mientras los pimientos están en el horno, podemos ir preparando los tomates. En esta época por aquí hay mucho tomate. Por aquí y por casi todos sitios, porque hay que ver la cantidad de tomates espectaculares que consigue la gente en sus propios huertos, que van proliferando y me parece genial. A mí me mandaron unos el otro día desde Palencia y me parecieron un bocado exquisito (gracias, José). Pero para este plato he ido a buscar un tomate más pequeño y más rojo, a ser posible bastante maduro.



Hay que entretenerse en rallar todos los tomates uno por uno, partiéndolos en dos justo por la mitad del tomate (entre el rabo y la parte de abajo) y con un rallador sacar toda la pulpa. Una vez que esté rallado lo ponemos en una cacerola o sartén bastante honda (porque salpica bastante) después de haber calentado un poco un chorreón de aceite de oliva. El aceite, cuanto más bueno, mejor. Ya lo sabéis.

A fuego medio se tiene que ir dando vueltas de vez en cuando al tomate. Se deja por lo menos una hora o algo más hasta que se haya consumido toda el agua y se quede espesa la salsa. Se le pone como una cucharada sopera de azúcar y media y un poco de sal. Pero esto va en gustos. El azúcar quita la acidez, pero tampoco es necesario dejar una salsa dulce. Si queda con muchas pepitas, se puede pasar por el chino para retirarlas.

Una vez pelados los pimientos y limpios de simientes, los troceamos (a mi me gusta hacer los trozos irregulares y con la mano) y los añadimos al tomate. Yo también añado el jugo de asar los pimientos para aportarle más sabor. Le damos unas vueltas para que vuelva perder el líquido.

Así ya está buenísimo, pero a mí me gusta darle un toque extra haciendo un picadillo con un diente de ajo y unos cominos. A la picada le ponemos un poco de aceite de oliva (ahora sí, virgen extra, por favor) y se lo echamos por encima al asadillo.

Y lo dicho, unos picatostes o un par de huevos fritos, un buen pan, un buen vino tinto y ya tenéis una tradicional y deliciosa comida manchega.

Espero que os guste, sobre todo a Manu y a Fran ;) para el concurso. Y si no gano el primer premio, ya tengo mi premio particular de añadir una receta más a mi cuenta particular.

Hasta la próxima.

Mamen.

 

jueves, 15 de mayo de 2014

TARTA DE VERDURAS "MI RATATOUILLE"

Voy a aprovechar el tirón y a sacar del baúl algunas recetas que durante estos meses de sequía he ido guardando.

Ha sido duro volver a la carga. Este tiempo me ha servido para pararme y mirar un poco hasta dónde quiero llegar con el blog. No me va la vida en ello, ni tiene que absorberme tanto tiempo. No tiene que ser una prioridad. Al fin y al cabo, esto es un hobby y no una profesión, aunque bien es cierto que por él he llegado a otras metas que pueden ser fructíferas en un futuro no muy lejano (he ahí Flow Cooking).

Sin embargo, cuando uno pone mucho empeño en las cosas y le emocionan, es difícil medirse y no desbordarse en ello. La pasión es a veces incontrolable.

Durante estos meses, he hablado con mucha gente y lo cierto es que todos me han animado siempre a continuar escribiendo. Algunos han valorado mucho mis recetas, otros mi forma de compartirlas y otros también han criticado que escriba de mi vida en vez de centrarme sólo en la receta. Y lo he pensado mucho.

Esto os lo cuento, porque a los que venís por aquí a leerme de vez en cuando, creo que os debía una explicación. Pero es que me he dado cuenta que además de mi cocina, esto es escaparate de mis experiencias y mis pensamientos. Si no os gusta todo este rollo, sabéis que más abajo está la lista de ingredientes y ya solo se habla de cocina. Os vais directamente allí y podéis sacar la receta, sin más.

Pero por mi parte creo que voy a seguir utilizando este portal como válvula de escape de mi sentir y de la historia de cómo surge una idea o una receta nueva. Es lo que hace particular este blog y no quiero abandonarlo.

Si que estoy mirando la forma de cambiarle un poco la cara y añadirle un par de cosillas que lo enriquezca y que os hagan más sencillo el acceso a lo que buscáis. Ya ando en ello (cuento con ayuda, tranquilos), sólo tened paciencia.

De momento voy a adjuntar con cada receta un tema de nuestra música (tengo un "pinche dj" en casa que es un lujo). Porque en mi cocina no falta nunca una banda sonora para acompañar. Sólo espero que sean de vuestro agrado, como lo son para nosotros.

Pues nada. Hoy os invito a que probéis esta sencilla tarta salada que admite muchas combinaciones según vuestros gustos y que incluso se puede hacer sólo vegana, que también sale buenísima. La idea surgió porque estuve en el horno San Bartolomé de Valencia, que regenta Luis Machi, maestro artesano del que os hablé en este post, y allí vi la variedad de cocas, empanadas y tartas de frutas que preparaban y me dio muchísima gana. Me fijé un poco que hacían unas de verduras con una disposición regular que me recordó al Ratatouille de la película de Pixar y me puse manos a la obra, como siempre, con lo que tenía por casa... Vamos a la cocina?

INGREDIENTES:

Una placa de masa de hojaldre (aunque sirve otra masa como brisa o masa casera de coca)
Calabacín
Berenjena
Tomates
Pimiento rojo
Morcilla de Burgos
Un par de chalotas
Aceite
Ajo y perejil
Una pizca de sal

ELABORACIÓN:
 
Esta receta no puede ser más fácil... es tan sencilla que no sabía si merecía un post cuando la preparé. Pero nos sorprendió tanto lo buena que estaba que decidí compartirla. Así que está aquí por méritos propios.

Os he indicado los ingredientes, pero sin mucha precisión. Creo que usé como media parte de cada uno, pero ya va en gustos cargarlo más o menos. Y utilicé esos porque en realidad esta idea era para usar lo que había por casa, pero vamos, que se puede hacer con otras verduras o incluso con otras disposiciones.
 
En cuanto a la masa, ocurre exactamente igual... Era la que tenía. Casi siempre suelo tener algo de hojaldre en la nevera, porque me encanta. Es muy socorrido y lo podemos preparar tanto con dulces como con salados. Casi cualquier cosa envuelta en hojaldre está bien buena!!
 
Pero ocurre que las verduras suelen soltar algo de jugos y quizá, después de prepararlo, me di cuenta que hubiera estado mucho mejor con una masa casera de coca o incluso una brisa. Cualquiera con algo más de cuerpo que el hojaldre. Aún así salió buenísima, ¿eh?
 
Pues ya os digo; poco misterio. Hay que partir las verduras a rodajas finas. El calabacín sin pelar siempre, y la berenjena como os guste más. A mí me gusta dejarle la piel, pero se puede poner pelada. El pimiento también, a rodajas igual que el tomate y la morcilla (a esta sí le quité la piel, con cuidado para que no se desmorone).
 
Primero colocamos la masa sobre la fuente de horno y la pinchamos, para evitar que suba. Luego echamos el tomate frito (poquito, lo justo para cubrir la base) y lo extendemos bien. Y sobre este vamos colocando las verduras en el mismo orden. No por nada en especial, sino porque me parece que así queda más vistoso y bonito.
 
Por último, echamos unas rodajitas de chalotas por encima lo pincelé con un picadillo de aceite, ajo y perejil y un pelín de sal. Lo metemos al horno precalentado a 220º y esperamos unos 20 o 25 minutos a que se haga a nuestro gusto. A mí me gustan las verduras un pelín al dente, así que apenas las vi tiernas, las saqué del horno.

Es una delicia tomarlo caliente, pero si se enfría, también es exquisito.
 
Por favor, os digo lo de siempre. Probarlo y luego me contáis cómo os ha salido y si os ha gustado tanto como a nosotros.
 
Y, como os prometí, tengo un "pinche" genial que le pone banda sonora a estas recetas mientras las preparamos, así que el tema elegido para hoy os lo dejo pinchando aquí. Os sugiero que si decidís hacer esta receta, os la pongáis de fondo,  como un ingrediente más ;)  ¡Veréis que os anima!

Hasta la próxima. Besos gordos

Mamen









 

jueves, 5 de diciembre de 2013

BACALAO CON ESPÁRRAGOS PARA EL #DIADELVINO

Una vez más surge una iniciativa de reunir a blogueros gastronómicos entorno a un tema. Esta vez nace a raíz de la época de la vendimia. Haciéndonos eco de la enorme producción de vino que hay en España y valorando la calidad de toda ella, por iniciativa de Graci (del blog Pinchos y Canapés, que ya he recomendado en alguna ocasión y que ha sido la creadora del logo), decidimos unirnos para hacer promoción de los vinos de nuestras tierras y elaborar recetas con vino o maridarlas con ellos de la mejor forma que sepamos.

Yo no entiendo mucho de vinos, la verdad. Lo único que entiendo es el que me gusta más o el que me gusta menos. A lo mejor os hablo de un vino que me ha encantado y resulta que no es de mucha calidad, pero si me gusta es igual de válido, ¿no? Es lo que yo creo. No porque sea un vino caro, tiene que ser buenísimo. Creo que hay vinos baratos y asequibles a todos los bolsillos de una excelente calidad. Y también creo que hay vinos caros que no son para tanto. Pero vamos, ya os digo yo que no soy ninguna experta.

Aunque últimamente me estoy aficionando bastante al vino (no penséis que me estoy emborrachando, que os veo venir),  a aprender más sobre estos caldos y saber sacarles el máximo partido. Descubrir aromas, contrastes, tonalidades, taninos, tipos de uvas y todas esas cosas que los grandes someliers saben encontrar en cada copa. Procuro asistir a algunas catas y maridajes, que cada vez están más de moda, y de los que se benefician bodegas y restaurantes, pero que cuestan una pasta y no se puede siempre que uno quiere, pero lo intento.

Y la verdad, siempre fui de tintos. De Riberas sobre todo, me gusta mucho encontrar en el vino ese sabor a roble y a tierra, a cuero y a fruta madura. Sin embargo, este verano he empezado a descubrir los blancos, que fresquitos son una delicia, y creo que me he cambiado de bando. Agradezco el frescor en boca, el sabor frutal y el dulzor. Me resulta mucho más fácil maridar el blanco que el tinto. Me parece a mí que va bien con casi todo. Eso sí, procuro que no sean espumosos. Esos no me van tanto, al igual que el cava, que me cuesta. Quizá porque lo he probado poco.

Pues en estos actos, que os voy contando, me escriben de la DO Valdepeñas, haciéndose eco del #diadelvino y ofreciéndome un vino con que maridar o hacer mi receta, y claro, sin pensarlo, les dije que quería un blanco. Y al poco tiempo, recibí perfectamente embalado una botella de un blanco jóven DO Valdepeñas. Y nada, manos a la obra, que esto no puede esperar o nos pilla el toro, como siempre. Desde aquí mi agradecimiento a ellos, que ha sido todo un detalle.

La primera opción era preparar una buena salsa marinera... Sin duda, imprescindible el vino para ello. Pero ya tengo en el blog almejas y calamares con esta salsa. Así que consultando con mi almohada (o con Ximo, que es más o menos lo mismo) llegué a la conclusión de que un bacalao fresco iba a tener la culpa. Y para dar color, lo iba a acompañar de unos espárragos... Vamos? Venga!!

INGREDIENTES:

Un manojo de espárragos
Un bacalao fresco
20 g de harina
100 ml de vino blanco
200 ml de caldo de pescado
100 ml de caldo de espárragos (*)
30 ml de aceite de oliva suave
Una cebolla mediana.
Sal.

ELABORACIÓN:

Hay que picar la cebolla fina y ponerla a sofreír con el aceite a fuego muy lento, con un poquito de sal.

Entretanto, prepararemos el caldo de los espárragos (*): para ello separamos los tronchos más duros de la base de los espárragos y los sofreímos con un pelín de aceite en la thermomix. Trituramos a velocidad 4 o 5 y les añadimos unos 150 ml de agua. Dejaremos hervir 5 minutos a velocidad 4. Después pasamos por velocidades 7 a 9 y colamos. Este caldo verde nos servirá para más tarde.

Una vez que la cebolla esté pochada, prepararemos una roux echando la harina, removemos bien para que se dore un poco y entonces vamos echando los caldos: el vino blanco, el caldo de los espárragos y el fumet de pescado. Removemos un poco para que vaya espesando y colocamos sobre esta salsa los lomos de bacalao (Debemos pedirlo abierto y sin espina, cortado en tres o cuatro trozos cada lomo) con la piel hacia abajo y dejamos cocer unos 8 minutos más o menos, dependiendo de lo altos que sean los lomos. Pero hay que tener cuidado, porque no necesitarán más de 10 minutos. Si se pasa el pescado no estará jugoso.

Con los espárragos que nos han quedado, prepararemos la guarnición. Para ello, los escaldaremos en un poco de agua durante unos 4 o 5 minutos. Y luego, bien escurridos, los pasaremos por una sartén un poco engrasada y les ponemos un pelín de sal.

Lo servimos en un plato con bastante salsa y junto a los espárragos. La verdad, que el vino le da un punto a esta receta. Tenedlo muy en cuenta!!

Nada, os dejo que disfrutéis del plato, del vino y de la lectura. Espero que os haya gustado. Saludos!

Mamen.




 

lunes, 2 de diciembre de 2013

EMPANADA DE SALMÓN Y NATA

Para contaros la historia de esta empanada, tengo que remontarme a un fin de semana atrás, porque ya sabemos que una cosa lleva a la otra y a mi la cultura del aprovechamiento domina en mi cocina casi a diario.
 
No pretendo soltaros un rollo pero sí poneros los dientes largos con lo que se disfruta al tener una chimenea en el campo y lo que supone aprovechar el fuego, no sólo para recibir calor. Teníamos planeado pasar el fin de semana en VillaFlow para recoger hojas y disfrutar del otoño, que también tiene su encanto. Y me pasé antes de ir por la plaza pensando en todas las cosas que podíamos hacer en la lumbre... Boniatos, castañas, unos níscalos para un ajoharina, por supuesto un forro y algo más de carne y una cosa que no había probado nunca... unos Calçots (como les llaman los catalanes).

Poco a poco fue cayendo todo... Para comer el ajo-harina y la carne. A media tarde las castañas y para cenar los boniatos, asados en las ascuas; uhmmm. Puro vicio! Y a disfrutar del calor de la lumbre, esa siesta viendo arder el tronco, lo que relaja mirar el fuego... Es impresionante!
 
Pero los Calçots no los había preparado nunca. Aunque tampoco debían tener mucho misterio. Los puse en las parrillas y los dejé un poco cerca de las brasas. Luego los saqué y los envolví en papel y cuando se enfriaron un poco, les quité las capas de fuera más asorratadas y nos los comimos de aperitivo rociados con un pelín de aceite y sal y acompañados de un buen vasito de vino. La verdad no lo hicimos nada mal.

El caso, es que al "arreglar" los Calçots para asarlos, pensé que les había quitado demasiado tallo y decidí picar lo que quedaba, aprovechando mucho más la verdura. En definitiva son cebollas tiernas, que no les dejan engordar "calzando" el surco con más tierra conforme van saliendo, o algo así entendí yo cuando me lo contó mi amiga Esther.

Y Esther también me había hablado de una empanada que había hecho en casa con cebolla y salmón y una reducción de vino blanco. Se acercaba el #diadelvino y yo ya tenía el mío preparado! Un blanco joven de Valdepeñas que apuntaba ser culpable de la receta también. Pues nada, manos a la obra. Vienes?
 
INGREDIENTES:
 
Masa de hojaldre preparada.
150-200 g de salmón ahumado
200 g de cebolla (yo usé los tallos de los calçots, ya os lo he contado)
250 ml de vino blanco
250 ml de nata para cocinar
Un huevo
Un poco de aceite de oliva (30 ml) o mantequilla.
 
ELABORACIÓN:
 
Picar la cebolla, no hace falta que sea mucho, porque a mi me gusta que se note, pero si prefieres triturarla, es otra opción. La sofreímos despacito para no quemarla, bien con aceite o con mantequilla, como más os guste. Se trata, más que nada, de ponerla tierna, no hace falta freírla del todo. Cuando consigamos el punto deseado, añadimos el vino y lo dejamos reducir del todo. Hasta casi que se consuma del todo.
 
Entonces añadimos la nata, removemos un poco y apartamos. La dejaremos enfriar un poco.
 
Mientras vamos preparando el hojaldre. Preparar hojaldre es una faena poco menos que de chinos, así que recurrir al preparado es lo más fácil. Lo ponemos sobre la bandeja del horno y pinchamos un poco la que va a ser la base, para que no suba demasiado. La cubrimos con la mezcla preparada y colocamos sobre ella el salmón. Yo lo puse a tiras, pero vamos, como vosotros queráis.
 
Cubrimos con la otra parte y pintamos con un huevo batido. Creo que fueron unos 20 minutos a horno precalentado a 200º. Quizá puse el grill demasiado pronto, creo que con los últimos cinco minutos es suficiente.
 
El caso es que salió buenísima. De verdad os lo digo, y ya veis lo fácil que se prepara. Pues nada, otra opción que os puede servir para estas navidades o para cualquier época del año. No sale nada cara y será un éxito seguro en vuestra mesa.
 
Pues nada. En nada os presento la que ha sido la receta definitiva para el #diadelvino que será el próximo día 5 de diciembre. Atentos al twitter ese día, que se va a llenar de recetas. Sólo hay que seguir el Hanstag.
 
Un saludo y  muchos besetes!
 
Mamen


 

lunes, 11 de noviembre de 2013

BERENJENAS RELLENAS DE VERDURAS #VERDEQUETEQUIEROVERDE

Después del post del Asaltablogs, creí haber roto el hielo de una larga racha en blanco y sin publicar. Pero me sigue costando encontrar tiempo y cómo aliarme a las tecnologías que parecen estar en mi contra. Es la segunda vez que escribo este post. Ahora sí, os aseguro que voy a hacer tres copias por lo menos antes de publicar, porque la última vez en lugar de publicarlo lo mandó a no se sabe dónde y se perdió en el limbo de los post perdidos.
 
Así que voy a aprovechar que hoy cojo carrerilla de lunes para contaros esta receta que preparé el otro día en casa, acordándome en primer lugar de mi amigo Pedro, que es vegetariano y siempre me pide que prepare recetas veganas. Y en segundo lugar, pero mucho más importante,  gracias a  los buenos de Ecocampo que me mandaron  un cajón entero de verduras ecológicas con una pinta y un olor espectacular, que no podía desaprovechar para preparar una buena receta nueva.

La verdad es que la agricultura ecológica se va haciendo hueco cada vez más en los mercados. La diferencia se hace notable con las frutas y verduras que se encuentran habitualmente. De hecho, hace poco comentaba en una gran superficie, que todos los tomates eran exactamente iguales; mismo color, mismo tamaño, misma forma y nada, lo que se dice nada, de olor. Por no hablar del sabor, que es difícil que sepan a tomate tomate!

Pues gracias a  la agricultura ecológica parece que esto cambia. No hay dos piezas iguales o parecidas. Desprenden un olor intenso y característico. Me recuerda al huerto de los abuelos... de esos de los de antes. Es una suerte tener acceso a todo ello a través de un click en su web o de una llamada de teléfono. En nada lo tienes en casa, derechito de la huerta! y con la garantía de que todo es de cultivo ecológico y de primera calidad. Y es que así si.

Pues ahora que teníamos variedad y cantidad de verduras, nos hemos lanzado a la aventura de hacer un plato vegetariano (bueno para lacteoveggies, porque leche y queso lleva) y así dar en el gusto a Pedro y a algunos otros más que seguro agradecen una receta de las de "sin chicha". Espero que os guste.

INGREDIENTES;

Dos berenjenas medianas
Un trozo de calabacín
Un poco pimiento rojo
Unos champiñones
Salsa de Tomate frito
Cebolla
Aceite
Sal
Ajo
pimienta
Queso para fundir

Para la bechamel;
unos 40 ml de aceite de oliva
110 g harina
800 g leche entera
1 cucharadita sal
1 pellizco Pimienta
1 pellizco nuez moscada
1/2 cebolla
4 cucharadas de salsa de tomate

ELABORACIÓN:

En primer lugar, vaciamos las berenjenas cortadas por la mitad. Les dejaremos como un centímetro  de grosor y sin pelar. Salpimentamos y un chorrito de aceite de oliva y las meto unos 8 minutos al microondas a máxima potencia.

Los trozos restantes los picamos en cuadraditos de más o menos el mismo tamaño. Al igual que el resto de verduras, menos los champiñones, que no me preguntéis porqué pero me gustan más a láminas. El calabacín, la cebolla, el pimiento, la berenjena y los champiñones los ponemos a pochar en una sartén junto con el ajo muy picadito y un poco de sal. Cuando están blandas todas las verduras, echamos la salsa de tomate, removemos bien para mezclarlo e integrarlo y reservamos.
 
Con esta farsa, vamos rellenando las berenjenas con colmo. No hay que escatimar! Hay que tener en cuenta, que hemos usado la parte de dentro de las berenjenas y bastantes verduras más, que aunque merman un poco en el sofrito, es bastante cantidad. Y ahora la cubrimos con la bechamel.
 
Para hacer la bechamel podemos acudir a la Thermomix y seguir sus instrucciones, o también se puede hacer a mano, como toda la vida. Yo la hago a mi manera, os lo explico por si os interesa: pongo aceite en una cacerola (me gusta más que la mantequilla) y le pongo cebolla muy muy picada. Se dora un poco y echo la harina. Hay que sofreírla bien hasta que coja color dorado, porque si no, la bechamel sabrá a harina cruda y no es muy agradable. Luego voy echando la leche templada y dando vueltas sin parar con unas varillas hasta que espese. Se pueden pasar fácilmente entre un cuarto de hora y veinte minutos. Para este plato, le añado al final un poco de salsa de tomate, sal, pimienta y nuez moscada.
 
Cubrimos las berenjenas rellenas con la bechamel y si tenemos opción, les ponemos queso para fundir por encima... Una mozzarella puede ir genial, o si os gusta otro queso más fuerte, pues el que prefiráis.
 
Al horno, precalentado a 200º unos 5 minutos y otros 3 más con el grill. Y ya os podéis chupar los dedos, porque esto está buenísimo!
 
Si os gusta añadir algún tropezón, le van muy bien unas gambas al final de sofrito o unos taquitos de jamón cortados pequeñitos como las verduras. Un pegote de foie sobre las verduras, antes de poner la bechamel también le iría de lujo. En fin, son variaciones que aportan un aire diferente sin salirnos de lo que son unas sencillas berenjenas rellenas.
 
Agradecer a Ecocampo su colaboración en esta receta y espero que tengamos muchas más... Un saludo y hasta siempre.
 
Mamen.







 

lunes, 29 de abril de 2013

PISTO DE VERDURAS

Esta semana hemos repetido pedido on line... Ya le voy cogiendo gustillo a esto de no tener que ir a la tienda y volverte cargada como una mula. Teniendo Tufrutería en casa, no me muevo!! Solo al ordenador, que siempre lo tengo cerca, entro a su página, consulto las ofertas, hago el pedido y en el día indicado y a la hora prevista llaman a tu puerta y llega a tu casa la fruta y la verdura de la huerta a la mesa. Calidad y frescura garantizadas.

Además llevaba ya mucho tiempo queriendo preparar este pisto para compartirlo. Es un plato 100% vegetariano al que le vamos incorporando verduras hasta que vayamos queriendo. Yo he usado estas, pero admite más, como champiñones, alcachofas, coles, o cualquier otra que os guste especialmente.

Es sencillo de hacer. Lo único es que hay que entretenerse en cortar las verduras a daditos de más o menos el mismo tamaño. Aquí no me gusta mucho usar la Thermomix, porque puede triturarlas demasiado y en realidad me gusta encontrarme esos tropezones y verlo todo más o menos igual de grande. No sé, es una manía mía. Vosotros podéis hacerlo como más os apetezca.
 
Yo lo acompaño con picatostes, pero eso es opcional también. Aquí no hay reglas establecidas.
 
INGREDIENTES:
 
Pimiento rojo
Pimiento verde
Cebolla
Calabacín
Berenjena
Tomate frito casero
Cominos y un ajo
AOVE
Pan para hacer picatostes
 
ELABORACIÓN:
 
Ponemos el aceite de oliva a calentar. No hace falta mucho, unos 50 ml creo que serán suficientes, porque buscamos un plato ligero. Y vamos incorporando las verduras que previamente habremos cortado a dados más o menos iguales.
 
Primero incorporamos la cebolla y salamos un pelín. A fuego flojo para que se vaya pochando. Cuando empiece a estar transparente echamos el pimiento; el rojo y el verde. Bastante cantidad de pimiento, no os quedéis cortos.
 
Cuando lo notemos blandito, echamos el calabacín. Yo no lo pelo ni nada. Lo parto con su piel y os aseguro que está muy bueno así. Este se hace rápido y a mí me gusta dejarlo un pelín al dente, que si no se deshace del todo y luego no lo encuentras por ningún lado. Pero os repito, si os gusta más hecho, pues lo dejáis más rato y ya.
 
Por último la berenjena. Mi abuela me enseñó que para que no amargue la berenjena hay que tenerla un rato a remojo con sal al pelarla y partirla. Así que la hago "lonchas" y las pongo en un cacharro con agua y sal hasta que las vaya a incorporar. Entonces termino de hacer los dados y al guiso. Igual que el calabacín, se suele hacer bastante rápido.
 
En este momento, rectificamos de sal y añadimos si os gusta unos pocos cominos con un ajo picados en un mortero. A mí me encanta el sabor que le dan al pisto, pero este paso es opcional también si queréis que sea más ligero de sabor.
 
Y una vez que ya están pochadas todas las verduras añadimos un buen bote de tomate frito de esos estilo casero. Removemos un rato más y ya lo tenemos.
 
Si os gustan a mi me apetece siempre acompañarlo con un par de picatostes de pan. Para hacerlos ponemos aceite de girasol o de oliva suave a calentar y echamos unas tiras de pan. Enseguida les damos la vuelta y cuando estén dorados los aparatamos y los ponemos sobre papel de cocina para recoger el exceso de aceite.
 
Lo hemos servido en menaje de casa. Espero que os guste. Un saludo.
 

lunes, 15 de abril de 2013

ARROZ CON BRÓCOLI Y BACALAO

Mi experiencia con los arroces es muy larga... En casa siempre han sido todos superarroceros. Les encanta el arroz con cualquier cosa. Tú les dices que hay arroz y ya les da lo mismo con lo que se lo pongas. Ellos felices!

Y la verdad, que es un plato muy agradecido. Lo prepares de la forma que sea siempre resulta bien: seco, caldoso, meloso. Con carne, pescado o viudo. Como sea está bueno. Incluso dulce!! Por eso yo creo que es mi favorito. Y una vez le coges el punto, es una pasada prepararlo y comerlo más aún.

Esta versión de arroz es una de las que llevo preparando un tiempo y siempre tiene éxito, incluso entre los que no son muy amigos del brócoli. Es muy fácil de preparar y uno de esos platos que comes a gusto por no tener que andar retirando "tropezones" para comer arroz, puesto que los que lleva son muy pequeños y sin huesos ni estorbos para hincharte de arroz!

Así que vamos a ello; veréis qué plato tan bueno y cómo os hace quedar muy bien si lo preparáis para alguien en casa.


INGREDIENTES (para 6 personas):
 


Arroz bomba (sobre 600 g)
Brócoli (unos 250 gs)
3-4 dientes de ajo
Bacalao desalado (300 g)
Azafrán (1 cucharadita de café)
30 ml de aceite de oliva
Azafrán (o colorante)
Almejas (opcional)
Ajoatao o ajioli (opcional también)
Agua ( aprox 1 l. y 1/2)

ELABORACIÓN:

Para preparar este plato, primero debemos quitar del brócoli todas las flores... pero no tiréis los tallos; con ellos vamos a preparar el caldo. Yo lo hago en la thermomix, pero os explico cómo para los que no la tengáis... que también se puede hacer (no tan fácilmente, pero igual de bueno) con un batidora, por ejemplo. Se sofríen los tallos cortados pequeños (triturados 5 seg al 3 y medio) con un poquito de aceite de oliva (3 minutos a 90º vel 1). Después echaremos el agua y lo hervimos durante unos 10-12 minutos (a 100º vel 4 y el último minuto a vel máxima). O eso, o batirlo con la batidora. Lo colaremos y lo reservamos bien caliente.
 
Podemos añadir la última agua de desalar el bacalao, o un poco de ésta. Teniendo en cuenta que no esté excesivamente salada. Un poquito le puede ir muy bien.
 
Preparamos ahora el arroz; para ello ponemos aceite en la sartén o dónde lo vayamos a preparar. Y cuando esté caliente sofreímos las flores del brócoli con el ajo picado. Un poquito de sal. Y sofreímos el arroz. Un poco de azafrán y le damos unas vueltas para que no se nos queme.
 

Entonces echamos el agua. Debe estar bien caliente, para no interrumpir la cocción del arroz y que luego nos quede bien suelto. Le ponemos azafrán y enseguida los trozos de bacalao que ya tendríamos desmigados y desalados desde, por lo menos, un día antes.
 
Lo dejamos hervir unos 15-18 minutos y apagamos el fuego, dejándolo reposar unos cinco minutos más. No temáis que no tiene porqué pasarse. Saldrá suelto si lo habéis hecho como os he indicado.
 
Una vez servido, se puede acompañar con un poco de alioli o de ajoatao casero. Si no sabéis cómo prepararlo, podéis pinchar aquí.
 
Si os gustan mucho le podéis añadir almejas, que también le van bien. Lo suyo es incorporarlas al sofreír el arroz.
 
Un par de anotaciones:
 
- Tener en cuenta que siempre es bueno medir el caldo. Es muy fácil tener buena referencia si tomáis algo como medida; bien puede ser un cazo de servir sopa, por ejemplo. Es decir, por cada cazo de arroz (raso) ponéis dos de caldo y al final, uno extra.  Si preferís pesar el arroz, podéis echarlo en algún cacharro; ver el nivel y tomarlo como referencia para echar el doble de caldo (y un poquito más por ser arroz bomba).
 
-Otra cosa importante a tener en cuenta es la cacerola utilizada para hacer el arroz. Yo utilizo una de hierro fundido que me va de maravilla para todos los arroces (de la marca Bra). Mejor más ancha y  baja, que estrecha y honda. Que extienda bien el calor por toda la superficie.
 
Espero que os guste. Animaros a probarlo!!  Besos